¿Marxistas marxianos? A propòsito de «Libertarios lberales»

Últimamente, los detractores del anarquismo han asumido la estrategia de intentar, mediante asombrosos malabares, establecer diferencias entre el ideal ácrata de ayer y de hoy. Unos, en su desesperación, argumentan abismales discrepancias ideológicas entre el anarquismo “clásico” y el “contemporáneo”. Otros, insisten en que el contraste entre l@s anarquistas de antaño y nosotr@s, (es decir, l@s de carne y hueso que continuamos asumiéndonos como tales), radica en la praxis, o sea, en la comunión entre ideas y acción. En tal delirio, han recurrido a sesiones espiritistas y han hecho hablar hasta los muertos, arrancando insólitas declaraciones de ultratumba. Así, aseguran que si Bakunin viviera fuera procastrista; que si Daniel Guerín, siguiera entre nosotr@s, estaría de presidente de algún Comité de Defensa Revolucionario en Guanabacoa; que si Durruti viviera hubiera marchado junto al pibe Maradona en Mar del Plata entonado alabanzas a Hugo Chávez y machacando a culatazos de naranjero al contrarrevolucionario Manú Chao. Eso sí, hay que reconocer que entre marxistas y marcianos, existen grandes diferencias. Al menos hasta ahora. Los primeros, forman parte de lo real, tanto los que han sabido establecer las diferencias a la hora de catalogarse y se autodenominan “marxistas revolucionarios”, como los que se desviaron por los truculentos y maquiavélicos senderos de la socialdemocracia y la contrarrevolución leninista. Los segundos, es decir, los marcianos, forman parte del mundo fantástico, de lo irreal e imaginario. En el mundo real, he conocido a ambos, o sea, a marxistas revolucionarios ya “marxistas” contrarrevolucionarios, pero jamás me he tropezado con un marciano, a pesar de que el viejo cha cha chá, asegura que llegaron ya y llegaron bailando ricachá.Y lógicamente, ante tan contundente afirmación no sé si J. M. Álvarez, se cuente entre los primeros o haya aterrizado en un platillo. Eso sí, se asuma de un bando o del otro, no nos aporta mucho con su articulillo insidioso y maniqueo.J. M Álvarez, me veo en la penosa obligación de comunicarte que llegas tarde, sea en platillo o en guagua. Pese a tu juego de palabras, tus acusaciones no son nuevas. Te sumas a una larga lista de cagatintas y repetidores de consignas (asalariados y voluntarios) que desde los tiempos de la Revolución de Octubre, decían y dicen lo mismo que tú, intentando desprestigiar las ideas libertarias, en general y, a l@s anarquistas, en particular. El camino que has escogido está bastante trillado y tu discurso bastante repetido, sobre todo, en la era del tristemente célebre “Socialismo Real”, cuando los cagatintas y repetidores de consignas a sueldo de Moscú, repetían hasta el cansancio este tipo de churradas. Curiosamente, después del derrumbe de los regimenes autoritarios de Europa, los cagatintas y repetidores de consignas de entonces, dejaron de calificar de “contrarrevolucionarias” y “pro imperialistas” las acusaciones a esos gobiernos “socialistas” por las atrocidades que cometieron contra el proletariado y, comenzaron a dictar cátedra sobre “las desviaciones” en las que incurrieron y se dieron a la tarea de señalarlos como “falsos socialismos”, asumiendo que reconocerlo ahora es situarse en el “camino verdadero de la revolución”.

Para nosotr@s, la crítica y la autocrítica revolucionaria siempre contribuirán a superar los desvíos del movimiento real de l@s oprimid@s, por eso recurrimos a ellas y, la crítica a la burguesía, a la clase gobernante, la consideramos como una poderosa arma del proletariado en su lucha cotidiana contra sus opresores.

Si te parece “un tanto sui generis” la manifestación que realizó la CNT y otros colectivos y compañer@s durante la Cumbre Iberoamericana de Salamanca, que marcaron distancia para no ser manipulados por la propaganda castrista y chavista, es porque no comprendes los ideales emancipadores del movimiento real de l@s oprimid@s y, por ello, desconoces la fuerza de su motor impulsor: romper las cadenas que lo oprimen.

Te parecen “sui generis” nuestros planteamientos porque los ves desde la óptica nacionalista del antiimperialismo burgués. No hace falta profundizar mucho en tu discurso para encontrar la veta “progre” que lo inspira y, de ahí, el intento inútil por confundira l@s lectores/as con tergiversaciones simplistas, tratando de presentarnos como “los libertarios liberales” y desviar la atención de los verdaderos liberales de la historia.

Nuestra solidaridad se expresa en otros términos. No nos solidarizamos con los opresores y los explotadores en Cuba, ni en Venezuela, de la misma manera que no nos solidarizamos con los opresores y los explotadores en Afganistán, Irak, EE.UU, México o Bolivia. Nos solidarizamos con los oprimidos en Afganistán, con el proletariado iraquí, con l@s explotad@s estadounidenses, con l@s oprimid@s en Cuba. Nos sentimos cómplices de todo aquel/ aquella que ataque al Capital y sus instituciones de control, con motivación revolucionaria, en cualquier parte del mundo. En este sentido nuestra solidaridad revolucionaria consiste en luchar contra nuestros amos que forman parte de la misma clase que los amos de Irak, EE.UU., Korea, Francia o el Estado español.

La explotación no tiene fronteras, no podemos defender a quienes nos oprimen y nos explotan sino a nuestr@s herman@s de clase; no tenemos intereses comunes con los poderosos, no tenemos las mismas aspiraciones de los que nos explotan. Queremos la derrota de «nuestros» explotadores, de «nuestros» burgueses, de «nuestro país»(como bien señalaba un volante a la sazón de la guerra de ocupación a Irak), provocando la derrota del capitalismo donde nos encontremos, llamando a nuestros hermanos de clase, sometidos en cualquier parte del mundo –sea cual sea el enunciado político-ideológico del gobierno que los oprime- a reconocerse como herman@s de clase, para abolir así toda explotación y toda opresión, para abolir al Capital y el Estado. A nuestros enemigos.

Por eso, cuando nos acusas de que “ungidos de la pureza revolucionaria” no tenemos “mejor cosa que hacer que cargar las tintas contra Cuba y Venezuela.”Nos obligas a preguntarte de qué lado estás. ¿Quién es tu enemigo?. Tal vez, temes un ataque extraterrestre no anunciado. De lo contrario, puedes dormir tranquilo. Sabemos sobradamente quién es y dónde está el enemigo: El Capital y el Estado. Y estos enemigos, J.M. Álvarez, están en todas partes.

La mistificación “socialista” consiste en hacer creer que una conducta del Estado «más humana» o basada en «una mejor repartición de las riquezas» podría limitar las miserias, las degradaciones, los putazos propios de las exigencias de la ley del valor. Mientras que se trate de gestionar el capitalismo en vez de combatirlo, la ineludible lógica de la ganancia y del dinero, vía su agente contemporáneo, la burguesía continuará dictando, con mano de hierro, la brutalidad de las medidas que se tengan que tomar en contra del proletariado, medidas que buscarán imponer una mayor explotación y, leyes para reprimirlo si protesta (Ej. Los 400 jóvenes recientemente encarcelados en Cuba, de l@s que 327 ‹81.75%› son Negros, subproletarios y parados).

Sea cual sea la política o la ideología, es imposible asegurar la gestión del Capital y del trabajo asalariado sin la inhumanidad, la barbarie y el terrorismo, inherentes a la Ley, a la Propiedad (sea privada, estatal o mixta), al Ejército y a la Policía, es decir, al Estado. La posición revolucionaria comienza precisamente allí donde termina la ilusión de la coexistencia posible entre una sociedad organizada en torno al asalariado y una sociedad de carácter humano. Capitalismo y comunismo libertario, comunidad del dinero y comunidad humana, en ambos casos, son dos polos opuestos que se excluyen por antagonismo.

Desde luego, entendemos cuál es la misión de los cagatintas y los repetidores de consignas. La misión de estos demagogos es la de maquillarnos la miseria, la opresión y la explotación, haciéndola mucho más tolerable, es decir, “aceptable”. Y para hacer de la muerte en vida del esclavo asalariado algo más “soportable” ¿qué mejor que relativizarla, compararla a otras situaciones de opresión y explotación, comparar las estadísticas con los que están peor? La situación del proletariado en Cuba Vs l@s oprimid@s en Haití, Etiopía o Marruecos.

Hoy, pese a estos demagogos, los J. M. Álvarez de cualquier color o nacimiento, vuelven a cobrar fuerza las consignas de nuestr@s herman@s de clase de antaño:»El enemigo se encuentra en nuestro propio país, es nuestra propia burguesía», «apuntemos los fusiles contra nuestros gobernantes», «transformemosla guerra imperialista en guerra social”, es decir, revolucionaria y anticapitalista. Hoy, estas consignas de antaño, vuelven a materializar los esfuerzos por definir la Revolución Social como la única superación humana posible frente a una sociedad basada en la imbécil libertad que tiene cada parcela del Capital para llevar la guerra contra su vecino. Por eso hoy, si Durruti levantara la cabeza, volvería a gritar a todo pulmón y codo a codo con nosotr@s: “llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones… y ese mundo está creciendo en este instante”

¡Por el Comunismo Libertario!

¡Salud y Revolución Social!


Marxista no viene de marciano, pero es evidente que algunos no saben en qué planeta viven y se creen que leyendo comics y adorando dictadores hacen la revolución.

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