Publicado en: 17 febrero, 2018

Machismo disfrazado

Por erre_dejota

Disfrazadas conciencias hondean falazmente translúcidas minifaldas que ocultan la afilada espada del machismo.

Disfrazadas conciencias hondean falazmente translúcidas minifaldas que ocultan la afilada espada del machismo. Numéricamente puede, meramente, esbozarse un esperpéntico y bizarro relato de la tragedia. No obstante, el carnavalesco atuendo de la estadística no permite desvelar, evidenciar ni atisbar un ápice la acérrima cultura de la posesión y materialismo patriarcal. Este es la toxicidad de la sociedad, acallada tras banales discursos ‘progresistas’ a ritmo de ‘beats’ contemporáneos y simiescos golpes en pectorales presuntamente musculados y despojados de bello, señal de hombría cavernícola. En la actualidad, se hace necesario el despojarse de heroicas capas, realizar un examen de conciencia y hacer de Dulcinea frente a molinos de viento de gigantescas magnitudes, mientras don Quijote espera en la torre del castillo para ser besado por siete enanitos antes de las doce. La rebelión contra la supeditación de la mujer en esta supeditación de la mujer en este simulacro social. Para ello se hace necesaria una redescripción histórica de las mudas voces, sin ningún vestigio de casposos bigotes señoriales. Una invocación a ‘la crítica de la razón patriarcal’ de Celia Amorós, al ‘Manifiesto para la liberación de la mujer’ de Victoria Sau, los discursos de Victoria Sendón y a todas las mujeres en general. Discernir, definir, divagar al fin el fin del monopolio masculino. El declive de la homófoba y misógina masa embelesado tras el disfraz.

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