México: Guerrrero, la guerra sucia hoy, blindaje a la mafia política. Segunda Parte

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Aurora Molina encarcelada bajo acusaciones mezquinas de narco políticos del municipio de Tixtla se convierte en una mujer más en el estado de Guerrero de ser señalada como terrorista según por atentar contra las instituciones del Estado Mexicano, cuando en realidad, su pecado ha sido el hecho que como muchos en México, han decidido ejercer su legítimo derecho de defender a su familia y su patrimonio de las amenazas de las estructuras mafiosas y asesinas al mando de políticos guerrerenses y del país; pero se tiene bien claro que el origen de las acusaciones de narcos tixtlecos que despachan en el cabildo del mencionado municipio contra ella es nada más y nada menos, que ser hermana de Gonzalo Molina (promotor de la policía comunitaria en la montaña baja de guerrero y costa chica y actual preso político recluido en un penal de alta seguridad en el estado de Oaxaca, bajo un juicio tramposo) y que de acuerdo a métodos de «guerra sucia» actualmente más «sofisticadas» (en complicidad de jueces) sin que dejen ser crueles y contra todo protocolo legal existente.

Aurora Molina y muchos familiares de quienes levantan la voz contra la mafia política es sometida a torturas psicológicas y físicas semejante a lo que escuadrones de militares y mercenarios hacían a familiares de insurgentes o defensores del pueblo pobre en la época conocida como «la guerra sucia» en el siglo pasado en Guerrero. Los rangers asesinos del Che Guevara siguen vigentes hoy para matar y vejar a quienes luchan contra este sistema desigual y corrupto en el mundo. Aurora Molina sigue recluida en el penal de Acapulco (trasladada allá de manera ilegal y toda lógica jurídica) cuyo local penitenciario se ha convertido en el nuevo campo de aviación donde se ejercía en el siglo pasado a diario el artero genocidio contra el pueblo de Guerrero.

En su discurso ante la sesión del 11 de diciembre de 1964 de la asamblea de la Organización de Naciones «Unidas» ( ONU) Ernesto «Che» Guevara pronuncio la siguiente frase «no podemos confiar del imperialismo ni un tantito así, nada» esta afirmación bien se puede aplicar contra toda la estructura política mexicana en todos sus niveles (las autodefensas en Michoacán están sufriendo el pecado de su nobleza ante el alacrán que creyó no le iba a picar) un ejemplo es los acontecimientos que giran en torno al mafioso Eliseo Villar quien se está desmoronando (tal como lo mencione ya en semanas anteriores) propio de sus mezquinas acciones; la casa de justicia de San Luis Acatlan integrada a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) en la costa chica vive una crisis que traerá al final la renovación de esta de acuerdo a las acciones ya emprendidas por los consejeros comunitarios quienes ya están tomando cartas en el asunto. A Eliseo Villar, quien la cárcel comunitaria ya le tiene una celda lista, se jugara su última carta y esta es, pedir auxilio a su padrino Ángel Aguirre Rivero para que lo cobije con su manto de impunidad.

Por otro lado la consolidación del Sistema de Seguridad y Justicia Ciudadana (SSJC) como propuesta de seguridad en los pueblos ha suministrado tremenda confianza en las comunidades y municipios del estado. La Unión de Pueblos y Organizaciones del estado de Guerrero (UPOEG) se ha convertido lo que bajo la sombra de un árbol sus promotores pronosticaron, una organización del pueblo pobre y trabajador con un proyecto alterno de nación. En días pasados el gobierno encarcelo al coordinador de la UPOEG en el municipio de Tecoanapa Mauro Rosario Ayodoro quien fue recluido en el penal de Acapulco, logrando su libertad por falta de pruebas, tras un proceso judicial tramposo y sin decencia. Mientras tanto el SSJC es exigido cada vez más en varios rincones del estado de Guerrero y sigue acumulando fuerzas.

En el mismo contexto la incorporación de los bienes comunales de Cacahuatepec y todos los pueblos adheridos al Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la presa «La Parota» (CECOP) al sistema comunitario de justicia de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) va cerrando el cerco a la delincuencia política organizada y que de consolidarse (consolidación en marcha, es cosa de tiempo) se estaría dando el primer cerco sobre la zona turística y urbana del puerto de Acapulco por el lado de la frontera con la costa chica y de lado con rumbo a la capital del estado con el SSJC, es así como el sistema de justicia del pueblo explotado va floreciendo en campos que antes eran infértiles de justicia y no se daba tremenda batalla contra el opresor. Dada la oposición al mega proyecto «La presa La Parota» y la sólida organización de los pobladores aglutinados en el CECOP contra, al llamado por ellos proyecto de la muerte, el mal gobierno ha activado a principios de año una incesante cacería gubernamental con todo su mezquino aparato de inteligencia contra el vocero del CECOP Marco Antonio Suastegui quien ha burlado en infinidad de veces a sus captores uniformados de militares, policías federales, ministeriales y sicarios al servicio de la clase política local y nacional quienes cual perros de cazadores se notan inquietos moviendo la cola olfateando a su presa.

Hoy bajo la manipulación de la justicia y torciendo las leyes el Estado mexicano ha aplicado en Guerrero el mote de terroristas a quienes legítimamente enfrentan, dominando el miedo, a los diferentes órganos de poder político ligados a la mafia, mafia tan indispensable para el sistema político mexicano ante la falta de legitimidad para ejercer el poder y la justicia que poseen actualmente. Es así como la actual clase política viene actuando para que varios sectores del pueblo sean amedrentados por la delincuencia que con alevosía inyectan el miedo y el terror en la población, más sin embargo, el miedo no ha sido suficiente anestesia para calmar la sed de justicia del pueblo que como comadrejas en sus madrigueras muchos sectores antes aterrorizados han salido a hacer frente a los escuadrones de la muerte. El festín donde se saboreaban grandes banquetes condimentados por miedo de la gente, ese aquelarre de la mafia política mexicana ha sido actualmente minada, los oprimidos en armas y sobre todo organizados caminan con una visión de nación emanada del vientre del seno de la lucha de clases.

El estado mexicano da coletazos salvajes ante los piquetes de mosquito que día a día va lacerando lentamente sus fuerzas que le permiten hacer y deshacer con toda impunidad lo que les plazca como hasta ahora lo han hecho, entonces, ¿como confiar en las actuales instituciones del Estado mexicano, cuando son el mismo reflejo de un imperio de corrupción y muerte?

Carlos Fazio, referente analista sobre el «terrorismo de Estado» ha sostenido que el Estado «por naturaleza» guarda la legitimidad del uso de la fuerza pero también «la defensa de la ley» cuyo factor hoy en México es sobrepasado, el Estado legítima hoy por hoy la violación de leyes nacionales e internacionales con el fin de mantenerse en el poder; la clase política ha perdido la legitimidad ciudadana y no le queda de otra que hacer el uso de las armas y la violencia para sostenerse.