Los sindicatos ocultan la raíz de nuestra situación

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Si seguimos apuntando a los efectos y no a las causas, jamás resolveremos de raíz nuestros problemas. Eso hace el sindicalismo con respecto a nuestra situación como clase trabajadora. Y ello conduce a que todo el peso de la crisis venga recayendo sobre nosotros, pues al ser inimaginable un enfrentamiento radical con el capital, sólo parece “realista” la vía del colaboracionismo con la patronal en la explotación capitalista y con su Estado burgués que recorta en gastos sociales, oprime políticamente, reprime las protestas y guerrea (directamente o colabora con otros) para beneficiar a los capitalistas.

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I.- ¿PLUSVALÍA? ¿QUÉ TIENE QUE VER con el TRABAJO?

Cito:

… el propio desarrollo de la moderna industria contribuye por fuerza a inclinar la balanza cada vez más en favor del capitalista y en contra del obrero, y que, como consecuencia de esto, la tendencia general de la producción capitalista no es a elevar el nivel medio de los salarios, sino, por el contrario, a hacerlo bajar, o sea, a empujar más o menos el valor del trabajo a su límite mínimo. Siendo tal la tendencia de las cosas en este sistema, ¿quiere esto decir que la clase obrera deba renunciar a defenderse contra las usurpaciones del capital y cejar en sus esfuerzos para aprovechar todas las posibilidades que se le ofrezcan para mejorar temporalmente su situación? Si lo hiciese, se vería degradada en una masa uniforme de hombres desgraciados y quebrantados, sin salvación posible. Creo haber demostrado que las luchas de la clase obrera por el nivel de los salarios son episodios inseparables de todo el sistema del trabajo asalariado, que en el 99 por 100 de los casos sus esfuerzos por elevar los salarios no son más que esfuerzos dirigidos a mantener en pie el valor dado del trabajo, y que la necesidad de forcejar con el capitalista acerca de su precio va unida a la situación del obrero, que le obliga a venderse a sí mismo como una mercancía. Si en sus conflictos diarios con el capital cediesen cobardemente, se descalificarían sin duda para emprender movimientos de mayor envergadura.

Al mismo tiempo, y aun prescindiendo por completo del esclavizamiento general que entraña el sistema del trabajo asalariado, la clase obrera no debe exagerar a sus propios ojos el resultado final de estas luchas diarias. No debe olvidar que lucha contra los efectos, pero no contra las causas de estos efectos; que lo que hace es contener el movimiento descendente, pero no cambiar su dirección; que aplica paliativos, pero no cura la enfermedad. No debe, por tanto, entregarse por entero a esta inevitable lucha guerrillera, continuamente provocada por los abusos incesantes del capital o por las fluctuaciones del mercado. Debe comprender que el sistema actual, aun con todas las miserias que vuelca sobre ella, engendra simultáneamente las condiciones materiales y las formas sociales necesarias para la reconstrucción económica de la sociedad. En vez del lema conservador de “¡Un salario justo por una jornada de trabajo justa!”, deberá inscribir en su bandera esta consigna revolucionaria: “¡Abolición del sistema del trabajo asalariado!”” (Fin de la cita) [las negritas son mías]

Esto no ha sido escrito recientemente por algún radical anti-sistema, sino ya en 1865 por Karl Marx en su informe al Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores o Primera Internacional, luego titulado “Salario, precio y ganancia” (capítulo XIV “La lucha entre el capital y el trabajo y sus resultados”) y difundido como folleto, y que podéis descargaros en https://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/65-salar.htm. —- En versión pdf junto con otro texto previo en — https://esquerrasocialistadecatalunyadotcom.files.wordpress.com/2012/12/22920878_marx_k_salario_precio_y_ganancia_1865_trabajo_asalariado_y_capital_1845.pdf

Ya se ve el caso que se le ha hecho por parte de los sindicatos y de quienes dicen ser marxistas, porque lo de la abolición del trabajo asalariado no es para los días de labor, por lo visto, ni como guía.

En esta obra, Marx hacía una exposición sencilla y también detallada de la naturaleza del sistema capitalista (al que yo prefiero llamar Salarismo, porque ya es perentorio poner el foco donde de verdad importa, NOTA 1), de la posición del trabajador/a en este sistema social, de cómo se nos explota inevitablemente, pues el beneficio capitalista no su origen en la explotación del trabajo, en la parte no pagada con el salario, esto es, la plusvalía, incluso en las condiciones del capitalismo más “humanizado” y de mayor respeto a la más avanzada de las legislaciones laborales imaginables, habidas o por haber en el capitalismo.

Podéis apostaros lo que queráis a que no sólo en términos relativos (comparando con el total de la población o de la clase trabajadora), sino incluso absolutos (número sin más), este texto era más conocido por trabajadores/as y estudiantes en la década de los años 60-70 del siglo pasado, en la parte final del franquismo (cuando casi todo era todavía ilegal) y la llamada Transición, que hoy en día.

Desde que lo escribió Marx, ha llovido mucho, y el mundo ha cambiado una barbaridad, incluso, efectivamente, atravesando por enormes expresiones de la bárbara decadencia del capitalismo, como han sido las genocidas guerras coloniales o post-coloniales (por ejemplo, contra Vietnam, NOTA 2), y nada menos que dos guerras mundiales (1914-18 y 1939-45) que se llevaron por delante no sólo una gigantesca destrucción de bienes materiales, sino a millones de campesinos, trabajadores en general y en particular clase trabajadora de los países más desarrollados del mundo, rompiendo el futuro para la Humanidad que solo puede surgir de la unidad de la clase trabajadora mundial, como clase única internacional que es (NOTA 3).

Y sin embargo, pese al tiempo transcurrido desde 1865, o incluso desde la década de los 60-70 del siglo XX en España, Italia, Francia, Argentina, etc., donde se vieron las últimas luchas más importantes de nuestra clase, asombrosamente lo que impera es la ignorancia más completa sobre este CONOCIMIENTO FUNDAMENTAL, VITAL para UNA ORIENTACIÓN CORRECTA de la CLASE TRABAJADORA en su LUCHA POR RESISTIR y PARA VENCER.

Esto es mucho más que un defecto, una limitación, un drama. Es, a estas alturas de la Historia, los sufrimientos y las luchas pasadas, los retos que tiene la Humanidad ante sí (cuarta revolución industrial, crisis energética, crisis climática…), de la necesidad de la Revolución Socialista-Comunista para resolverlos, una auténtica TRAGEDIA que da la medida de nuestro grado de DESCOMPOSICIÓN POLÍTICA, de TOTAL DESORIENTACIÓN en nuestra clase.

Desde 1865 (por no mirar más atrás, que se podía), han pasado (2016 menos 1865), 151 años y no hemos avanzado nada, o incluso estamos peor que entonces en cuanto a cocimiento de esta verdad básica y por tanto lo básico de una CONCIENCIA de CLASE (conciencia comunista), de clase contra clase, con intereses de fondo IRRECONCILIABLES, pues la justicia plena para nuestra clase y su liberación incluso de su aborrecible condición de clase, sólo pueden llegar de la abolición del sistema de trabajo asalariado, que es la raíz, el núcleo duro, del capitalismo, y por tanto, de la existencia misma de nuestra clase y de la clase capitalista.

En 1865 Marx hacía a nuestra clase (e indirectamente a los sindicatos) esta recomendación: “No debe, por tanto, entregarse por entero a esta inevitable lucha guerrillera, continuamente provocada por los abusos incesantes del capital o por las fluctuaciones del mercado. […] En vez del lema conservador de “¡Un salario justo por una jornada de trabajo justa!”, deberá inscribir en su bandera esta consigna revolucionaria: “¡Abolición del sistema del trabajo asalariado!”

¿Le hemos hecho caso? ¿Le han hecho caso los sindicatos? Evidentemente NO.

Si os tomáis la molestia de echar un vistazo en las webs de los sindicatos españoles (otro tanto valdría para el resto) desde la UGT, CCOO, CGT, CNT, ELA, LAB…, o sea, desde la más “moderada” a las más “luchadora”, pasando del “socialismo”, al “anarquismo”, etc., encontraréis una enorme cantidad de documentos, revistas, informes, etc. dedicados a los más variadísimos temas, desde la reforma laboral, los convenios colectivos, manuales del sindicalista, las horas extras no pagadas, la precarización del trabajo, la desigualdad entre hombres y mujeres, el modelo productivo español, la zona euro, la deuda pública y la devaluación salarial, los tratados de libre comercio, el cambio climático, etc., y dependiendo de la orientación de cada cual, una lista al gusto de cada uno.

Sin embargo, hay algo que comparten TODOS y es que no hay ni uno sólo que tenga, ni publicado, y menos en la página de Inicio o en forma y lugar bien destacado y bien fácil de localizar, un documento que venga a titularse más o menos así: “Trabajo asalariado: beneficio empresarial y explotación” donde se explique la cuestión básica y fundamental de la plusvalía.

Podéis buscar todo lo que queráis. Se os caerán los ojos antes de encontrarlo. No hay ni uno sólo que se dedique a explicar y criticar las teorías patronales sobre el origen del beneficio. Ni uno sólo que explique la explotación como algo connatural, consubstancial, inseparable del capitalismo (como demostró Marx), y que el beneficio patronal está en la plusvalía, o parte del trabajo que JAMÁS de los JAMASES se pagará a los trabajadores/as, pues de lo contrario, el beneficio y por consiguiente el capitalismo (no tiene más finalidad que el beneficio) desaparecería.

Por lo visto, los trabajadores/as somos tan lerdos que nos pasamos toda la vida trabajando (cuando no estamos en paro), refunfuñando más o menos por lo que nos pagan, las condiciones de trabajo, la escasez de ayudas en caso de paro, los recortes sociales, el recorte de las pensiones de jubilación, la discriminación para las mujeres y un larguísimo, etc., y nunca nos preguntamos sobre EL ORIGEN de todo esto, DE DÓNDE SALE EL BENEFICIO, pero no como lo sospechamos intuitivamente o cuando lo achacamos a las horas extras no pagadas, a situaciones especiales o peores que lo habitual, etc., sino bien explicado y A FONDO, de modo que comprendamos que toda la riqueza social existente tiene su origen en nuestro trabajo fundamentalmente, porque es de la parte no pagada (plusvalía) de donde se origina el beneficio que permite la acumulación capitalista (renovación y desarrollo de instalaciones, maquinaria, etc.), y que por tanto, TENEMOS TODA la LEGITIMIDAD del MUNDO PARA RECHAZAR el SISTEMA ASALARIADO del TRABAJO Y PELEAR por su ABOLICIÓN, no sólo por un pretendido, engañoso e IMPOSIBLE “¡Un salario justo por una jornada de trabajo justa!”, pues no puede haber justicia plena para nosotros si continua existiendo la plusvalía, por consiguiente, el capitalismo, si seguimos condenados a ser una clase (dependiente y explotada además, y bajo el dominio de la clase capitalista), en lugar del trabajador colectivo internacional, libremente asociado que acaba con la existencia de todas las clases (incluida la trabajadora) y extingue el Estado (NOTA 4).

Por no remontarnos a otros momentos de crisis previos a la Transición o posteriores, desde 2008 hemos padecido una profundísima crisis del sistema capitalista. La recesión ya está superada pues hay crecimiento económico que se refleja en el ascenso anual del PIB (Producto Interior Bruto). La crisis todavía no (no estamos en el PIB potencial) y aunque se supere del todo y no venga pronto otra, todo apunta a que quedará una gran cantidad de parados (el modelo productivo, con la actual legislación laboral, se basta con menos trabajadores/as), y que estos incluso aumentarán cuando se establezca de lleno la Cuarta Revolución Industrial (NOTA 5), lo que llaman “desempleo estructural” porque obedece a la estructura estable de la economía, no a una situación coyuntural, como una crisis que se supera.

Pues bien, hemos salido de la recesión que nos ha hecho perder muchísima capacidad adquisitiva en los salarios, precarizado el trabajo y empeorado sus condiciones, aumentado extraordinariamente el desempleo (sobre todo entre la juventud, las mujeres, y los más mayores), perdido derechos laborales, sufrido importantes recortes en los gastos sociales del Estado, y hemos salido como entramos ¡SIN TENER NI PUÑETERA IDEA de la PLUSVALÍA!

Hemos sufrido derrotas sonadas, evidentes para todas, pero ésta es la peor y de la que apenas nadie se percata. De la experiencia no hemos salido ni más sabios, ni más valientes. Al contrario, más desorientados que un pulpo en un garaje y acobardados ¡y en EEUU votando al ultraderechista Trump porque se permite cierta demagogia obrerista!. Es la peor derrota, pues nos incapacita para una lucha eficaz ahora, y en el futuro, para resistir y para vender al capitalismo.

II.- ¿Qué DIFERENCIA SUPONE este CONOCIMIENTO a la hora de ABORDAR las LUCHAS CONCRETAS?

¿Qué diferencia hay en que cuando vendes un trabajo bien hecho (tiempo invertido, calidad, etc.) en condiciones de equilibrio de la oferta y la demanda, te paguen lo que vale, a que tu comprador monopolice el mercado de compra y aprovechándose de tu dependencia, incluso en ajustada oferta y demanda, te pague menos de lo que vale tu trabajo, sólo lo justo para seguir viviendo y trabajando para él o sus similares?.

Pues esto último es lo que ocurre en la relación entre la clase trabajadora y la clase capitalista. Los trabajadores podemos trabajar, pero no disponemos de los medios de producción y distribución que sí poseen los capitalistas, así que no tenemos más remedio que ponernos a sus órdenes, hacer el trabajo que nos exigen, y por ello nunca nos pagan por lo que vale realmente nuestro trabajo efectuado, sino siempre por mucho menos, aproximándose a lo que es necesario para seguir “tirando para adelante”. Para entender bien esto hay que leer a Marx.

¿Qué diferencia hay en salir de un problema, en “arrimar el hombro”, cuando se trata de una empresa que no es del trabajador colectivo libremente asociado, sino de unos capitalistas?

Para empezar, no es lo mismo entender que, por muy “humanizado” que sea el trato dado por el empresario, sigue existiendo una relación de explotación de clase sobre clase (clase burguesa o capitalista sobre clase proletaria o trabajadora), a creer que no existe esa explotación. No es lo mismo que la empresa no sea nuestra y se sostenga con nuestra explotación, a que fuese de la colectividad de nuestra clase (NOTA 6).

Si no hay una comprensión clara de la explotación de clase, y de que por tanto NO existe una “comunidad de intereses”, un “bien común” entre capitalistas y trabajadores (las recurridas metáforas de “vamos en el mismo barco” ¡pero por la borda se arroja al agua a los trabajadores que “sobran”!, y los que se quedan tienen que remar como los condenados a galeras, etc.), caeremos en el discurso de la conciliación de unas clases cuyos intereses objetivos son irreconciliables, la “colaboración de clases”, que en realidad no es más que un cuento que lleva al COLABORACIONISMO con el ENEMIGO de CLASE. Pero esto sólo nos pasa a nosotros, lo más débiles de la relación, no a la burguesía, que de esa relación “colaborativa” será siempre la que más gane o la única en hacerlo.

La clase capitalista, pese al trato que nos da, pese a su explotación, quiere que, en la medida de lo posible y sin crearle dificultades ni exigirle derechos especiales, nos consideremos parte de la empresa y que por tanto nos IMPLIQUEMOS en su lucha en la competencia del mercado, para hacerla competitiva, rentable, que siga dando beneficios para ellos. A ese fin nos exigirá “flexibilidad” en las condiciones de trabajo, en los salarios, o sea, el discurso de siempre “trabajar más por menos”, recortes en nuestros derechos laborales, sacrificando los que tenemos, o los que puedan tener los nuevos contratados, o los de las contratas; que los capitalistas paguen menos cotizaciones e impuestos para “crear empleo” que no se ve o es de pésima calidad, pero sí se nota enseguida en los recortes en los gastos sociales del Estado que eso provoca. Querrá que nos pongamos de su lado cuando existen planes de reestructuración general, para que la empresa que se cierre sea la de la competencia. Incluso tratándose de la misma compañía, a cambio de darnos más “carga de trabajo”, querrá que miremos para otro lado cuando se despida a todos los compañeros de otra planta de la empresa (NOTA 7). De tu experiencia o conocimiento seguro que podrás añadir muchos ejemplos de esta dinámica.

¿Y qué hacen los sindicatos? No sólo renuncian a pelear por la abolición del sistema asalariado del trabajo, del capitalismo, sino que no tienen el menor interés en que se avance en su conocimiento a fondo ni en su cuestionamiento hasta la raíz (no encontraréis nada en sus webs en este sentido). Así que no queda otra que el COLABORACIONISMO. Porque no puede haber colaboración entre iguales ni respetando de verdad nuestros intereses pues de entrada el capital impone el respeto a su propiedad, al beneficio, al sistema asalariado del trabajo, a la extracción de la plusvalía. El capital impone su monopolio de los medios de producción y distribución, y el monopolio de la fuerza armada a través de su Estado. La colaboración que cabe es muy similar a la “colaboración” con alguien que te asalta por la calle y te exige “la bolsa o la vida”.

Así que “jugamos” con sus reglas y en su campo, y siempre debe salir ganador (beneficio), aunque haga alguna pequeña concesión si somos fuertes o le interesa para aumentar su ganancia (como el gran empresario de automóvil, Ford, que aumentó algo los salarios para asegurarse que vendía sus automóviles también entre sus trabajadores y obtenía así mucho más beneficio). Pero cuando el capitalismo entra en crisis o debe apretar las tuercas a los trabajadores para mantener o aumentar su explotación, esa “colaboración” sólo puede suponer admitir la regresión para nosotras, pues quienes tienen cogida la sartén por el mango son los capitalistas y su Estado. En estas condiciones, la colaboración es como entregarse con las manos atadas. Y sólo buscarán a nuestra “colaboración” cuando les convenga; pero si pueden imponer sus intereses por las bravas sin mayores consecuencias y ahorrándose el menor peaje por la “colaboración”, lo harán.

¿En qué se traduce esto? Pues en tragar (con más, menos o nula resistencia) con todo lo que exige el capitalismo. Los sindicatos negociarán con la patronal, tal vez llamen a alguna movilización para reforzar su posición, aunque será sobre todo para encubrir lo que ya saben que acabará ocurriendo, como si hubiese una dura pelea en la mesa de negociación. Deciden la patronal y la dirección de los sindicatos, y los trabajadores/as son convidados de piedra o meros peones movilizados de forma controlada, limitada, a golpe de silbato y para guardar las apariencias, agotarlos o conseguir una migaja que los sindicatos puedan presentar como un éxito. Luego, los sindicatos se dirigirán a los trabajadores/as intentando venderles las bondades del pacto colaboracionista, como si de otra manera no se hubiese podido conseguir más o perder menos, y a lo máximo convocarán una asamblea para que lo ratifiquen. Si ni siquiera aspiras a acabar con el capitalismo, debes darle vida y los trabajadores/as continuar siendo los siervos dominados por la patronal auxiliada por los sindicatos.

Así que en lugar en pelear del mejor modo posible por nuestros intereses frente a los de capital y preservar lo más importante que tenemos, la conciencia de esa oposición irreconciliable, y buscar la unidad de toda la clase trabajadora por esos objetivos, nos dividimos por ramas, empresas, miramos por “nuestra” empresa, a costa de las demás (de sus trabajadores), peregrinamos por los despachos de las diputaciones, gobiernos, etc., buscando que le den subvenciones a la empresa, que les recorten impuestos, que le den créditos con condiciones privilegiadas, etc., como si fuésemos miembros del consejo de administración de la compañía. Y si no hay para otras, o la supervivencia de “nuestra” empresa es en perjuicio de otras, ¡pues que espabilen o se jodan, aunque los pagamos sean otros trabajadores/as!.

De este modo nos comportamos como los siervos del capital y rompemos lo único que a la corta, a la media y, sobre todo, a la larga, puede ser nuestra salvación: la única comunidad de intereses con una base real, el único bien común real, la única unidad que de verdad puede velar por los intereses comunes, los únicos con los que podemos construir un futuro mejor, libres de las cadenas del capitalismo, es decir, el resto de nuestra clase trabajadora, no sólo la de la región, comunidad autónoma, nacionalidad, nación, estado, continente, sino mundial.

Que la burguesía se las apañe como pueda. Nosotros lo que debemos exigir es que con o sin trabajo, se nos garantice unas condiciones de vida dignas, aunque todavía no justas. Con salario o subsidios de paro. Esto para empezar. Pero no pararemos ahí. Pues queremos todo lo nuestro, que es TODO, porque todo es fruto de nuestro trabajo y el beneficio consumido por el capitalista en una vida a todo tren o con enormes ahorros o invertido para obtener más beneficio, sale también de nuestro trabajo (plusvalía).

Y en cuanto al subsidio de paro, etc., plantearemos también una orientación correcta frente a todos los recortes sociales, en lugar de los engaños de lucha que hoy nos ofrecen, esto es: ¡Derogación de la super-ley LOEPSF “psicópata de las tijeras”, “hija” fruto del matrimonio entre la reforma del artículo 135 de la Constitución y el tratado TSCG de la Unión Europea! – ¡De Lisboa a Berlín, al TSCG demos fin! (NOTA 8)

III.- ESTRATEGIA PERDEDORA (la SINDICAL) y ESTRATEGIA GANADORA (la lucha contra la raíz del capitalismo)

Desde hace décadas, la clase capitalista (burguesía) y su Estado, han adoptado la estrategia de mantener y aumentar su tasa de beneficio a base de abaratar el coste de mantenimiento y reproducción de la clase trabajadora (salario directo en forma de ingreso en nuestra cuenta corriente; salario indirecto en forma de cotizaciones a la Seguridad Social e impuestos que van a sanidad, pensiones de jubilación, dependencia, educación…).

Antes de que España entrase en la zona euro, cuando había problemas de competitividad porque se quería que los productos exportados fuesen más baratos y que los importados se encareciesen y así promover la industria interna, se recurría a la devaluación de la moneda (la peseta), además de a medidas arancelarias (un impuesto especial a los productos importados). Las ventajas e inconvenientes de este procedimiento, aunque de forma claro está muy desigual, afectaban a los trabadores y también a los burgueses, pues su consumo personal también se podía encarecer en los productos importados (desde el petróleo a otros ya manufacturados). En particular desde la pertenencia a la zona euro, visto que es imposible que España devalúe su moneda (ya que a diferencia de la peseta, ya no es sólo suya) para resistir la competencia de productos importados de la zona euro (en particular los alemanes, vengan de Alemania o de sus industrias en Europa del Este) o del exterior, y hacer más competitivas sus exportaciones dentro y fuera de la zona euro, se está recurriendo a la llamada “devaluación interna”, que no es otra cosa que devaluación salarial, reducir los costes laborales directos e indirectos, o sea, lanzarse al progresivo desmantelamiento de los gastos sociales del Estado como vía fácil para reducir la deuda pública, como exige el tratado TSCG o Pacto Fiscal Europeo (bajar del 100% actual al 60% PIB para 2033). Claro que con esta “devaluación interna” sin barreras arancelarias y con libre circulación de capitales en la zona euro, la industria alemana también fabrica en España y se beneficia de los bajos salarios, así que la supuesta ventaja competitiva frente a ellos no es tal. Con la “devaluación interna”, a diferencia de la devaluación de la moneda, los únicos que salimos perdiendo somos los trabajadores/as.

Pero no es sólo la zona euro. La llamada globalización ya de por sí ha creado unas condiciones muy diferentes a las de las décadas de los años 50-70 del siglo XX. El coste laboral está disminuyendo en parte por el abaratamiento de productos de consumo obrero importados, provenientes tanto del Este de Europa, como de Latinoamérica, pero en especial de Asia y sobre todo de China (la gran fábrica del mundo). Pero sus muy bajos costes laborales también presionan a la baja a los españoles y del resto del mundo más desarrollado, sobre todo si quieren competir en el mismo tipo de producción. Todo ello conduce a una pendiente inexorable de devaluación salarial, que no será sólo que con menor salario nominal consigamos el mismo nivel de vida (gracias al parejo abaratamiento de los productos de consumo), sino que disminuya el nivel de vida (obtener menos, aproximarnos al coste laboral y nivel de vida inferior asiático, etc.), lo que entre otros efectos, ya se está traduciendo en una menor tasa de hijos en las familias trabajadoras por lo que cuesta sacarlos adelante en condiciones dignas, lo que provocará un envejecimiento de la población que también tendrá otras importantes repercusiones socio-políticas (nota 5), más allá del socorrido tema de las pensiones en el que hay mucha mentira (lo importante es la productividad y la riqueza existente, no la relación número de activos/jubilados, como ahora se alimenta a mucha más población con muchísimos menos agricultores, menos activos podrían mantener a muchos más jubilados y ancianos).

Pero además a todo esto, se le unirá muy pronto la Cuarta Revolución Industrial que provocará mucho más paro, presionando por tanto a la baja los salarios y también el gasto público (subsidios parados, pensiones jubilados, sanidad…).

El capitalismo se está metiendo cada vez más en una particular problemática. Necesita aumentar los beneficios, para ello reduce los costes laborales, pero esto puede estrangular el consumo, provocar sobre-producción, impedir la realización de la plusvalía en la venta y por tanto afectar gravemente a sus beneficios, y así desincentivar la inversión, despidos de trabajadores, menos consumo, conducir a más crisis.

En tanto, como desde la década de los 80, iremos asistiendo a una progresiva desindustrialización de España y de Europa en general (en menor medida en Alemania, más fuertes y previsores), lo que entraña un gravísimo problema político: la desaparición de los núcleos obreros con mayor tradición, experiencia de lucha, capacidad de respuesta (mineros de Asturias, siderurgia vasca y valenciana, astilleros vascos, industria de productos de consumo del levante y Cataluña, etc.), lo que implica también un debilitamiento político de nuestra clase, la ruptura de una continuidad física, generacional, con la consiguiente pérdida de un acerbo e imaginario colectivo importantes (el más claro, el de los mineros asturianos). Algo de lo que apenas están provistos todavía los trabajadores/as asiáticos en países de reciente y acelerada industrialización y nulas experiencias de lucha obrera importante como China.

Pero esto no tiene ya marcha atrás. No podemos volver al pasado de hace décadas, pues provocaría gravísimos problemas económicos internacionales a cuenta del proteccionismo que conduciría a querer imponer las mercancías con la “persuasión” de los cañones, y la guerra. Escenarios ya de sobra conocidos en la primera mitad del siglo XX. Sólo podemos apuntar hacia adelante, hacia la superación de todo esto, hacia el cuestionamiento del capitalismo mundial y apostar por la unidad internacional de nuestra clase, también con los chinos, dándoles ejemplo con nuestra lucha anticapitalista, en lugar de caer en el nacionalismo proteccionista y el imperialismo.

De ahí que mantenerse en la guerra de guerrillas sindical (eso, si de verdad se combate) por los salarios, es una estrategia perdedora a la larga y también a medio y a corto plazo. Si no se pasa al cuestionamiento del sistema asalariado del trabajo, del capitalismo (salarismo), veremos que empeora la vida de los trabajadores/as, y ello sin contar con que este sistema social nos acabe metiendo en otras guerras, destruya la naturaleza con el Cambio Climático, etc.

No abordar esto es uno de los principales condicionantes de la naturaleza del sindicalismo. Hay otros también muy importantes, por lo cual pretender otro comportamiento de los sindicatos, es como pedir peras al olmo. Pero para conocerlos os remito al Capítulo IX “La INTERVENCIÓN COMUNISTA en la lucha LABORAL, el SINDICALISMO y su SUPERACIÓN”, en mi libro “Capitalismo: modo de vida decadente. Notas sobre estrategia y táctica”, con enlace al final.

Pero lo peor es que en cuanto a las organizaciones políticas que se reclaman de la clase trabajadora, y más específicamente marxistas y revolucionarias, también se puede decir algo parecido, pues de hecho se olvidan de que el objetivo de la abolición del sistema asalariado del trabajo, de la Revolución Socialista-Comunista, debe orientarnos y ser hoy nuestra guía, también en el modo de abordar las situaciones concretas (NOTA 9).

Si no se comprende la cuestión de la plusvalía es absolutamente imposible plantearse una sociedad en la cual los trabajadores/as nos veamos libres de la explotación capitalista y la opresión de su Estado. O nos planteamos objetivos engañosos (cooperativismo en el capitalismo, “autogestión”, estatalización de la economía…), o no tendremos más horizonte que el tira y afloja en los salarios, las condiciones de trabajo, los gastos sociales del Estado, con tendencia a perder cada vez más a causa de un capitalismo más decadente, más feroz, más inhumano, apoyado por un Estado cada vez más antidemocrático y opresivo.

Los sindicatos seguirán planteándose el problema en los términos de la economía vulgar burguesa: el reparto de la renta nacional entre trabajadores, capitalistas y Estado (el reparto de la tarta), donde no hay lugar a la explotación (salvo casos especiales y sobre todo de incumplimiento de la ley burguesa), sólo buscar la distribución más “justa”, más eficiente, vía salario mínimo interprofesional, legislación fiscal, etc., pero dejando inalterable la injusticia de raíz, que no está en el terreno de la distribución de la riqueza, sino en el de su producción, en la plusvalía.

Si será inválido y subjetivista el método, que hace sólo unos pocos años, decir “mileurista” era decir explotación descarada, y ahora casi parece un chollo; pero tanto antes como hoy, detrás de ello hay explotación, como también con los salarios superiores a los mil euros. Los sindicatos tienen una forma de analizar la cuestión que, comparativamente, es como la medicina de la Grecia clásica con la actual. Para ellos, Marx es muy viejo (siglo XIX), pero la “teoría” que manejan los sindicatos, no le llega ni a la suela de sus zapatos, sea más vieja o más “moderna”, como la economía de los economistas (sean neoclásicos, neoliberales, keynesianos, etc.) interesados en encubrir al máximo la existencia de la explotación y la verdadera naturaleza del capitalismo, pero que incluso han sido incapaces de prever esta enorme crisis económica mundial, cosa que sí era perfectamente previsible desde el marxismo, y hubo economistas marxistas que la anunciaron, pero por “rojos” y aguafiestas, no se les quiso hacer el menor caso.

Si tenemos muy presente el objetivo de la abolición del sistema asalariado del trabajo, la necesidad de la Revolución Socialista-Comunista, la trampa de la conciliación y colaboración de clases con la burguesía, y ponemos el foco en el sistema asalariado del trabajo (en vez de en el salario y la inflación, el reparto de la renta nacional, etc.), podremos desarrollar esta orientación general mucho más en detalle, ante cada circunstancia concreta, cada lucha, de modo que ofreceremos una alternativa y superemos la que nos presenta el sindicalismo, el reformismo, el nacionalismo…, y nos haremos mucho más fuertes, conscientes y autoorganizados en la lucha (asambleas, delegados revocables, coordinadoras, independientes de los sindicatos).

Porque también debemos enfrentar las condiciones del trabajo mismo, desde la jornada, los tipos de contratos y de pago del salario, la organización del trabajo (evolucionando del taylorismo, fordismo, toyotismo, y la que se viene encima con la Cuarta Revolución Industrial), y darle una respuesta que no caiga en el colaboracionismo sindicalista, orientada a acabar con el sistema asalariado del trabajo (SAT) bajo cualquiera de sus formas, y por ello con el capitalismo mismo (privado, estatal, cooperativo, “autogestionario”…) (NOTA 10).

Frente al capitalismo, sólo hay una salida. Y no es sólo otro “modelo productivo” (más industria, menos construcción, etc.), sino otro modo de producción (concepto marxista) diferente del capitalista, el comunismo. Y para esto no vale el camino de la acumulación de reformas, y un horizonte de reformas, y menos el tira y afloja sindical. Hace falta el horizonte de la abolición del sistema de trabajo asalariado, núcleo duro del capitalismo (salarismo) y una Revolución Socialista-Comunista que no podrá limitarse a un Estado ni a una orientación nacionalista-estatal. Antes de llegar al comunismo, habrá que pasar por un período intermedio transitorio (por prolongado y complejo que pueda ser) de transformación revolucionaria, que no es propiamente un modo de producción entre el capitalismo y el comunismo, y al que se le llama socialismo, bajo la dictadura del proletariado (la máxima democracia para los trabajadores/as y su poder frente a la clase capitalista para evitar que resurja y lo recupere; decimos dictadura porque ahora, incluso en democracia, vivimos bajo la dictadura de la burguesía ya que ni su más amplia democracia admitirá que acabemos con su poder). Por tanto no se trata de “construir el socialismo” ni en un solo país, ni en diez, ni en todos. Los llamados países “socialistas” han sido o son, todos, variantes del Capitalismo de Estado, con otro régimen del mismo sistema asalariado del trabajo, disimulándolo envolviéndose en un “marxismo” secuestrado, parasitado y vaciado, por la burguesía tecno-burocrática “comunista”, de su proyecto autoliberador por los trabajadores/as.

Nunca lo conseguiremos si seguimos desconociendo la existencia y trascendencia de la plusvalía, si en vez de luchar como clase contra clase (lo que hace la burguesía a diario contra nosotros), caemos en el colaboracionismo de clase, o en la rendición sin ofrecer combate.

Como no quiero hacer este artículo todavía más largo, para quienes tengáis interés en conocer esta orientación más a fondo, os remito a mi libro “Capitalismo: modo de vida decadente. Notas sobre estrategia y táctica”, con enlace al final.

NOTA 1.- El capitalismo es un sistema económico-social-político (modo de producción, en términos marxistas, que es mucho más que mera producción y distribución) basado en la valorización (o revaloración) del Capital, esto es, que invirtiendo un dinero en maquinaria, materias primas, instalaciones, etc., y además contratando trabajadores/as, lo que se hace es convertirlo en Capital, cuya única razón de ser es que finalmente se termine con un Capital mayor, es decir, que haya beneficio. Esto se expresa en la cadena D –M –D´; es decir, se empieza por Dinero con el que se compra Mercancías (maquinaria, etc., incluyendo aquí la “mercancía” capacidad de trabajo de los trabajadores/as), con la que se produce una Mercancía final que permite obtener un Dinero mayor que el inicial, gracias al beneficio.

Esto sólo es posible, porque la inversión en maquinaria, etc., permite, mediante su uso por los trabajadores/as, producir unas mercancías que encierran: el valor del coste de la maquinaria, etc., más el valor del coste del trabajo (salario directo e indirecto) y más el valor de una parte del trabajo que JAMÁS se paga. Esto último es el sobre-trabajo en forma de valor adicional o plusvalía, plusvalor que permite la valorización del Capital. La inversión del beneficio (plusvalía) permite en el ciclo siguiente extraer más plusvalía y, proseguir así, considerando no sólo las empresas individuales, sino el capitalismo en su conjunto, lleva al proceso histórico de acumulación de capital. Después de dos siglos de este proceso, ya se puede decir que el capital existente viene a ser salarismo o acumulación de trabajo no pagado con el salario o plusvalía.

Si el capitalismo es posible, si el capital puede valorizarse, lo debe ante todo, no a las máquinas (capital fijo como parte del constante que no crea valor adicional), sino al sistema del trabajo asalariado (o Sistema Asalariado del Trabajo: SAT), es decir, al capital variable llamado así, porque a diferencia del constante, sí que crea valor adicional. Por tanto, el núcleo del capitalismo que permite su acumulación no es el dinero, ni la propiedad privada de los medios de producción (sin el trabajo humano no se podrían aprovechar), ni la tecnología cada vez más productiva (sólo facilita una mayor extracción de plusvalía), ni el capital bancario (depende la explotación del trabajo), ni el neoliberalismo, ni el libre mercado, ni la libre competencia, etc., sino el SAT. De ahí que la denominación más apropiada y reveladora de su naturaleza sería la de SALARISMO (*), lo que llevaría a poner el foco de atención en el trabajo y su explotación, y no en la maldad de los bancos, el neoliberalismo, etc., que sirven para distraer la atención de la verdadera raíz de este sistema económico-social-político. Una muestra de que es así es que hoy, la casi totalidad de los trabajadores/as ignoran el verdadero origen de su explotación, la plusvalía o parte del trabajo que JAMÁS se les pagará en este sistema, aunque se les paguen todas las horas extras, su trabajo esté entre los mejor pagados, trabajen 35 horas semanales, o se respeten todos sus derechos laborales en la mejor legislación laboral dentro del mejor capitalismo posible. Este conocimiento es fundamental si queremos que se desarrolle la conciencia de clase (comunista) en los trabajadores/as y evitar que se desvíe hacia el populismo, sea de izquierda (Podemos, y semi-socialdemocracia) sea de derechas (semi-fascista). Poner el foco en el SAT llamará la atención sobre lo central y permitirá que muchas personas participen en la elaboración de la estrategia y táctica que necesitamos para desarrollar la lucha capaz de llegar hasta la abolición del sistema asalariado del trabajo, o socialismo-comunismo de verdad, no el Capitalismo de Estado disfrazado de tal que es lo que se ha conocido.

Esta atención al SAT incluye a las fracciones del proletariado improductivo (en términos de plusvalía, no de que no efectúen tareas útiles) que trabajan para las otras dos fracciones del capital: la comercial y la bancaria. Trabajo imprescindible para que estas fracciones participen en el reparto de la plusvalía industrial. No incluye a la nueva pequeña burguesía asalariada (ejercen alguna función de control, vigilancia, explotación, represión, transmisión ideológica sobre la clase trabajadora y su descendencia, o pueden trabajar por su cuenta y explotar trabajadores), ni por supuesto en sectores burgueses que reciben ingresos en la forma de sueldo (gerentes de empresas, miembros de los consejos de administración, etc.). Lo que define al proletariado no es la forma jurídica de sus ingresos (similar a otros, sobre todo en su denominación), sino su relación de explotación y dependencia del capital pues no tiene acceso directo, control ni dominio de los medios de producción y distribución, y que no participa en el control y explotación del trabajo.

Para profundizar en esta cuestión os invito a leer mi artículo “Salarismo. Para combatir el capitalismo, el mejor nombre y enfoque” (2-10-2016), con enlace más adelante. Y el Anexo I en el libro “Capitalismo: modo de vida decadente. Notas sobre estrategia y táctica” (20-10-2016), con enlace más adelante.

* Puede haber otra forma mejor de denominarlo y estoy abierta a las propuestas. Por mi parte he descartado la de Plusvalismo que no entendería casi nadie y por tanto no nos sirve para poner el foco fácilmente ahí (además ¿nos olvidamos entonces del proletariado improductivo que no genera plusvalía pero que, con su sobre-trabajo no pagado, permite la participación en la plusvalía industrial por parte de las otras dos fracciones del capital: el comercial y bancario?) o Trabajadorismo (que incluye a todos, y los capitalistas también dicen que trabajan) o Dimerdiplus (D-M-D´) que aunque sería teóricamente incuestionable, suena fatal y sería una perfecta idiotez. El término Capitalismo, pone el foco de la atención en el Dinero, no ayuda en lo más mínimo a entender la existencia y relación entre proletariado productivo, improductivo, y sectores que cobran un sueldo (desde la pequeña burguesía del sector privado o público, al policía y militar, al sacerdote y el gerente de empresa y el miembro del consejo de administración de una sociedad anónima), porque ni siquiera pone el foco en la explotación del trabajo asalariado, que es una de las tareas urgentes para superar la actual descomposición ideológica y política del proletariado. Sin embargo, el término Salarismo sí, y a poco que se explique evitará todas esas confusiones.

NOTA 2.- Os invito a leer mi artículo sobre el origen de la guerra de Vietnam “Obama, la guerra de Vietnam y el “incidente” del Golfo de Tonkín” (9-6-2016) – comentario ampliando— https://kaosenlared.net/obama-la-guerra-de-vietnam-y-el-incidente-del-golfo-de-tonkin/

NOTA 3.- Para una profundización en la cuestión de la decadencia del capitalismo, cómo afecta a la clase trabajadora, y cuál es la revolución pendiente, mi libro “Capitalismo: modo de vida decadente. Notas sobre estrategia y táctica” (20-10-2016), con enlace al final.

NOTA 4.- Incluso si nos limitamos a la estricta legalidad y lo que es la norma y objetivo del capital, esto es, el beneficio, llegaríamos a la conclusión de que el proceso de acumulación de sucesivos beneficios, en forma de inversión para obtener más beneficios, que a su vez se invertirían para el mismo fin, y así desde el comienzo del capitalismo (al menos el industrial, desde hace algo más de dos siglos), ha dado como resultado lo que hoy vemos ante nosotros en forma de medios de producción y distribución efectivos (industrias, etc.) y potenciales (el crédito a través de los bancos). Y si comprendemos que el beneficio, incluso en el capitalismo más “humanizado”, sólo puede surgir de la parte del trabajo que nunca se paga (ni pagará, pese al cumplimiento de la mejor legislación imaginable), esto es, el que da lugar a la plusvalía (descubrimiento de Marx), llegamos a la conclusión de que la riqueza social existente, no sólo es fruto ante todo del trabajo del proletariado, del trabajo que se le ha pagado en forma de salario directo e indirecto (como los gastos sociales del Estado), sino de su explotación en forma de trabajo extra no pagado (sobretrabajo o plustrabajo que da lugar a la plusvalía) que debiera ser suyo de forma colectiva, social, y no de los capitalistas que se lo han apropiado, ni del Estado o de empresas “obreras” compitiendo entre sí como lo hacen hoy las capitalistas, lo que da lugar inevitablemente al dominio de una nueva burguesía de Estado o tecno-burocracia explotadora. Por eso la Revolución socialista-comunista no es robar, arrebatar algo en lo que no tenemos derecho, etc., sino la expropiación de los expropiadores de nuestro trabajo, es decir, de la clase capitalista. Ni siquiera necesitamos recurrir al argumento del “bien común de la Humanidad” (que no está de sobra), sino a la recuperación de lo que es nuestro.

Este conocimiento del verdadero origen de la riqueza existente y por existir, es lo que nos legitima para plantear la revolución socialista-comunista que, por consiguiente, no está motivada, como otras revoluciones de minorías explotadoras o revueltas de sectores oprimidos, por la codicia, la envidia, el resentimiento, el deseo de reparación, conservar un mundo condenado a desaparecer, la desesperación, el odio, la venganza, etc., sino por la comprensión de que sólo con este dominio y apropiación colectiva por los trabajadores/as (de todo un país y del mundo) del trabajo y sus frutos, éste podrá estar definitivamente al servicio de la satisfacción de las necesidades de la Humanidad y de la realización de nuestro potencial humano.

Pues bien ¿cómo se puede conseguir esto, sin conocer la existencia de la plusvalía y sin luchar por su abolición mediante la revolución socialista-comunista? Y ¿cómo se puede luchar por esa revolución, si no se tiene un Programa político con sus objetivos que nos guíe y oriente desde hoy, y nos motive para asumir las tareas gigantescas, pero necesarias, de semejante revolución?

NOTA 5.- Para una introducción a esta cuestión, mi artículo “Trabajadores inconscientes, industria 4.0 con desempleo, y envejecimiento” (12-7-2016) —– https://kaosenlared.net/trabajadores-inconscientes-industria-4-0-con-desempleo-y-envejecimiento/

NOTA 6.- No es el momento para desarrollar aquí la crítica a la “autogestión”, las “empresas obreras”, el “cooperativismo”. En este sentido os remito a mi artículo “FAGOR. Una vía de agua en la “tercera vía”. El cooperativismo, sus límites y aburguesamiento” (19/10/2013) — http://2014.kaosenlared.net/especiales/e/elcapitalismoenbancarrota/item/71566-fagor-una-v%C3%ADa-de-agua-en-la-%E2%80%9Ctercera-v%C3%ADa%E2%80%9D-el-cooperativismo-sus-l%C3%ADmites-y-aburguesamiento.html

NOTA 7.- Un caso escandaloso de comportamiento de los trabajadores/as y de los sindicatos, el comentado en mi artículo “Miedo, corrupción moral, división y derrota en los trabajadores. Caso Ford en Genk (Bélgica) y Almusafes (Valencia)” (15/7/2013) —- http://2014.kaosenlared.net/especiales/e/elcapitalismoenbancarrota/item/63080-miedo-corrupci%C3%B3n-moral-divisi%C3%B3n-y-derrota-en-los-trabajadores-caso-ford-en-genk-b%C3%A9lgica-y-almusafes-valencia.html

NOTA 8.- Para conocer lo fundamental de este tema tan ocultado, leed “Unidos Podemos regala votos al PP-PSOE-C´s” (15-6-2016) – explicación detallada de todo lo relativo al plazo 1-1-2020 y sus implicaciones políticashttps://kaosenlared.net/unidos-podemos-regala-votos-al-pp-psoe-cs/ —- “PODEMOS sabe pero, cómplice, calla. La prueba del video” (22-4-2016) – [con una explicación de cómo se calcula ahora el déficit estructural] — https://kaosenlared.net/podemos-sabe-pero-complice-calla-la-prueba-del-video/ —- “PSOE & Ciudadanos y el plazo 1-1-2020 para bajar la deuda al 60% PIB” (26-2-2016) —- sirve de guía para conocer todas las claves de la LOEPSF y convertirte en agitador y propagandista contra ella; un comentario —- https://kaosenlared.net/psoe-ciudadanos-y-el-plazo-1-1-2020-para-bajar-la-deuda-al-60-pib/

NOTA 9.- Sobre esto, es de lectura obligada un libro muy importanteCrítica al Programa de Máxima y de Mínima”, del que ya se han adelantado unos capítulos en http://www.debates.teoriaypraxis.org/index.php/es/ , en la publicación Revista “Teoría y Praxis” número 4 — http://www.debates.teoriaypraxis.org/index.php/es/2-uncategorised/72-revista-teoria-y-praxis-n-4-pagina-de-descarta —- y directamente el archivo pdf en https://drive.google.com/file/d/0BydHI1oNjF0kQmdGeEdzdEpDOGc/view

NOTA 10.- Para el conocimiento de algunas de estas cuestiones, mi texto “Sumisión de la clase trabajadora. Psicología social. Estilos empresariales. Trabajo hoy. Alternativa PDF 28 páginas” (2/9/2013) PDF con imágenes, en color, 28 páginas —— http://2014.kaosenlared.net/especiales/e2/indignacion-globalizada/item/67164-sumisi%C3%B3n-de-la-clase-trabajadora-psicolog%C3%ADa-social-estilos-empresariales-trabajo-hoy-alternativa-pdf-28-p%C3%A1ginas.html —- Para descargar el archivo pdf, al final del artículo, donde pone Descargar archivos adjuntos:

PARA PROFUNDIZAR: algunos de mis artículos más recientes y/o relacionados con éste. CÓPIALO para ir accediendo con tiempo a los enlaces.

Lo que nos jugamos en el referéndum constitucional de Italia” (2-12-2016) — https://kaosenlared.net/lo-que-nos-jugamos-en-el-referendum-constitucional-de-italia/

Rajoy al Gobierno, gracias también a Podemos y nosotros” (3-11-2016) —- https://kaosenlared.net/rajoy-al-gobierno-gracias-tambien-a-podemos-y-nosotros/

Salarismo. Para combatir el capitalismo, el mejor nombre y enfoque” (2-10-2016) —- https://kaosenlared.net/salarismo-para-combatir-el-capitalismo-el-mejor-nombre-y-enfoque/

Francia, contra la reforma laboral: ¿lucha mal orientada? ¿qué aprendemos?” (16-7-2016) —- https://kaosenlared.net/francia-contra-la-reforma-laboral-lucha-mal-orientada-que-aprendemos/

Unidos Podemos. Guía de una impotencia anunciada” (21-6-2016) — artículo muy importantehttps://kaosenlared.net/unidos-podemos-guia-de-una-impotencia-anunciada/

PODEMOS e IU ¿contra la austeridad?. Empezó mal y terminará peor” (17-5-2016) — comentarios — https://kaosenlared.net/podemos-e-iu-contra-la-austeridad-empezo-mal-y-terminara-peor/

El Mayo del 68 real, contado a la generación 15M y del precariado” (11-5-2016) — con versión PDF con imágenes, —- https://kaosenlared.net/el-mayo-del-68-real-contado-a-la-generacion-15m-y-del-precariado/ — Enlace directo a la versión pdf https://kaosenlared.net/wp-content/uploads/2016/05/Mayo-68-para-15M-en-PDF-a.pdf

Tu enemigo está en ti. Mírate en este espejo. Una clave de lo que nos pasa” (29-3-2016) con un análisis detallado del concurso-experimento “La zona extrema” del documental “El juego de la muerte”—— https://kaosenlared.net/tu-enemigo-esta-en-ti-mirate-en-este-espejo-una-clave-de-lo-que-nos-pasa/

Libro: “Rutas sin mapa” de Emilio Santiago Muíño. Comentarios” (10-2-2016) — comentario importante — https://kaosenlared.net/libro-rutas-sin-mapa-de-emilio-santiago-muino-comentarios/

RECOMIENDO:

Un sitio importante un “espacio de encuentro, de conocimiento, de análisis, de discusión, de producción y de divulgación.” Para hacer un estudio-balance de nuestro pasado, análisis y propuestas para el presente, y poder salir del pozo en el que nos encontramos. Publican una revista y editan libros digitales. La web de Debates. Teoría y praxis en esta dirección http://www.debates.teoriaypraxis.org/index.php/es/

Una mina donde encontrar materiales muy diversos y de gran valor, la BIBLIOTECA de INTER-COMUNISTAS de Inter-Comunistas Blog (antes Comunistas Internacionales; no es una organización, sino un grupo abierto de participación y debate) https://www.facebook.com/comunistasinternacionales

Aquí va el enlace de descarga para el archivo ZIP http://www.mediafire.com/download/bseur3id25j9loq/Intercomunistas+-+Biblioteca.zip

En la sección de Recomendados del documento pdf del libro “Capitalismo: modo de vida decadente. Notas sobre estrategia y táctica” (20-10-2016) [enlace al final], explico el contenido del zip y el modo de moverse en él.

Un texto poderoso, titulado “La política comunista y Podemos. Discusiones con un oportunista “de izquierda” y reflexiones adicionales” de Roi Ferreiro, publicado el 16 de octubre de 2015 en el blog de Inter-Comunistas Blog (antes Comunistas Internacionales; no es una organización, sino un grupo abierto de participación y debate) https://www.facebook.com/comunistasinternacionales (acceded al blog desde este enlace -o la dirección URL que en el navegador viene debajo de su nombre- y así Facebook no os pedirá que os registréis en esa red) y el texto os lo podéis descargar directamente en http://www.mediafire.com/download/3ptaa5gg5c5bxd2/RF_-_La_politica_comunista_y_Podemos_15-10-2015.pdf

También de Roi Ferreiro “¿Apoyar a la izquierda o romper con la izquierda? Síntesis de discusiones (2015)” en el mismo blog y acceso directo al pdf en http://www.mediafire.com/download/33ibsytnx4vt3b3/RF_-_Apoyar_o_romper_izquierda_2015.pdf

En el mismo blog, para un balance crítico imprescindible de las Marchas de la Dignidad os remito a “El 22M y más allá. Por la unidad de los trabajadores y trabajadoras europeos contra la legislación austericida”. Podéis descargaros el documento (segunda edición actualizada) http://www.mediafire.com/download/ngk12arzp1qdkdm/2CI_-_El_22M_y_mas_alla_2a_ed_%282015%29.pdf

Para acceder a mis artículos, informes y libros. Los artículos a partir de 2015, los podéis encontrar poniendo https://kaosenlared.net/author/aurora-despierta/ o escribiendo en Google: Aurora Despierta. Kaos en la red, y cogiendo la primera que aparece, o lo mismo poniendo “Aurora Despierta” site:kaosenlared.net . Te sugiero que la trates en tu navegador como Favorito o Marcador. Podrás acceder desde este artículo, si mi nombre está en azul, haciendo clic en él.

PARA NO TENER NINGUNA DUDA, disponer de la relación completa de mis documentos en Kaos en la red, hasta el 22-7-2016, con todos los enlaces actualizados y correctos, lo mejor, descárgate el PDF de “Capitalismo: modo de vida decadente. Notas sobre estrategia y táctica” (20-10-2016) – Libro, archivo PDF de 200 páginas — https://kaosenlared.net/capitalismo-modo-de-vida-decadente-notas-sobre-estrategia-y-tactica/ —- Hay está un breve artículo de presentación y el enlace al archivo pdf. Para descargar directamente el archivo pdf — https://kaosenlared.net/wp-content/uploads/2016/10/Decad-capit-estra-tact-EN-PDF1.pdf —– Quienes queráis comentar y discutir este libro, lo podéis hacer a través del blog de Inter Comunistas (antes Comunistas Internacionales) del que he puesto arriba la dirección, en Facebook. Allí, donde está inserta la imagen de libro, en Ver más, se explica cómo hacerlo, a través del correo comunistas.internacionales.fb@gmail.com

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