Marruecos «O aceptan las condiciones indignas o se quedan sin trabajo»

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Marruecos «O aceptan las condiciones indignas o se quedan sin trabajo»

Aboubkr Elkhamlichi, invitado de la novena edición de la Fiesta del Comercio Justo y la Banca Ética, denuncia la regresión que vive la situación laboral en Marruecos. Cada vez los sueldos son más bajos, las jornadas laborales más largas y proliferan los talleres clandestinos. Junto a la federación de o­nG de solidaridad internacional, SETEM, se acusa a varias empresas españolas del sector textil, como Inditex o El Corte Inglés, por subcontratar talleres informales donde se explota a mujeres y niños. En esta contexto, Aboubkr Elkhamlichi junto a otras mujeres obreras, fundaron una asociación con un claro objetivo: llenar el vacío creado por la ausencia de sindicatos en el país.

¿Cuál es la actual situación de la mujer obrera en Marruecos?

La mayoría de las trabajadoras reciben el salario mínimo garantizado pero, en muchos casos, no es suficiente para vivir dignamente. Las que trabajan en empresas grandes del sector textil cotizan seguridad social pero, en cambio, no se les reconoce el derecho a baja por maternidad o enfermedad, ni a sindicalizarse. Junto con la organización SETEM descubrimos que muchas grandes empresas, como Zara y Corte Inglés, subcontratan talleres informales donde contratan obreros que no reciben un salario mínimo, ni tienen seguridad social e, incluso, se contrata a menores de edad.

¿No tienen miedo de que por iniciar esta campaña de sensibilización contra la explotación estas grandes empresas se vayan y dejen a la gente sin trabajo? Este es el gran dilema con el que vive la mujer obrera del Tercer Mundo. O acepta las condiciones inhumanas y salvajes de explotación o se queda sin trabajo. Pero nosotros creemos que para trabajar hay que hacerlo en condiciones humanas.

¿Cómo responden estas grandes empresas a vuestras acciones?

Nosotros llegamos al consumidor con nuestra campaña de sensibilización y con el apoyo de SETEM y la campaña Ropa Limpia. Las grandes empresas tienen mucho miedo de perder a sus clientes y entonces o dicen que no son responsables de esta explotación o tratan de evitar esta situación y entablar un diálogo con nosotros. Pero la situación es muy dramática y si la obrera reclama sus derechos corre el riesgo de ser despedida.

¿En qué consiste la campaña Ropa Limpia? Este movimiento nació para apoyar a los obreros en su lucha por sus derechos y para presionar a las grandes marcas para que produzcan en condiciones justas. Actualmente, en el Tercer Mundo se está produciendo mucha ropa pero a costa de mucho sufrimiento de la mujer obrera.

Que es mas difícil, ¿convencer a un trabajador a reivindicar sus derechos o a un consumidor europeo a comprar productos limpios de explotación?

Ambos requieren un gran esfuerzo. Primero la gente explotada debe luchar por sus derechos y, segundo, los europeos, que tienen una gran conciencia sobre los derechos humanos, han de presionar para que el mundo cambie. Pero en mi caso, nuestra labor se centra en apoyar a las mujeres obreras del Tercer Mundo.

¿Cuál es la actividad de la asociación?

El objetivo es sensibilizar a la mujer obrera para que sea consciente de su situación y pueda defender sus derechos. En definitiva, crear una solidaridad entre las mujeres.

¿Cómo nace la asociación?

La asociación nace teniendo en cuenta dos factores. El primero, tras conocer la labor de SETEM en el décimo aniversario de Ropa Limpia pudimos observar las experiencias de esta campaña en América Latina y Asia, donde también existen problemas con los movimientos sindicales. El segundo factor fue la regresión de los sindicatos en el sector textil que comenzó en los años noventa. Desapareció el espacio donde los trabajadores podían comunicarse. Fue entonces, en 2001, cuando fundamos la asociación junto con un grupo de mujeres.

Han pasado ocho año desde su nacimiento, ¿qué cambios han aportado?

No creo que hayamos aportado mejoras porque la situación laboral del país ha empeorado. Las condiciones de la mujer obrera en Marruecos son cada vez más difíciles debido a la globalización. Una asociación no puede creer que va a cambiar el mundo pero la nuestra intenta hacer frente a ese vació tras la desaparición del movimiento sindical y crear un espacio de concienciación de la mujer obrera. En este ámbito sí que hemos hecho una buena labor.