Los rostros de la crisis: Hombre, español y de entre 41 a 65 años, perfil de las personas sin hogar en Valencia

Agencias

Según ha informado la entidad en un comunicado, en el caso de los niños, se procura que el paso por el albergue sea lo «más corto posible». Durante el tiempo que dura la estancia, si son menores de 3 años, son atendidos en la Escuela Infantil de la Asociación.

En cuanto a la presencia de mujeres, se ha incrementado en los últimos años hasta representar un 33 por ciento del total de usuarios del albergue en 2013.

Los datos reflejan que, a pesar de que entre 2000 y 2007 la llegada «masiva» de inmigrantes a España hizo aumentar el número de extranjeros en las calles —principalmente de origen nigeriano, marroquí, búlgaro y rumano—, en 2008 los españoles volvieron a ocupar la mayoría de las camas del albergue y actualmente representan el 58 por ciento de los usuarios frente al 42 por ciento de extranjeros.

El ‘II Informe de las Personas Sin Hogar en Valencia’, elaborado a partir de los datos de Casa Caridad, evidencia que las personas sin hogar se han vuelto más «invisibles si cabe a los ojos de la sociedad a consecuencia de la crisis».

De acuerdo con este informe, los problemas económicos que han ido afectando cada vez más a distintos estratos sociales, «han desplazado de la conciencia ciudadana a los sin techo, personas que han perdido sus redes familiares y se encuentran sin empleo, sin ingresos y sin hogar».

«No nos podemos olvidar que tenemos un porcentaje de población en riesgo de exclusión social y que tenemos que luchar para que salgan de esta situación. Para todos ellos es importante saber que se les sigue teniendo en cuenta», ha afirmado Cristina Sánchez, responsable del departamento de Trabajo Social de Casa Caridad.

Mayor deterioro de los usuarios En lo que va de 2014, los trabajadores sociales de la Asociación han detectado un «mayor deterioro físico y cognitivo de las personas atendidas» ya que, con el paso del tiempo, la situación de estos usuarios sin hogar que no logran reinsertarse en la sociedad se «cronifica».

«A los problemas de la vivienda y el desempleo se unen otras problemáticas añadidas, causa o consecuencia de su vida en la calle, como las adicciones o los problemas mentales, por lo que las posibilidades de reinsertarse en la sociedad se complican cada vez más para este colectivo», ha añadido Sánchez.

El albergue de Casa Caridad es un recurso de primera acogida, que se sitúa como «puente» entre la vida de la calle de las personas sin hogar y los recursos específicos como pisos compartidos, habitaciones de alquiler o residencias de tercera edad.

Los usuarios de este servicio desayunan, comen y cenan en la Asociación, y llevan un seguimiento personalizado a través de entrevistas con los trabajadores sociales.

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