Maniobras previas de la armada ilegalizadora española.

Como si de unas maniobras previas a una invasión militar se tratase, la «armada jurídico-mediático-ejecutiva» española ya ha comenzado esta mañana con la detención de los únicos integrantes de la Mesa de Batasuna que aún quedaban en libertad (eso sí, «vigilada»).

Agentes de paisano de la Policía española han detenido esta mañana a Pernando Barrena, en Berriozar, y a Patxi Urrutia, arrestos ordenados por Baltasar Garzón, quien esta semana, con toda probabilidad, decretará la suspensión de actividades de EHAK y ANV, tal y como le pide el ejecutivo español (otro caso más en los que no se sabe dónde termina el poder ejecutivo y dónde comienza el poder judicial).

Asimismo, se ha procedido al registro del domicilio de Barrena.

La excusa jurídica para su arresto y paso por las comisarías españolas ha sido esta vez la de «integración en organización terrorista por reiteración delictiva por seguir actuando en nombre de Batasuna a pesar de su ilegalización».

Eso, cuando aún ha de pronunciarse el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) acerca del dudoso ajuste de la legislación española en materia de ilegalizaciones de opciones políticas legítimas.

En una coyuntura preelectoral en la que aquel sector ciudadano embebido por la intoxicación, manipulación de la prensa española e inducida al odio hacia todo lo que huela a vasco por parte de la misma, pide sangre para satisfacer su presión electoralista hacia uno u otro lado del bipartidismo en la práctica que impera en el estado español.

¿Para qué sirven realmente las elecciones? ¿Para que cada cierto tiempo el binomio PPSOE trate de demostrar quién reprime mejor las ideas? ¿Demostrar, si no, a ver quién transforma mejor la llamada democracia «a la española» en aquella democracia «orgánica» de tiempos ya pasados?

Por los hechos, lo sabrán uds.

Agurrak.

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