«Mavi Marmara:» diez años después de la matanza «The Truth» busca justicia

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El 31 de mayo [de 2020] se cumplirán diez años de la matanza del Mavi Marmara, el barco perteneciente a la Flotilla de la Libertad que resultó atacado cuando navegaba hacia Gaza, tras la primera y brutal operación militar israelí en la zona. Un año después del final de la operación Plomo Fundido, docenas de activistas de todo el mundo se habían echado al mar para romper el asedio israelí y llevar toneladas de ayuda humanitaria a los gazatíes. No llegarían nunca.

Las fuerzas especiales del ejército israelí dieron el alto a su periplo con un abordaje nocturno del Mavi Marmara en aguas internacionales. El balance fue gravoso: diez activistas muertos, docenas de heridos. Pero la masacre no transcurrió lejos del ojo público. Había periodistas y activistas presentes con sus cámaras que lo documentaron. Y estaba Internet: pese a los intentos de Tel Aviv de impedir toda comunicación con el mundo exterior, siguió funcionando el sistema de emergencia y retransmitió la matanza en directo.

Hablamos [escribe Chiara Cruciati, periodista de il manifesto] con Rifat Audeh, periodista y director de origen palestino que se encontraba a bordo del Mavi Marmara en 2010. Hace dos años se estrenó su película The Truth: Lost at Sea [La verdad, perdidos en el mar], un documental de cincuenta minutos de duración que ha recibido premios en festivales de todo el mundo. Audeh ha estado de gira en Italia entre el 10 y el 26 de noviembre (puede verse el programa completo en ulaia.org/new).

Su trabajo es una investigación que demuestra una grave violación de los derechos humanos y del Derecho internacional.

Hay gente que me ha dicho esto en varios festivales, entendido como crítica de mi trabajo: lo que dicen es que no es artístico. Lo reconozco: soy culpable de ello. No quería hacer arte, sino documentar los hechos e informar a la gente que no era consciente de ellos. Se puede describir como un reportaje largo, un trabajo de campo.

Cuando subió usted a bordo del Mavi Marmara, ¿había decidido ya hacer una película sobre el mismo?

Desde un inicio quería hacer una película, así que me llevé la cámara. Pero se suponía que el tema sería muy distinto. Estaba convencido de que arribaríamos a Gaza, y en mi cabeza iba imaginando ya la escena final; la gente de Gaza dándonos la bienvenida en el puerto. Después del asalto, la película evolucionó de modo independiente y siguió su propio rumbo, se convirtió en algo de que debía mostrar lo que realmente había pasado y denunciar la propaganda que vimos a continuación.

El elemento más poderoso del relato es el contraste entre la primera parte de la película y la segunda: el entusiasmo de la gente de todo el mundo por el viaje a Gaza y la incomprensible violencia de las fuerzas especiales israelíes.  

Mostrar este contraste fue una elección deliberada, el abismo entre lo que sentíamos: nuestra felicidad y entusiasmo, nuestra inocencia, la creencia en que llegaríamos a Gaza, y luego la violencia. En la primera parte, la música refleja nuestra felicidad, viviendo como una gran familia. En la segunda parte cambia la música, cambian los colores: es que se está produciendo el ataque.

¿Ha hablado usted de la película con los supervivientes?

Estoy en contacto constante con algunos de ellos, de los EEUU, Indonesia, Turquía, Jordania. Quienes la han visto han quedado contentos porque les mostró cosas que ni siquiera ellos habían advertido entonces. La película representa aspectos y puntos de vista que no todos los pasajeros tuvieron oportunidad de experimentar durante esas horas.

A despecho de las pruebas que tenemos, que son bastante visibles, nunca se ha castigado a Israel por su crimen? ¿Qué de bueno puede salir, entonces, de realizar una película sobre este asunto?

Hasta ahora no se ha castigado a Israel, pero no podemos perder la esperanza. Nosotros, las víctimas, continuamos adelante siguiendo las vías legales. Está teniendo lugar una larga batalla legal en la Corte Penal Internacional, y el 2 de diciembre el fiscal tendrá que responder de las razones por las que no tiene intención de proceder a presentar cargos contra Israel. Se han abierto otros casos contra funcionarios israelíes que se encuentran en África del Sur y que es probable que sean detenidos. Hay muchas formas de ir avanzando.

The Truth: Lost at Sea muestra cómo se suponía que funcionaba la estrategía israelí para detener la flotilla: antes incluso de que zarpara ya se había preparado un plan militar, al que seguiría la criminalización de las víctimas. Sin embargo, las imágenes que usted filmó convierten esa ficción en algo palpable y concreto. 

La imagen es la herramienta más poderosa para desmantelar el relato israelí. En un mundo en el que solo se concede atención superficial a la información, en el que es masivo el volumen de noticias y vamos perezosamente de una página digital a otra sin comprender de veras, una película puede alumbrar esa consciencia tan necesaria que nos lleva a actuar y que hace que se produzca de verdad un cambio.

¿Se ha exhibido la película en Israel, se ha proyectado en festivales israelíes?

No, no la han exhibido.

documentalista canadiense de origen palestino, se formó como ingeniero mecánico en la Universidad Ryerson de Toronto, y como periodista en la de Newcastle, en el Reino Unido. Ha trabajado con varias agencias de las Naciones Unidas y con ONGs especializadas en derechos humanos. Su película ha recibido premios en festivales de Italia, Líbano, Bolivia, México, Perú, Canadá, Gran Bretaña y Jordania.

Fuente:

il manifesto global

Traducción:Lucas Antón

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