Manuela Carmena: «Es difícil entender la postura de Rajoy, podía hacer más por la disolución de ETA»

Manuela Carmena ha puesto toda su experiencia al servicio del proceso de pacificación y normalización política en Euskadi y por eso no rehuye cada vez que se le requiere para tomar parte en diversas comisiones de trabajo.

¿Qué le lleva a una jueza de Madrid ya jubilada a involucrarse en el proceso de paz en Euskadi?

La jubilación para muchas personas significa cambiar de actividad, no reducir la actividad. Dentro de las actividades que podemos hacer los jubilados están todas aquellas en las que nuestra capacidad de reflexión y nuestra experiencia puedan ayudar a los demás. Tenemos una gran mochila y, aunque no tenemos futuro, sí podemos ayudar al futuro de los demás. Considero que puedo ser útil a este proceso, difícil pero apasionante, de normalización y pacificación del País Vasco.

Formó parte de la comisión de víctimas de abusos policiales y entre aquellos a los que se reconoció esta condición estaban Txiki y Otaegi, lo que les acarreó grandes críticas.

Hubo algunas, pero la pena es que no haya habido suficiente debate. Cuando hubo una oposición formal al decreto de proyecto por parte de asociaciones de guardias civiles y ertzainas afectados por el terrorismo, tuvimos un encuentro con ellos en el que les explicamos lo que se trataba y se perseguía con aquel decreto, y lo cierto es que lo entendieron. Este es un tema del que hay que huir de los tópicos, y profundizar en el debate y la reflexión.

También ha sido miembro de la comisión que ha enumerado las víctimas de la violencia. ¿Cómo ha sido trabajar con personas como monseñor Uriarte, el exconcejal del PP Ramón Múgica y Jon Mirena Landa?

Les dije a ellos y lo digo ahora también: para mí fue un gran honor que me llamará el lehendakari Urkullu para formar parte de esta comisión. No soy vasca y me llamaron. Es un gran honor porque me he sentido útil. Quienes han trabajado conmigo son personas con una gran capacidad de comprensión, con una enorme empatía y una gran inteligencia. Yo creo que fue un componente maravilloso para el trabajo que hicimos. Creo que es un documento útil, pero considero que precisa de muchísima explicación, aquí, allí y en todas las partes.

La izquierda abertzale criticó este trabajo porque no se iba a la raíz de la violencia y muchas asociaciones de víctimas lo hicieron por considerar que había una equiparación.

Desde el momento en que nos hemos centrado en el dolor que se ha producido, al sufrimiento por la vulneración de los derechos humanos, está todo explicado. Lo que importa en ese documento es saber que ha habido vulneraciones de derechos humanos que han creado un gran sufrimiento. Sin eso es olvidar las distintas interpretaciones que cada uno pueda tener del conflicto y de las responsabilidades de unos y otros, pues no. Es simplemente situarnos en las consecuencias. Equiparación, no. Las consecuencias son las consecuencias. Ante una muerte, la haya producido un policía o un etarra, el dolor es el mismo. No hay más equiparación que el del dolor.

¿Les ha dolido más la incomprensión de las asociaciones de víctimas?

Doler no me ha dolido nada. Cuando una persona es víctima de una pérdida tan terrible tiene tal sensibilización que cualquier situación puede llevarle a perder unas estructuras de objetividad. No me duele, simplemente me excita muchísimo las ganas de explicar. Creo que es necesario debatir muchísimo y me ofrezco con todas mis fuerzas para seguir debatiendo, para seguir explicando por qué es tan importante analizar el dolor que ha sufrido tanta gente por la vulneración de los derechos humanos. Eso es lo que me excita y me hace sentir con más ganas de explicar. Debatiendo y explicando nos acercamos.

¿Las asociaciones de víctimas están condicionando la agenda política?

Creo que hay una confusión. Una cosa es el respeto, la solidaridad y el apoyo que todas las víctimas necesitan, y todos les debemos suministrar. Pero otra cosa es identificar las ideologías que pueden estar detrás de las correspondientes actuaciones de los victimarios. Me ha parecido oír a víctimas que lo que más les duele es que hayan sacado muchos votos personas que podían estar identificadas con la ideología de quienes han podido ser sus victimarios. No tiene que nada que ver. Hay que separar la ideología de la vulneración de los derechos humanos.

¿A qué se debe la animadversión del Ministerio del Interior al secretario general de Paz y Convivencia del Gobierno vasco, Jonan Fernández?

Es muy lamentable. ¿Cuál es la razón? Creo que se debe a poner una ideologización por encima del interés que debe suscitar las biografías, que deben suscitar determinadas personas. Una persona con la biografía de Jonan, que ha tenido unas determinadas posturas que han servido para darse cuenta de los errores que han cometido personas que pudieron estar cerca de él, da cuenta de su valor. Ahora que estamos todos conmovidos por Mandela, quizá conviene recordar que militó en el Consejo Nacional Africano, un partido con un nivel de violencia muy grande. Lo que importa de las biografías son las evoluciones, y una persona de la calidad humana de Jonan, cuando la gente le conoce, no puede suscitar ningún rechazo.

El lehendakari reconoció hace poco que Rajoy no le ha contestado a ninguna de sus propuestas sobre el proceso de pacificación. El Gobierno español tiene todo a su favor para dar pasos, pero está anclado.

Me resulta difícil de entender, incluso desde sus propios objetivos estratégicos de ser un partido que pudiera tener en su haber la solución de importantes problemas de este país. Podía hacer más por la finalización, la disolución de ETA o la entrega de armas. Estoy segura de que si sentará a hablar con quien hay que hablar para conseguir estos pasos, podía tener en su haber algo que necesita mucho, puesto que es un partido cuestionado y que está perdiendo constantemente apoyos.

¿Entiende el frenazo a la denominada ‘vía Nanclares’ por parte del Gobierno español?

No es solo frenazo. Creo, además, que en este caso hay un incumplimiento de la legislación penitenciaria. La legislación penitenciaria está basada en posibilitar un cambio de actitud en las personas que están cumpliendo una condena. Las personas que han pedido perdón y están dispuestas a llevar a cabo las medidas de indemnización que les pudiera corresponder deben tener otro tratamiento penitenciario absolutamente diferente de los que no han dado esos pasos. Con lo cual, no solo pienso que es un frenazo o paralización, sino que es un incumplimiento de la legislación penitenciaria y tengo la esperanza de que, poco a poco y por la vía judicial, se consiga lo que parece que por la vía política no se quiere reconocer.

Desde Interior aseguran que mantendrá la dispersión de los presos mientras ETA no se disuelva. ¿Cuál es su opinión?

La dispersión no tiene razón de ser. Es una gran torpeza, un error y, además, una infracción a la legislación penitenciaria. Ya fue muy cuestionada entendida como una actitud colectiva y no individual. El que un preso pueda estar en un sitio u otro cumpliendo una condena puede ser legítimo y en este sentido la dispersión individual puede ser aceptable. La dispersión por categorías, sin hacer particularidades a las evoluciones personales de los que están presos, es discutiblemente poco conforme con la legalidad. Es otro incumplimiento masivo de la legislación penitenciaria.

La Audiencia Nacional ha pedido un informe para «recalcular» la esperanza de vida de Iosu Uribetxebarria. ¿Cómo lo entiende siendo como fue usted jueza de Vigilancia Penitenciaria?

Cuando la legislación penitenciaria decidió que era necesaria la libertad de las personas que estuvieran gravísimamente enfermas no se estaba pensando exclusivamente en dar una libertad a personas moribundas o en proceso de agonía, sino a personas con enfermedades gravísimas que estuvieran en peligro de perder la vida. Hay sentencias del Constitucional que han ido precisando todos estos tipos extremos. Es necesario tener en cuenta el comportamiento que haya tenido el preso. Si el comportamiento es correcto, si se entiende que hay una dejación de los que habían sido los elementos de la actividad delictiva, si está cumpliendo los programas que le hayan puesto para concederle la libertad por su enfermedad, lo lógico es que se le mantenga esta situación sin que haya esos procesos constantes de revisión, como para intentar pillar que haya un error y poderlos paralizar.

Estrasburgo debe decidir sobre la ‘doctrina Parot’. ¿Si dictamina contra a los intereses del Gobierno español, sería de obligado a cumplirlo?

La sentencia será de obligado cumplimiento. Lo dice la Constitución española y yo estoy convencida de que cuando diga la Gran Sala lo que va a decir, y todos lo esperamos, va a haber una rectificación a las personas que les afecta la doctrina Parot.

El Gobierno español dice que podrían quedar libres asesinos en serie o pederastas.

Hay que tener mucho cuidado cuando se dicen esas cosas. A veces está bien ver las cifras, los datos y ver a qué nos referimos. Hablar de esas cosas es un elemento para dar publicidad, para dar temor. No hay base. Habrá que ver cada caso concreto, pero lo cierto es que la aplicación de la doctrina Parot está relacionada con el terrorismo.

¿Los presos deben pedir perdón?

Yo creo que sí. Lo importante en la reinserción penitenciaria es la rectificación de la conducta. Un elemento muy importante de la rectificación de la conducta es asumir que uno no debió de haber hecho lo que es el objeto de la condena. Y si uno no debió haber hecho el delito por el que ha sido condenado y, además, causó un dolor irreparable a tantísima gente, es preferible que haya una petición de perdón natural, espontáneo, no forzado. Si uno sabe que ha hecho algo que ha causado tanto daño, le tiene que salir de forma natural la petición de perdón.

¿El Gobierno español debe pedir perdón por las víctimas policiales?

A nivel de lo que es la política internacional de derechos humanos, cuando la ONU fue consciente de que había que decir algo sobre los excesos que se venían observando en las políticas antiterroristas, lo dijo muy claro. Cualquier política antiterrorista tiene siempre que defender los derechos individuales de las personas. Cuando se vulneran estos derechos, esa política antiterrorista no es legal y, además, es una gran torpeza y no es eficaz.

En su informe hablaron también de las torturas. ¿Hay miedo a denunciar las torturas?

Creo que ha habido miedo a denunciarlas. Es un tema muy importante. La tortura no es solo una horrible vulneración de los derechos humanos, sino además es una práctica totalmente ineficaz aunque se venda lo contrario. La práctica nos demuestra que esta práctica de métodos ilegales no es una herramienta eficaz para lograr la verdad, y encima provoca unas cargas de odio que alimentan las actividades terroristas.

Sin embargo, muchos jueces han mirado hacia otro lado.

Es cierto. Y no es que lo diga yo, sino que lo afirman los organismos internacionales que están diciendo a los jueces españoles que están fallando en su averiguación de las prácticas de tortura. Una de las últimas sentencias del Tribunal de Estrasburgo es clarísima ya que dice que es incomprensible la actitud que mantuvieron determinados jueces no queriendo investigar torturas claramente denunciadas. Yo lo he visto y lo sé. Por razones que habrá que analizar, la judicatura no ha sabido ser el instrumento para evitar la vulneración de los derechos humanos cuando ha habido casos de tortura.

Un grupo de juristas aboga por el sobreseimiento del juicio de las herriko tabernas, ya que consideran que es un obstáculo para la convivencia.

No sé muy bien cuáles son los términos de este macrojuicio, pero en líneas generales yo también pondría mi firma en ese manifiesto.

¿ETA debe anunciar ya disolución?

Sería importantísimo y tengo la esperanza de que se produzca más pronto que tarde.

Fuente: http://www.deia.com/2013/07/27/politica/estado/es-dificil-entender-la-postura-de-rajoy-podia-hacer-mas-por-la-disolucion-de-eta

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