Publicado en: 28 marzo, 2018

Manuel Marulanda: El inicio de los sueños con fusil

Por ABP ecuador

Mucho falta por cantar y desmentir sobre el Comandante Manuel Marulanda, este 26 de marzo lo queremos recordar retornando a su inicio, a su origen en la lucha revolucionaria como ejemplo para la militancia comunista y revolucionaria

Juan Francisco Torres / ABP Ecuador

Con profundo pesar informamos que nuestro comandante en jefe Manuel Marulanda Vélez murió el pasado 26 de marzo como consecuencia de un infarto cardiaco, en brazos de su compañera y rodeado de su guardia personal y de todas las unidades que conformaban su seguridad, luego de una breve enfermedad. Le hemos rendido los honores que merece un conductor de su dimensión y dado su honrosa sepultura. Lo despedimos físicamente en nombre de los miles y miles de guerrilleros farianos y milicianos bolivarianos y de los millones de colombianos y ciudadanos del mundo que lo valoran, admiran y aman por encima de la asquerosa campaña mediática contra las FARC” Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP Montañas de Colombia, mayo 27 del 2008.

Colombia posee entre sus múltiples características una que por su singularidad  la convierte en exclusiva. El vallenato colombiano ha logrado fusionar, por un lado, la historia de amor en sus letras y, por otro –paradójicamente- darle una tonalidad musical muy alegre. En este sentido, se transforma en  elemento simbólicamente representativo de la cultura popular colombiana.

Sin embargo, uno de los más hermosos cánticos ha sido ocultado y poco reproducido. Cánticos que a su vez parecen leyendas o mitos y que surgen en medio de la humildad de nuestra gente, se transmiten por medios no oficiales, no masivos sino por el medio más sincero que es el medio de la palabra y la acción.

Pedro Antonio Marín, hijo de la tierra bolivariana, campesino en su origen, comunista y revolucionario como debe ser el destino de los justos, es un personaje típico, que por su sencillez se puede encontrar en cualquiera de los campos de nuestra América. La tierra de Génova en Quindío Colombia fue la afortunada de parir en 1930 a Pedro Antonio.

En medio de los cafetales y el trabajo con la tierra vivió su infancia, acompañado junto a sus cuatro hermanos y bajo la influencia de liberalismo de la época que se presentaba como la propuesta más revolucionaria.

Sus tíos tanto Ángel y José de Jesús tuvieron una gran influencia de su vida, el primero en el medio político por su tradición liberal y el segundo en su formación física mediante la práctica de esgrima.

Como es el cruel destino de la mayoría de nuestros campesinos, a Pedro Antonio, le tocó el duro camino de abandonar su casa a la edad de trece años en busca de un mejor destino. En medio de su faceta como panadero, aserradero, expendedor de carne, que mantuvo desde su corta edad, la fatal noticia que reproducían las radios sobre el asesinato de Gaitán, sería el motivo que llenaría de dolor a Colombia y cambiaría la vida de Pedro Antonio.

¡Mataron a Gaitán! ¡Mataron a Gaitán! ¡La oligarquía lo ha matado! Se escuchaba por las plazas colombianas el 9 de abril de 1948.

Jorge Eliecer Gaitán, bajo la consigna ¡Contra la oligarquía, a la carga! fue  candidato a la presidencia por el liberalismo, su política nacionalista y popular impregnó en los sectores más excluidos de Colombia. Gaitán era el candidato del pueblo. Su cobarde asesinato se produjo durante el gobierno del conservador Ospina Pérez, desencadenando la más sangrienta guerra civil que dura hasta la actualidad.

Con el asesinato a Gaitán, el Estado Colombiano, dirigido por los conservadores, inició el despliegue de una ola de terror por todos los campos colombianos, el objetivo era eliminar a los sectores liberales a cualquier costo. En medio de esta persecución y en medio del terrorismo de Estado, los grupos liberales tuvieron dos opciones: la primera era la defensa de su integridad, y la segunda: escapar sabiendo que la muerte inminente los perseguiría.

Muchos tomaron la primera opción, entre ellos Pedro Antonio quien acompañado con 14 de sus primos, todos ellos “Marín”, inaugurarían las auto-defensas campesinas en contra del terrorismo de estado. Su bautizo de combate se dio en Cumbarco donde consiguieron la victoria con sus primeros 4 fusiles.

Sin embargo las “noches rojas” que llenaban de sangre los cafetales colombianos continuaban su curso, los vuelos de muerte que realizaban los “pájaros”, para-militares, a nombre de ¡Viva Cristo Rey! invadían de terror y llamas las comunas campesinas. Todo lo que se acerque a liberalismo debía ser exterminado.

Mientras las auto-defensas campesinas liberales mantenían la resistencia, en la zona de Chaparral, de la misma manera, los comunistas, llevaban a cabo una heroica resistencia desde 1949.  Ineluctablemente el combate conllevó a encontrarse a ambas guerrillas.

Muchos liberales, considerados “limpios” de ideologías extrañas que venían de Moscú, iniciaron cruzadas anti-comunistas, estas únicamente debilitaron a la resistencia y además impidieron un mutuo entendimiento para combatir en conjunto al enemigo en común.

Mientas continuaban “juntos pero no revueltos” liberales y comunistas agudizaron aún más sus diferencias y contradicciones. Los vecinos liberales no soportaban la disciplina, las guardias, las formaciones que los comunistas realizaban en los campamentos para seguridad de todos. La distribución y socialización equitativa de los botines y de las siembras colectivas fueron de la misma manera visto con “malos ojos” por los liberales peor aún el atrevimiento de los comunistas de incitar la lucha contra el sistema de opresión.

Don Pedro Antonio que ya era conocido como “Tirofijo”, obviamente no compartía las posturas de los liberales, es más,  consideraba pertinentes las ideas comunistas. Sin embargo, la Asamblea Liberal después de un debate intenso resuelve sacar a los comunistas de sus filas. “Tirofijo” no se encontraba solo, contaba con el respaldo de Jacobo Prías Alape, Charro Negro, juntos serán quienes pidan a los comunistas mantener una reunión.

El Davis, será testigo de la unificación necesaria de las guerrillas para la resistencia exitosa.

En este contexto de la maduración guerrillera, la democracia colombiana sufre un nuevo trauma. En 1953 Rojas Pinilla realiza un golpe de estado, agudizando el periodo político colombiano conocido como “La Violencia”.

Una vez unificada la guerrilla, Don Pedro Antonio, que transitaba por un curso de filosofía y economía marxista en la escuela del Campamento “El Davis”, toma el nombre con el que será conocido hasta la eternidad. Don Pedro Antonio Marín, apodado “Tirofijo” pasará a llamarse Manuel Marulanda Vélez en honor del dirigente sindical comunista asesinado por el Servicio de Inteligencia Colombiano (SIC).

Trascurrido los años 56 se da lugar a la Conferencia Guerrillera en Marquetalia, donde se resuelve un Estado Mayor con 13 integrantes. Manuel Marulanda es nombrado Jefe Militar y Charro Negro es nombrado responsable político.

En septiembre de 1958, Charro Negro en base resolución de la Conferencia Guerrillera se reúne conjuntamente con los delegados del gobierno nacional para llevar a cabo un acuerdo de cese al fuego que se lo lleva a cabo.

Transcurrieron algunos años con esa -tranquilidad tensa- entre las partes, los lenguajes del gobierno nunca fueron de paz sino de guerra que conjuntamente eran reproducidos por las alianzas entre conservadores y liberales quienes guardaban los acuerdos más reaccionarios y criminales que desencadenarían posteriormente.

Tal cual, como lo había descrito Marx en el Manifiesto Comunista, “todas las fuerzas de la vieja sociedad se han unido en santa cruzada para acosar al fantasma del comunismo”, sin embargo y de la misma manera “el comunismo ya estaba reconocido como una fuerza en todas partes”

En los años 60, el eterno retorno de la violencia oligárquica colombiana, vuelve con más fuerza. EL 11 de enero acontece un nuevo “Gaitanazo”, esta vez asesinaron por la espalda a Jacobo Prías Alape –Charro Negro- en la Plaza de su Gaitania. Frente a ese hecho, no se hizo esperar la reacción de furia popular con la sed de justicia por un personaje que durante su vida había trabajado por los pobres de su pueblo. Charro Negro fue un dirigente muy querido por la gente, miembro del Comité Central del Partido Comunista.

Manuel Marulanda calificó este suceso de la siguiente manera: “con el correr del tiempo la muerte del Charro nos ha llevado a una confrontación nacional con grandes perspectivas para producir cambios; y si ello nos lo permite, crear todas las condiciones para tomarnos el poder. No todas las veces se producen levantamientos armados por la muerte de un comandante; prácticamente es caso único. De todas maneras en Marquetalia ha comenzado el chispazo y comienzo de la revolución en serio de acuerdo a lo que estamos viviendo”.

 La respuesta de Manuel Marulanda y los combatientes guerrilleros no se hicieron esperar, Marulanda a la cabeza junto con 30 aguerridos profesionales de la revolución dieron inicio a “La Movil”, grupo especializado de revolucionarios que inició su camino insurgente en los territorios liberados de Marquetalia, acompañado por una gran movilización y simpatía de las masas.

La lucha revolucionaria transitaba su curso, la guerrilla se fortalecía con el apoyo de su pueblo. La montaña a más de convertirse en un símbolo de la esperanza popular, es también el espacio donde se cruzan destinos y se cosechan en esas mismas tierras los frutos del ejército libertario de Bolívar en la primera independencia.

En este sentido y con una descripción tan detallada cual realismo mágico, se narra el encuentro entre dos gigantes comunistas: Manuel Marulanda y Jacobo Arenas.  “En medio de la bruma y de la lluvia de abril de 1964, Marulanda recibe en su comando de la resistencia a Jacobo Arenas y Hernando González, procedentes de Bogotá “Con la compañía de ustedes no deberá ser tan dura la guerra” fue la expresión al abrazarlos. Marulanda y Jacobo, juntos, escribirían las más heroicas páginas de la resistencia y construirían un imbatible ejército revolucionario, cuyo destino ya estaba remarcado con las características irreversibles: la Nueva Colombia, la Patria Grande Bolivariana y el Socialismo”.

Por otro lado y como es constante en las desgracias de Latinoamérica existe un factor común; Estados Unidos.

El Imperialismo con herencia de su política “macartista” y frente al miedo del avance comunista por la región, posteriormente a la Revolución Cubana, diseño el Plan LASO y en 1964 lo desplegó por Colombia. 16.000 efectivos invadieron Marquetalia. A pesar del brutal e inhumano operativo el escudo moral de los 48 bravos combatientes logró resistir a los invasores.

El 27 de mayo de 1964 se llevó a cabo los primeros combates en el cañón del Río Atá, estos serán los momentos que darán fundación a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Marquetalia, se convirtió en la genuina expresión de la acertada combinación de todas las formas de lucha, las guerrillas móviles eran la expresión de la única forma del quehacer político en ese momento histórico. Sin embargo, no todo es alegría y victoria, la montaña también presenta momentos de dolor pero que paradójicamente son el inicio de la multiplicación de combatientes y felicidades. “En una de las acciones de combate, cae el más grande capitán de la guerrilla que puedo haber tenido Manuel el indio bravío, Isaías Pardo. A pesar de haber recibido una ráfaga en su pecho, continuaba peleando, y aunque se le escapaba la vida, su carabina San Cristóbal no dejaba de tronar. “Al conocer Manuel la terrible noticia no sabía qué hacer con las manos, apretaba con fuerza la boquilla de su carabina M-1, la soltaba con docilidad, metía las manos en los bolsillos de los pantalones como buscando cualquier cosa, se quitó el chacó de la cabeza, lo estrujó fuertemente entre sus manos y se quedó mirando con su mirada fija y penetrante la montaña… No quería hablar Manuel, es que no podía hablar Marulanda. Al cerrar los ojos, desgranó dos grandes lágrimas como perlas que le bañaron todo el rostro”.

En las montañas de la bolivariana Colombia se llevó a cabo el inicio de la historia de Manuel Marulanda, 60 de sus 78 años de su vida dedicó a la causa de los más pobres de su Colombia y América.

Estas cortas letras de este “vallenato colombiano” han sido ocultadas, muchas otras silenciadas. El Che Guevara, uno de los cantores de la verdad colombiana expresaba en un discurso en defensa de Marulanda en la ONU: ¿No recuerda el señor representante de Colombia que en Marquetalia hay fuerzas a las cuales los 11 propios periódicos colombianos han llamado “La República Independiente de Marquetalia” y a uno de cuyos dirigentes se le ha puesto el apodo de “Tirofijo” para tratar de convertirlo en un vulgar bandolero?

Mucho falta por cantar y desmentir sobre el Comandante Manuel Marulanda, este 26 de marzo lo queremos recordar retornando a su inicio, a su origen en la lucha revolucionaria como ejemplo para la militancia comunista y revolucionaria. Y como reconocimiento heredado de él, decimos que con comandantes revolucionarios como Marx, Lenin, Bolívar, el Che, Fidel, Ricardo Paredes, Cesar Endara, Dolores Cacuango, Luisa Gomez de la Torres, Manuel Marulanda y miles más, conforman nuestra columna férrea e histórica del ejército revolucionario que están presentes en todas nuestras formas de lucha y como derecho irrenunciable y legítimo a caminar juntos por el socialismo.

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