Lucha de frases o lucha de clases

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En La ideología alemana, Marx toma distancia de los llamados jóvenes hegelianos en su disputa dialéctica con los obviamente llamados viejos hegelianos acerca de la veracidad en la realización de la filosofía en la sociedad prusiana de entonces.

Los viejos, definían al Estado monárquico, con el carca Federico Guillermo III, como el cúlmen de sociedad posible, mientras que los jóvenes, ante la persistencia de pobreza, censura y sectarismo luterano, mantenían una postura crítica y demandaban reformas al mismo Estado.&nbsp

Marx, con fina ironía, alude que sus antiguos compañeros resumían toda su crítica a conceptos referidos a la moral y la justicia.&nbsp Supuestos superadores de Hegel, demostraban ser más bien los auténticos conservadores, a pesar de toda su fraseología revolucionaria, al reducir todo su reclamo en una reinvindicación por una conciencia humana.

Lo patético resultaba que los jóvenes argüían que los viejos sólo ofrecían frases, a lo que Marx ironizó que ellos se oponían a las mismas con… otras frases.

Por cierto, los jóvenes también eran llamados hegelianos de izquierda, opuestos, obviamente, a los de derecha.

Con respecto a la conciencia, Marx, aplicando el materialismo histórico, dejará muy claro que está determinada por la ubicación del ser humano en el modo de producción y el ser social que ello determina y no a la inversa.

Con la aparición de la división del trabajo, la conciencia es despojada de su referencia real, expropiada al ser humano para encumbrarla a una esfera ocultista y supersticiosa, sólo controlada y descifrada por quienes son designados a hacerlo.

Surge&nbsp la ideología que, con sus diversas manifestaciones alienantes como religión, moralidad, leyes, normas, etc., forma el corpus que sustentará las nuevas relaciones de propiedad.

La ideología es, pues, sólo un instrumento de dominación y justificación de los privilegios en la apropiación de la generación de riqueza.

Tanto los jóvenes hegelianos de izquierda, así como los viejos hegelianos de derecha, ambos, eran expresiones que se complementaban dentro del corpus&nbsp ideológico del capitalismo prusiano.&nbsp Marx y Engels no eran de izquierda, eran comunistas.

En la disputa dialéctica actual, han surgido conceptos tan abstractos como vacíos y que hacen referencia a una supuesta ideología de izquierda, en oposición a la que sería de derecha.

La fraseología es igual de hueca: políticas de izquierda, justicia social, derechos democráticos, reinvindicaciones sociales, progresismo, etc.

La diferencia es que los actuales ideólogos de izquierda no son hegelianos, provienen del estalinismo degenerado en democratismo popular.

De allí se entiende que la lucha de clases la hayan sustituido por esta nueva lucha de frases.

Tal sustitución lleva implicita la negación de la consecuencia primordial de la lucha de clases: la revolución proletaria y el establecimiento de su dictadura que expropie los medios de producción a la burguesía.

Si la ideología es un instrumento de dominación, en el capitalismo actual tiene sus dos vertientes complementarias: la izquierda y la derecha.

Cuando Marx y Engels toman distancia de los ideólogos de izquierda de su época, se aplican en el análisis de la sociedad con el instrumento científico del materialismo histórico.&nbsp La lucha de clases no es un puro invento teórico, proviene de la constatación en la realidad de la ubicación de los diversos seres sociales en relación a los medios de producción.&nbsp Marx y Engels, optan por el proletariado que tiene como única alternativa la abolición de la propiedad y con ello la liberación de los mismos medios de producción de la atadura mezquina de la ganancia de la burguesía.

La crisis del capitalismo actual, no es la misma que la del siglo XIX; sin embargo, tiene los mismos ingredientes: monarquías en connivencia con la burguesía y el proletariado que tiene como sustento el salario que se ve recortado, cuando no directamente el despido, todo en aras del mantenimiento de la ganancia del burgués.

El capitalismo ha conducido a una mayor centralización y concentración de la riqueza con el consecuente crecimiento de un sector pequeño burgués desclasado, en contínua pauperización y radicalización al no ver sus alternativas satisfechas.

La crisis del capitalismo actual, se distigue por el ingente capital ficticio y necesariamente especulativo no vinculado a la producción.&nbsp Mas capitalismo no genera empleo y mucho menos valor real.

El proletariado llamado a la revolución, carece de vanguardia política ya que sobre sus organizaciones parasita una costra podrida de izquierda cuyo compromiso con el capital es aislar a la clase obrera de su rol revolucionario.

Un primer paso será liberarse de esta lacra burocrática reformista de izquierda, dependiente y principal aliada del capitalismo.