Mensaje navideño (obviando lo importante)

El pasado domingo el jefe del estado pronunció el discurso habitual de navidad, costumbre extendida a diferentes responsables políticos, como por ejemplo los jefes de los gabinetes autonómicos.


No acostumbro a verlo y este año no iba a ser una excepción. Como era la hora de los informativos me remití al canal autonómico vasco, único que no lo emitía en directo.


No obstante en los diferentes informativos posteriores volvieron a emitir las palabras del monarca y entre las conversaciones de la familia oí algunas de sus consideraciones. Pero esperé a los diarios donde explicaban algunos de los “cortes” del discurso y entonces me centré en la parte que me parecía más importante.


Sé que casi todo el mundo (de la llamada clase política) ha alabado las palabras y han comentado la parte sobre el proceso de paz y el llamamiento a que los partidos políticos reduzcan la crispación y se unan para lograr esa deseada paz. Los dos llamados grandes enseguida se han apuntado a que papá ha regañado al otro, como si estuviéramos en el patio del colegio.


Pero la parte que más me ha llamado la atención y que me ha producido (aunque a estas alturas ya casi nada me sorprende) indignación es la referida a temas sociales. Por ejemplo el jefe del estado habla de corregir desigualdades y luchar contra la exclusión. Y las frases no tienen desperdicio. “reforcemos la lucha contra la pobreza, la marginación o la exclusión social. Sigamos corrigiendo desigualdades y amparando a quienes más lo necesitan. Un esfuerzo común del que tenemos un buen ejemplo en la reciente aprobación por unanimidad de Ley de Dependencia” para continuar con una interpretación de las demandas ciudadanas, “más y mejor empleo, protección social, cobertura sanitaria o acceso a la vivienda, son legítimas preocupaciones y aspiraciones de los españoles”. Creo que es puro desvarío, las preocupaciones y aspiraciones a un trabajo digno y bien remunerado, a una vivienda digna o a la protección de la salud, no son cuestión de más o menos cantidad, son derechos fundamentales recogidos en la Constitución. Ahora bien, creo llegado el momento que nos planteen si las normas que predica nuestra carta magna son interpretables, que los derechos son cuestionables y que solo se ensalzan cuando interesan para que veamos como nos protegen, pero que en realidad son parte de una farsa y que verdaderamente somos súbditos y no ciudadanos.

 

Talavera 26 de diciembre de 2006

 

Emilio Sales Almazán

Talavera – Toledo.

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS