Me hacen dudar

No, no se alarme nadie, ni amigos ni enemigos. Nunca he tenido dudas respecto a las ideas y la doctrina que asumí como mía en medio de la lucha contra una tiranía. Doctrina que arranca de un antimperialismo martiano y guiterista, que se reiteró en el Moncada y fortaleció tanto en el lomerío serrano, como en las calles de nuestros pueblos y ciudades. Ideas que se profundizaron en la Gran Escuela del cada día, hasta cuajar en convicciones. Mi ideología se apertrecha con el convencimiento sobre el destino de la humanidad y la certeza de que ese destino no puede ser el capitalismo.

Mis dudas son otras. Comenzaron cuando cuestioné la idoneidad de algunos funcionarios, cuyas barrabasadas presencié y sufrí; dudas que, como siniestras sombras, se proyectaron sobre las ocultas intenciones de algunos; dudas que se prolongaron acerca del camino que nos estaban marcando falsos conductores y que ahora veo multiplicarse en otras más recientes: la capacidad y profesionalidad del equipo asesor con que cuenta nuestro gobierno en materia jurídica. Mis estudios de Derecho los interrumpí a mitad del tercer año; pero lo poquísimo que aprendí, me es suficiente para detectar errores garrafales en nuestra legislación y horrorizarme al pensar que dichos errores cuentan con la “asesoría adecuada”. ¿Cómo es posible, que no haya un asesor letrado que advierta que muchas de nuestras leyes contradicen en su letra a la Constitución; que se promulguen disposiciones que violen preceptos básicos establecidos en la Ley Fundamental?, ¿no hubo nadie que alertara que la modificación referida a derechos y deberes ciudadanos, para ser adoptada como reforma de la Constitución, exigía someterla a referendo?, ¿no hay ahora quien indique que el Código del Trabajo que se proyecta es anticonstitucional?

En el boletín digital 139 de SPD, leí con admiración los artículos de Claudio Fernández y de Rogelio M. Díaz que no se sí serán abogados, pero que someten a un análisis bien crítico el proyectado Código y lo cuestionan con rigurosa técnica jurídica. Cualquiera de ellos, así como Orlando Ocaña, Carlos Díaz, Ovidio D´Angelo y Marlene Azor, podría haber contribuido a una redacción más coherente de un verdadero Código del Trabajo.

Concuerdo que si se declara feriado un 25 de diciembre, habría que declarar también como feriados otras fechas religiosas como el Yonkipur, el Hanukah y el Ramadán; sólo así se cumpliría lo preceptuado en el Artículo 8, que dice “Las distintas creencias y religiones gozan de igual consideración”. ¡Y cuidado!, que entonces faltaría por considerar las festividades de las distintas religiones de origen africano. ¿Se declarará festivo el 17 de diciembre, día de Babalú Ayeé y el 8 de septiembre, día de Yemayá?

Como dice la canción popular:
“¡Virgen de Regla, compadécete de mí!…” ¿Somos o no somos un Estado laico?, ¿qué clase de especialistas en Derecho Laboral participaron en la redacción de este adefesio que nos quieren imponer como regulador de toda actividad laboral?, ¿serán, por casualidad, los mismos que asesoran a las megas transnacionales?… Y una última duda, por ahora: si los asesores legales no son incompetentes, ¿será que los asesorados no toman en cuenta sus señalamientos y recomendaciones?…

Desde Regla,
Ayer, “La Sierra Chiquita”; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Agosto 27 de 2013

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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.

Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
 http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
 jorgecoliva@gmail.com

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