Menos detenciones y más sanciones para disuadir a los manifestantes

“A todo el grupo que estábamos esperando en la boca del metro nos llevaron a una esquina y nos identificaron. Me sentí muy triunfador, pues la cosa no fue a más. Les di mi DNI y en 20 minutos estaba en casa”, comenta.

Pero el 4 de septiembre, cuando volvió de vacaciones, en el buzón de su casa le esperaba una multa: 300 euros por resistencia. Casi ni se acordaba del incidente del 12 de mayo, pero ahí estaba la falta leve recogida en la Ley Orgánica 1/1992 sobre Protección de la Seguridad Ciudadana. “La Delegación de Gobierno considera que estaba en el sitio y el momento erróneo, y por eso he de pagar”, lamenta.

La Comisión Legal Sol estima que hay al menos 822 casos más como el de Gonzalo en Madrid. Esta cifra refleja las multas interpuestas tan sólo en movilizaciones convocadas por el 15M el 12 de mayo de 2011 al 15 de julio de 2012. Las sanciones se han multiplicado desde el aniversario del movimiento y la comisión legal espera una “avalancha” de sanciones tras el 25-S, 26-S y 29-S. Como comenta un miembro de esta Comisión, “sabemos que hubo muchísimas identificaciones y últimamente, en Madrid, que te pidan el DNI es sinónimo de falta leve, como mínimo”.

El propio camarero de Café Prado, Alberto Casillas, fue identificado este sábado por la tarde cuando estaba en la puerta del bar siendo “abrazado y felicitado” por un grupo de diez jóvenes. “Llegaron cinco lecheras, se los llevaron a una esquina y los identificaron a todos, incluido a mi hijo, que salió a ver qué pasaba. Yo les pregunté que qué mal estaban haciendo los chicos, y que si los identificaban a ellos que lo hiciesen también conmigo”. Y así lo hicieron los agentes. Casillas supone que será multado, pero insiste en que nadie le informó.

Las razones por las que un asistente a una concentración, manifestación u otro tipo de acción social en la calle puede ser multado son cuatro: desobediencia civil, resistencia a la autoridad, asistencia a una concentración no comunicada y alteración del orden público. Pero, ¿cuáles son los criterios para que un agente considere razones suficientes para sancionar a una persona? Otro miembro de la Comisión Legal de Sol lo explica: “Es todo muy subjetivo. Dicen que dan la orden de desalojar la plaza y desde ese mismo momento, si permaneces, ya te pueden acusar de desobediencia, y si hay interacción física de resistencia. Lo cierto es que en una masa de 500 personas lo más seguro es que la orden ni llegue a ser escuchada, si es que se da”.

Nueva fuente de ingresos

La falta leve responde a una sanción de 300, 51 euros, que es el tipo de multa más común. No obstante, las hay que pueden llegar incluso a los 1.000 euros, como las impuestas por manifestación no comunicada. Pese a que es un cálculo complejo de realizar, la Comisión Legal estima que la Delegación de Gobierno aspira a ingresar un mínimo de 246,600 euros en caso de llegar a ser cobradas todas esas sanciones, pero los manifestantes no lo van a poner fácil.

“Lo más gracioso es que no eres consciente de que te han multado hasta que tienes el papel en la mano”, explica Gonzalo. En ese momento hay dos caminos: o se paga o se recurre. Desde el movimiento 15-M aseguran que tienen constancia de que hay muchas personas que han pagado la multa “por su cuenta y riesgo”, aunque la gran mayoría ha acudido al movimiento para recurrirla.

Desde ese momento, a la sanción le espera un largo camino: alegaciones, segundas alegaciones, recurso de alzada y juicio. “Puesto que trabajamos con multas desde el 15 de mayo de 2011 hay casos que están a un paso de entrar en un proceso contencioso administrativo porque ya han agotado todas las demás posibilidades”, explica un representante legal del movimiento.

Represión de baja intensidad

A pesar de que es algo que no es exclusivo de la Comunidad de Madrid -pues también se está multando a manifestantes en Barcelona, Bilbao o Salamanca-, desde la Comisión Legal Sol insisten en que el incremento de multas responde a un cambio de estrategia. “Menos detenidos pero más multas. Es una represión de baja intensidad”, explica un miembro de este grupo. Insiste en que “si te dan un porrazo, se ve y eso indigna a las personas, pero si te llega una multa a casa dos meses después, difícilmente nadie se va a solidarizar contigo. Eso sí, te lo pensarás dos veces antes de volver a una concentración”.

Diferentes fuentes del movimiento 15-M confiesan que sancionar a las personas es la opción que ha tomado la Delegación del Gobierno desde enero como medida de presión para desmotivar a los asistentes de las concentraciones. Por eso, para evitar que las personas dejen de asistir por miedo a ser multados, diferentes barrios, como por ejemplo el de Lavapiés, han puesto en funcionamiento una “caja de resistencia”. Mediante fiestas y recolectas solidarias se pretende reunir el dinero para pagar las multas.

La Comisión Legal Sol anima a la sociedad a “no dejarse engañar” por esta “sucia estrategia disuasoria” y seguir en las calles. De hecho, insisten en que hay que seguir muy de cerca la futura aprobación del Código Penal, modificación mediante la cual se agravará el delito de desobediencia y se castigará a quienes convoquen concentraciones a través de las redes sociales.

Por su parte, Ignacio López, representante del sindicato Confederación Española de Policía, exculpa a los agentes de la responsabilidad de estas sanciones. “A mi no me gusta que me multen si voy a 150km/h por una autopista pero sé que puede pasar. Es un riesgo que asumo. Ahora, si me pillan la culpa no es de quien me multa, sino mía y del marco jurídico que lo contempla”.

http://maspublico.com/2012/10/04/menos-detenidos-y-mas-sancionados-para-disuadir-a-los-manifestantes/

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