Metamorfosis a la inversa

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Por Iñaki Urdanibia

La historia, o mejor el encadenamiento de historias, que nos relata con absoluta sinceridad y desparpajo Luisgé Martín ( Madrid, 1962) en su << El amor del revés >> ( Anagrama, setiembre 2016) están realizadas desde la primera persona, pero sus experiencias pueden desplegarse, sin forzar las cosas, a todo un colectivo que vivió, y vive, marginado, en la soledad, en la oscuridad de los remordimientos y las culpabilidades, en una escuela de aprendizaje continuo de la mentira y el disimulo. Verdadera subida al monte carmelo, aunque más ajustado sería decir en esta ocasión el descenso, desde el dolor y el desasosiego permanente a la liberación final…¿ habrá que contradecir aquello de que no hay amor dichoso que dijese Louis Aragon y cantase Georges Brassens?

Ya desde la primera páginas, sin tiempo a tomar un respiro se nos hace entrar en harina y de manera que la sonrisa asoma espontánea. La huella de la educación católica es profunda , aunque se haya cursado los estudios con los frailes de san Viator, y la familia tampoco se queda manca al grabar unos modelos y pautas de comportamiento normales; esto es contraer matrimonio y traer hijos al mundo. Las enseñanzas-por calificarlas de algún modo – de un troglodita que respondía al nombre de padre Jaime, conocido como el Hechicero eran taxativas-y aberrantes- : en resumidas cuentas…la masturbación un crimen en masa ya que en cada gotitas de líquido que se expulsa van millones de vidas que se echan a la basura, por un efímero instante de placer…el infierno está asegurado para quien no cumpla en sexto mandamiento.

Al protagonista del libro, el propio escritor, para más INRI, siente desde joven que le atraen los hombres y a sus quince años ya está convencido de que es homosexual. Con tal conciencia se hace la promesa de que jamás de los jamases se lo diría a nadie. La tensión es terrible: que nadie le cale, disfrazarse en su comportamiento y conversaciones de lo que no es y no siente, siempre con el más infierno de tratar de que le gusten las chicas y soñar con un futuro de amor realizado. Se ha de añadir que este deseo está guiado por la idea de que la homofilia es una repugnante enfermedad, como la mismísima peste, de la que hay que tratar de huir como el alma huye de diablo.

Con la culpa y el temor como vergüenza se relaciona con sus compañeros de estudios, al tiempo que él lleva su vida secreta, comprando revistas de pornografía homosexual, para lo que se desplaza a barrios alejados del suyo, en la periferia, estableciendo además de sus preferencias en los que hace a los quiosqueros o quiosqueras. Luego tras ocultar la revista en alguna otra publicación presentable, se traslada a su casa y allá en su cuarto, verdadero sancta sanctorum de sus secretos, observa y se masturba en cantidades industriales; tras un par de días o tres de uso, las saca de casa y las arroja a alguna papelera alejada de su domicilio, no vaya a ser que alguien le vea, y compruebe que las revistas son suyas. Absolutamente preocupado por su desviación, prueba distintas terapias, que van desde alguna echadora de cartas del tarot, a algunas veleidades budistas , y muy en especial un tratamiento de choque conductista que le dirige hacia la combinación de premios y castigos según las ensoñaciones y las revistas observadas: es decir, si la cosa va de hombres, ha de poner músicas desagradables, estridentes, etc., y escucharlas en posturas incómodas para asociar y provocar el rechazo, cuando las miradas son lanzadas sobre mujeres, se ha de asegurar la comodidad y las músicas agradables para reforzar la heterosexualidad; alguna de las terapeutas le da clases de cómo seducir o cómo intentar acercarse a las mujeres, aspecto en el que nuestro hombre es de una proverbial torpeza-según señala él mismo- tanto para con las mujeres como para con los hombres…él acepta pero sin mucha convicción, ni esperanza.

Tampoco faltan las consultas de las revistas de contactos y los mismos encuentros con algunos de los anunciantes o buscadores ( más adelante, con unos amigos, llegará a montar una empresa para facilitar los contactos entre hombres). Se nos relatan igualmente amén de numerosos contactos, varios enamoramientos y desaires varios Las relaciones con sus padres alcanzan momentos de suma tensión al preocuparse ellos por el desbrujule de su hijo que parece sumido en una constante depresión, de la que desconocen los motivos…el cerrado en banda, se pliega sobre sí mismo y no suelta prenda. Una de las iniciales resistencias a acudir a bares de clientela homo ya que él lo que quería es buscar una pareja estable con la que vivir de por vida y no simplemente follar…es vencida y la experiencia hace que aquello, al final, le venga a resultar una paraíso terrenal…mas echando en falta las más de las veces el afecto y la ternura que él buscaba y deseaba en las relaciones.

Las relaciones aumentan y sus mentiras y secretos comienzan a ceder ante los compañeros de trabajo y antiguos amigos de instituto y de universidad…y la cucaracha se convierte en hombre, hombre que al final, en 2006, aprobada la ley de matrimonios entre personas del mismo sexo, se casa con su compañero Axiel , ceremonia a la que asisten sus amigos, sus antiguos amores, compañeros de trabajo y su madre… « el niño cucaracha, en efecto, nunca imaginó que llegaría a ser Gregorio Samsa y casarse con un hombre»…tras remontar al modo de los salmones, contracorriente, el curso del río…narra su vida en este libro que es « el único de mis libros que mi vida real tenga un final feliz. Aunque ningún final es feliz; si es feliz, no es todavía el final»

N.B.: Esta novela será puesta en las librerías a lo largo de la primera quincena del mes que viene.

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