«Marruecos nunca encontrará la paz mientras nuestras reivindicaciones no sean satisfechas»

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La respuesta represiva en el Rif [costa mediterránea de Marruevos] es emblemática del desprecio del poder a todo el país. Para las personas defensoras de los derechos humanos, la revuelta contra las injusticias sociales debe poder expresarse.

¿Cómo explicar la profundidad y la duración del movimiento popular en el Rif?

Las secciones locales de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) en el Rif, siguen este movimiento desde hace ocho meses. Tras la muerte de Mohssine Fikri, la cólera, la emoción y el rechazo de la impunidad han empujado al conjunto de la población a la calle para exigir justicia. El Estado no se ha tomado en serio la situación. La investigación no ha llegado hasta el final. No ha habido diálogo. Mientras tanto, el movimiento se ha ampliado a demandas sociales y a una reivindicación de la cultura amazigh.

Desde el levantamiento de 1958, esta región ha sido teatro de numerosas violaciones de los derechos humanos. En 2006, [el organismo estatal] Instancia Equidad y Reconciliación sugirió reparaciones por el perjuicio colectivo sufrido por las poblaciones del Rif. Pero sus recomendaciones no tuvieron ningún efecto.

¿Se limitan al Rif las problemáticas sociales planteadas por el Hirak?

No. Es, por otra parte, una de las razones por las que manifestaciones de solidaridad con el Rif se organizan en todo Marruecos. La propaganda del Estado para intentar aislar a los rifeños acusándoles de separatismo es un fracaso.

De hecho, el rechazo a respetar los derechos fundamentales conduce a la exclusión de la mayor parte de las regiones. El movimiento del Rif dió la señal a otras comunidades que expresaron a su vez reivindicaciones propias. Las reivindicaciones del Movimiento 20 de Febrero 1/vuelven a salir así a la superficie con la exigencias de respeto de los derechos civiles y políticos, de reconocimiento de los derechos sociales, económicos y culturales, de separación de poderes. La gente, en fin, está exasperada por la dilapidación de los recursos del país.

Ningún sector está al margen de la corrupción. El entorno real no rinde cuentas del uso del dinero público. El contraste entre las fortunas acumuladas fácilmente y la extensión de la pobreza es muy chocante. Todo esto alimenta fuertes tensiones sociales, que no pueden expresarse en el espacio público, cerrado por las autoridades. Vivimos una restricción preocupante de la libertad de expresión. El poder no tolera ninguna crítica, emane de las ONG, de la prensa o de los partidos políticos.

¿Qué piensas del informe del Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que confirma las alegaciones de tortura a las personas detenidas?

Solo una parte de este informa ha sido objeto de filtración. El CNDH insiste en que no se trata de un documento oficial y que nunca debería haberse hecho público. En cualquier caso, de esta instancia oficial del Estado marroquí sale una parte de la verdad. Esto legitima las llamadas de atención de las asociaciones de defensa de los derechos humanos y de los observadores independientes.

El 21 de junio, la Coalición marroquí de las instancias de los derechos humanos (CMIDH), en la que participa la AMDH, publicaba un informe señalando “torturas, humillaciones y amenazas de violación” a personas detenidas en el Rif. Lo que enturbia todos los procedimientos entablados en su contra. Por tanto, será preciso dialogar con quienes han dirigido este movimiento durante ocho meses. Y dar respuesta a las reivindicaciones de la gente del Rif, que aspira simplemente a una vida digna.

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Nota:

[1] Según Thierry Descrues, en L’Année du Maghreb, de 2012: “El 20 de febrero de 2011, miles de marroquíes se manifestaron en la mayor parte de las ciudades del país. Respondieron al llamamiento lanzado inicialmente en internet por jóvenes pertenecientes a diferentes redes sociales. Éstos exigían una serie de reformas en diferentes terrenos: instauración de un régimen democrático surgido de una Asamblea Constituyente, aplicación de los principios de la buena gobernanza en los asuntos públicos, reconocimiento del pluralismo social e identitario de la sociedad marroquí, extensión del acceso de la población a la salud, educación y empleo. La fecha de las primeras manifestaciones dio su nombre al movimiento de protesta: Movimiento del 20 de febrero (M20F). Desde entonces, las manifestaciones se repitieron a lo largo del año 2011, generalmente cada domingo con una movilización más pronunciada cuando ese día se acercaba a la fecha del 20 de cada mes” (Red A l´Encontre).

A l’Encontre. Traducción: Faustino Eguberri para Vientosur

Texto completo en: http://www.lahaine.org/marruecos-nunca-encontrara-la-paz

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