México: Maravilloso poder transformar la “escuelita zapatista” en un escuelón de la rebeldía

 

1. Honra que amigos zapatistas me hayan invitado a inscribirme a la “escuelita” que en unos días pondrán en marcha. Como todas las iniciativas que han echado a andar han servido para extender su movimiento. La realidad es que hasta hace unos días me preguntaba: ¿Cómo piensan los zapatistas  organizar una “escuelita” cuando lo que se necesita son muchas escuelotas para aprender a luchar contra la poderosa escuela burguesa capitalista pública que abarca a más de 36 millones de estudiantes, otros millones en escuelas privadas, además de los más de 115 millones de mexicanos penetrados por la televisión y la radio al servicio de poderosos empresarios? Pero a los zapatistas nadie los hace tontos, no les pueden jugar el dedo en la boca, porque saben lo que pasa en México.

2. Me he encontrado que el Marcos, el Moisés, el Pablo González y el Luis Villoro podrían ser alumnos de profesores con mayor sabiduría que están a punto de cumplir 20 años de conocimientos directos de la realidad. ¿O estarán entre los muchos instructores los dirigentes rotativos de los Caracoles creados en aquel agosto de 2003? Pensé en Iván Illich, en O Neill, en Freire, con títulos de “educadores” y en otras experiencias que enseñan que también “el educador debe ser educado o reeducado”, es decir, ¿Quién enseña a quien… y qué “? ¿Es que acaso todavía no es tiempo de  cambiar los paradigmas educativos tradicionales para construir otras alternativas que ahora sí respondan a la gente? La realidad es que los integrantes de la pequeña burguesía necesitamos reeducarnos.

3. Pero dado que nadie enseña a nadie y todos somos parte del proceso enseñanza-aprendizaje, en la escuelita y en sus conferencias se analizará el enorme papel de dominación que desde hace un siglo ha mantenido el imperialismo de los EEUU sobre todos los países del mundo evitando con ello que algún país logre liberarse. También será obligatorio comprender porqué los autocalificados “países socialistas” encabezados por la URSS y China, se desplomaron y retomaron el capitalismo. ¿Podría entonces –se preguntaría en la escuelita- lucharse por un socialismo que no se conoce, que no ha existido, que sólo ha sido voluntarista, mientras no hayamos enterrado a los imperialismos y sus apoyadores? Por eso mucha gente está animada por estar en la escuelita.

4. La “escuelita”, además de analizar la economía, las crisis y las perspectivas de crecimiento mexicano, seguramente discutirá el futuro de la izquierda en México. Además de ver hacia donde se dirige el llamado Pacto por México, se verá lo que sucede en la izquierda y la causa por la que “es muy difícil” lograr algunos puntos de unidad y lucha. ¿Qué sucede en América Latina con el dominio imperial y en los países que han estado aplicando políticas alternativas? Pero si en el limitado tiempo calculado por la “escuelita” no alcanza el tiempo para analizar todo, quedaría el campo de las conferencias y de la elaboración de documentos para discutir.

5. Obvio, se podría pensar que la “escuelita” es un trabajo de alfabetización que el Estado está obligado a dar en todo el país con presupuesto público; pero no es tan simple el asunto. Algunos ayudamos en los 70 en las prepas populares de Liverpool y Tacuba, así como trabajando con “rechazados” para lograr su entrada a CU; pero la realidad es que todos los muchachos se transformaron en aquellos años en activistas que repartían en las calles y mercados cientos de miles de volantes anti gobierno y recogían dinero en botes. Más que educarse con la enseñanza burguesa que impartía el Estado muchos jóvenes se convirtieron en activistas que, aunque minoritariamente, hoy siguen en la lucha social. Nunca se sabe, cuando se hace trabajo radical de masas, del proceso de concientización.

6. Al parecer el zapatismo no ha sido ni será nunca electoral. Como todos los que participamos en la izquierda, ha cometido muchos errores pero es extremadamente difícil que  entregue al poder a la burguesía. Se podrá decir que muchas veces la izquierda en general (el EZLN entre ella) pierde perspectivas en el qué hacer para lograr avanzar el proceso, pero su convicción es que este país que tiene que sufrir cambios radicales y profundos. Pienso que “la escuelita” –“en el salón de clases o fuera de él”- va a servir mucho para aclarar ideas y posiciones políticas. ¿O se piensa acaso que hay alguien en el mundo que posea la suficiente claridad para señalar el camino? Estas convocatorias ayudan mucho y debemos poner la voluntad para participar de ellas.

7. Tengo confianza en la honestidad, dedicación y valentía de los jóvenes y compañeros que he visto batallar y confrontarse en el DF y muchos estados de la República. Más que conocimiento librescos esos compañeros poseen un enorme corazón para enfrentarse al poder en la defensa de los explotados y oprimidos. Espero que esos compañeros sean mis profesores de la “escuelita” porque muchos clasemedieros debemos reeducarnos. Pero obviamente no hay que hacerse ilusiones en que la conciencia se puede desarrollar en unas cuantas horas o días. Ésta es producto de muchas circunstancias: la principal es la coyuntura política y económica, misma que es la que hace mover a los pueblos para alcanzar su liberación.

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