Luchando contra el falso cooperativismo en la industria cárnica

Por Marco S. Noferini

Los mataderos hace años que dejaron de contratar mano de obra, para en lugar de ello subrogar con cooperativas externas la gestión de parte de sus servicios.

Por fin algún importante medio de comunicación se ha preocupado en destapar los excesos e irregularidades del sector cárnico porcino. Quienes llevamos años intentando dar a conocer los abusos a los que se ven sometidos buena parte de quienes trabajan en los mataderos, desde plataformas como “Càrnies en Lluita”, nos gustaría que el programa Salvados de este pasado domingo fuera un punto de inflexión en la nefasta dinámica que desde hace años se viene dando en el sector, consistente en abaratar costes de producción a costa de precarizar las condiciones laborales de los trabajadores, siendo la principal fórmula elegida por parte de los importantes grupos empresariales que se hallan tras los principales mataderos cárnicos porcinos de nuestro país la de la subrogación de la mayor parte de servicios a través de falsas cooperativas.

 

 

Los mataderos hace años que dejaron de contratar mano de obra, para en lugar de ello subrogar con cooperativas externas la gestión de parte de sus servicios –sea la limpieza, la matanza o el despiece–, lo que exime a la empresa contratante de ciertas costosas obligaciones, como es el pago de la cuota patronal de todos y cada uno de sus trabajadores en régimen general, a la vez que les permite poder disponer de un flujo constante de trabajadores sin que supuestamente deban asumir responsabilidades en sus condiciones de trabajo.

La aparición de lo que se ha venido a llamar falso cooperativismo, dado que los trabajadores o miembros cooperativistas hasta la fecha en la mayor parte de los casos nunca han tenido voz y voto en sus asambleas, ni se les ha permitido ocupar cargos en los consejos rectores, ha supuesto un gran beneficio para unos pocos y un perjuicio y una considerable merma en los derechos de miles de trabajadores.

Con la creación de cientos de empresas bajo la fórmula jurídica de cooperativas de trabajo asociado, sin serlo, y cuya actividad real no es otra, como si de ETTs se tratara, que la de aportar trabajadores a sectores laborales de lo más diverso (cárnico, agrario, transporte, camareras de piso, etc.) se está permitiendo que las empresas que contratan o subrogan con ellas algunos o todos sus servicios, puedan eludir el tener que respetar y cumplir con las condiciones laborales y derechos contemplados en los diversos convenios colectivos, lo que supone entre otras cosas encontrarnos con trabajadores con salarios por debajo de convenio (según algunos cálculos dicha devaluación podría llegar hasta el 35% del salario), sin derechos a vacaciones retribuidas, pagas extras, indemnizaciones por despido, desempleo y que debido a su encuadramiento en el régimen de autónomos han de asumir el pago de sus cotizaciones aunque no tengan ingresos sin un mes se encuentran en situación de incapacidad laboral, baja por accidente o por maternidad.

 

 

En la catalana comarca de Osona conocemos bien el tema dado el elevado número de mataderos y granjas porcinas establecidas por estas tierras, teniendo a los dos mataderos con mayor producción de toda Catalunya, donde diariamente se sacrifican entre 25 y 30 mil cabezas de ganado porcino –uno de las cuales pudimos ver en el programa Salvados–. El matadero Le Porc Gourmet, como muchos otros, hace años que optó por llevar a la práctica eso que se ha venido a llamar “dumping social” (competencia desleal basada en la explotación y bajos salarios de los trabajadores, para conseguir rebajar los costes laborales de producción y así poder ofrecer unos precios más competitivos en el mercado para aumentar sus beneficios), y para ello dejaron de contratar directamente a sus trabajadores, externalizando las diferentes áreas a través de la subrogación con falsas cooperativas, las cuales le han venido proporcionando la casi totalidad de su mano de obra. Y es a través de este abuso o fraude de ley que recientemente han perdido su trabajo 28 trabajadores que no aceptaron doblegarse al chantaje de la empresa, la cual ante la inminente aceptación por parte de la cooperativa de la que formaban parte estos trabajadores (TAIC) de respetar y comenzar a cumplir con la nueva ley de cooperativas catalana decidió rescindir su contrato pero presionando a los trabajadores de la misma para que aceptaran trasladarse a una nueva cooperativa con sede en Lugo (Auga SCCL), con la cual poder burlar la ley catalana. Pero la cosa no queda aquí, ya que la segunda cooperativa que le aporta casi la otra mitad de la plantilla (Clavial) podría también ver rescindidio su contrato a la finalización de este mes y con ello podrían perder su trabajo hasta 500 trabajadores más si no aceptan abandonar la que hasta ahora había venido siendo su cooperativa para firmar con la misma cooperativa gallega donde han acabado la casi totalidad de los trabajadores cooperativistas de TAIC.

 

 

Ahora sólo cabe esperar que la denuncia hecha pública a través del programa del señor Évole no acabe quedando en el olvido y sea el principio del final de este alarmante fraude de ley que ha llevado a no pocos trabajadores a una situación de semiesclavitud, que las administraciones tomen cartas en el asunto y pongan fin a la degradación de algo tan noble como es el cooperativismo asociativo, y que estos 28 trabajadores valientes que se atrevieron a plantar cara al todo poderoso Grupo Jorge, empresa que se halla tras el matadero Le Porc Gourmet, recuperen su trabajo o encuentren uno mejor donde se les valore y se les trate como a personas y no como a simples herramientas de usar y tirar. Pero hasta que esto suceda, tarde poco o tarde mucho, algunos seguiremos luchando.

 

MSNoferini

Vic-Barcelona

twitter: @MarcoSNoferini

Membre del Grup de Reflexió Crítica

 

 

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