Los que se bajaron y los que no se bajaron del tren

Lenin decía que la revolución era como un tren en el que algunos se bajaban mientras otros subían, cierto que es que la variación tiene que ver con las épocas de ascenso o descenso social. Entre los que siguieron en el tren cabe destacar el caso de de Tariq Ali ...

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1.…Lenin decía que la revolución era como un tren en el que algunos se bajaban mientras otros subían, cierto que es que la variación tiene que ver con las épocas de ascenso o descenso social. Entre los que siguieron en el tren cabe destacar el caso de de Tariq  Ali (Lahore, 21 de octubre de 1943) es un escritor pakistaní nacionalizado británico,, director de cine e historiador, redactor de la New Left Review, etc. Escribe habitualmente para The Guardian, Counterpunch, London Review of Books, Monthly Review, Z Magazine. Ali es, además, editor y asiduo colaborador de la revista New Left Review y de Sin Permiso, y es asesor del canal de televisión sudamericano Telesur, a anotar también la entrevista efectuada por Pablo Iglesias para “La Tuerka”….

Autor de una obra importante actualmente en las librerías, El choque de los fundamentalismos. Cruzadas, yihads y modernidad (Alianza, Madrid, 2002, tr. María Corniero), y en la que incide en una simetría entre el fundamentalismo del dinero y el del Islam, «ambos -escribe- se valen de los mismos símbolos sacros y anacrónicos para encauzar sus propósitos, ya sea apelando a la «la venganza de Alá, a «Dios está de nuestra parte» o a «Dios bendiga a América», y en el que el peso de la tradición creada por Isaac Deutscher es reconocida abiertamente. Líder estudiantil en la segunda mitad de los años sesenta, y una de las voces del IX Congreso de la IV Internacional, celebrado en Rimini bajo el disfraz de un Congreso Internacional de Sociología, Tariq Alí editó en 1969 una antología que tituló Los nuevos revolucionarios. La Oposición de izquierdas (Grijalbo, México, 1971, tr. de Julio C. Acerete e Ignacio Vidal Sanfeliu, quienes además incorporaron nuevos textos). Ali se pregunta quienes son los nuevos revolucionarios, qué es los distingue de los otros…Se distinguían porque, «nos proponen una vigorosa y cáustica reflexión en torno a los grandes problemas planteados a la teoría socialista por la insurrección antiimperialista en el «Tercer Mundo»; por la airada oposición «marginal», «extraparlamentaria» y «extralegal» surgida en las grandes metrópolis del capitalismo, y por la necesidad de extender la crítica al modo como la sociedad capitalista ha sido organizada, administrada y dirigida hasta nuestros días, el resultado es un mosaico expresivos de profunda preocupación y nuevos problemas que aún esperan soluciones adecuadas y en el que todavía dominan imponiendo su sello, las diferencias nacionales específicas, teóricas e individuales de los autores que contribuyen a conformarlo».
Entre los firmantes, se encuentran revolucionarios negros (Eldridge Cleaver, Stockely Carmichael), castristas (Fidel, «Che», Debray, Inti Perero), disidentes en el Este (Jaceck Kuron, Karel Modzelewski), extraparlamentarios (Cohn-Bendit, Rudi Dutscke, internacional Situacionista), marxistas diversos (Tony Clift), y una buena representación trotskista (el propio Alí, Mandel, Pierre Frank, etc). Una presencia que el propio autor justifica en el prefacio de la edición inglesa: «…durante mucho tiempo, las ideas de los socialistas revolucionarios a la izquierda de los partidos comunistas tradicionales han sido eliminadas o deformadas. Esto ha sucedido tanto en los países capitalistas como en la mayor parte del mundo comunista. En el Occidente, ya que iba contra los intereses de las élites del poder el permitir el desarrollo de una alternativa marxista al estalinismo. En la Unión Soviética, se debe a que la democracia temía que una penetración de los conceptos comunistas críticos acabara al fin con su poder y con sus privilegios. Sin embargo, recientemente un espectro ha empezado a rondar a los partidos comunistas europeos: León Trotsky. El pico que asesinó a Trotsky no pudo acabar con sus ideas. y una restauración de las teorías propugnadas por el más poderoso y consistente adversario de Stalin es considerada por muchos como una alternativa marxista al estalinismo. Por consiguiente, una ola de trotskismo corre a través de este volumen. Su validez como credo político ha soportado la prueba del tiempo» (p. 13).

  1. Entre lo último editado en estos lares de y sobre a Nicos Poulatnzas (*) efectuada por Henri Weber (Khodjent, Tayikistán, 1944), la mano derecha de Daniel Bensaïd durante muchos años con el que escribirá cuatro manos “Mayo del 68: un ensayo general” (Maspero, 1968; ERA, México, 1969), obra clave en la gestación de la LCR española. También fue seguramente el caso más famoso entre los notables de la generación del 68 que acabaron “colocados” en el aparato de la socialdemocracia de Mitterrand que bajo el liderazgo de Mitterrand en 1981 comenzó prometiendo cumplir las promesas de Marx y de Rimbaud -transformar el mundo, cambiar la vida-, reformas al revés, una trayectoria que entre nosotros tendría un cierto número de nombres propios siguiendo la premisa teorizada por Ludolfo Paramio según la cual “la revolución” había resultado ser una buena escuela para “la democracia”. Criado en el seno de una familia de relojeros judíos originaria de la Alta Silesia, de una zona situada a pocos kilómetros del tristemente célebre campo de exterminio de Auschwitz, y trasladada a la URSS durante la II Guerra Mundial. En su primera juventud fue miembro de una organización sionista de izquierdas. Emigrado a Francia, en su época de estudiante ingresó en la Unión de Estudiantes Comunistas (UEC), organización vinculada al PCF, de la que expulsado en 1965 justamente por rechazar el apoyo que “el partido” le daba a Mitterrand, conocido entonces porque “no le tembló el pulso” durante la guerra de Argelia. Henri fue uno de los rostros más conocidos de las Juventudes Comunistas Revolucionarias (JCR) junto con Alain Krivine y el propio Bensaïd, lo que atestiguan centenares de fotos de las barricadas. Ya en LCR dirigió su semanario, “Rouge”, y su revista, “Critique Communiste” entre 1968 y 1976, también fue uno de los “embajadores” que atendían a los camaradas extranjeros, lo que para el que escribe está ligado a un cierto número de recuerdos entre octubre de 1968 y noviembre de 1970. Por ejemplo fue Henri el que me avisó que en el local había un paquete a mi nombre (“Jacques”), en el que descubrimos a l abrirlo una edición de “misarios” católicos que contenían…El Programa de Transición, un regalo del gran Raymond Molinier enviado desde Uruguay. Cargado de libros como “embajador” de la editorial Fontamara pasé una semana en su casa allá por 1978. Conocí a su compañera Fabianne Servan-Schreiber, hija del célebre autor El desafío americano al que un pletórico Ernest Mandel criticó en “Proceso del desafío americano” editado por Nova Terra en 1970…Ambos se habían conocido en 1973 en las oficinas de París de la “Ligue” en el callejón sin salida, Guéménée, cuando ella era la “copine” del diseñador Wiaz (muy reproducido en nuestra prensa, del que recuerdo dibujos geniales) que prestó su pluma al “Rouge” convertido en diario gracias a la ayuda de Leopold Trepper con lo consiguió con sus “memorias” sobre la “Orquesta Roja”… A principios de 1970, Henri desempeñó junto con Michel Recanati (el protagonista del documental “Morir a los treinta años”) a la Comisión especial (CTS) de la Liga de los Comunistas, responsable de las «operaciones especiales» contra la extrema derecha hasta que fue reemplazado por el incombustible Pierre Rousset (hijo de David Roussset, célebre autor de “El universo concentrionario”) Junto con Krivine y Bensaid, Henri estuvo a la cabeza de la Tendencia T2 Liga, el rival de T1 compuesta por por Gérard Filoche (que también acabó en las filas socialistas con una tendencia de izquierda), Denis Pingaud y Daniel Glucstein, así como de la T3 liderada por los veteranos e inolvidables Michael Lerquenne y Jean-René Chauvin, que había sido uno de los personajes de “Los mandarines” de Simone de Beauvoir y un amigo de primera del exilio español, el mismo que me recomendó ante el anarquista José Ester, una de mis mayores amistades parisinas. Durante este tiempo, la firma de Henri Weber se hace habitual en nuestra prensa.
    Entre 1981 y 1986, cesa toda actividad política para dedicarse a sus actividades de investigación (sus trabajos incluye la socialdemocracia alemana y el eurocomunismo entonces el CNPE) y padre de familia. Obtiene un doctorado en filosofía y ciencias políticas, hasta que ya en las filas socialistas será entre otras cosas asesor técnico de Laurent Fabius, ministro de Relaciones con el Parlamento, miembro de la Secretaría Nacional de PS, responsable de la Educación Nacional hasta 1995, miembro del Parlamento europeo en cuyos pasillos coincidirá con Daniel Cohn Bendit, otro que tal. Este es ya un señor calvo, muy lejano al hermoso “beau gauchiste” empeñado en las ediciones de las prolífica colección “Cahiers Ropuge” editado con la complicidad de François Maspero, un simpatizante de oro, por recuperar las tradiciones del cancionero revolucionario como “La Varsovienne”, pendiente de todo lo que se hacía y al que te podías acercar para tratar no importa qué problema seguro que te ponía en el contacto adecuado.
    Aparte del libro citado con Bensaïd, Henri Weber produjo como marxista ¿Qué es la AJS? Contribución al análisis de la extrema izquierda en Francia (Cahiers Rouge, Maspero, de la que existe una traducción castellana que fue muy utilizada en los debates con los “lambertistas” y en la que Weber insiste en la primacía del análisis concreto por encima de los “principios establecidos” y gestionados desde una nefanda vocación sectaria); El marxismo y conciencia de clase (París, Union generales, 1974; traducida en 1977 para la editorial Madrágora, antecedente de El Viejo Topo); Partido Comunista Italiano: las fuentes de eurocomunismo (1977, París, Bourgoi);: Nicaragua: la revolución sandinista (1981, París, Maspero): El socialismo: la manera occidental. Introducción al debate sobre la huelga de masas: Kautsky, Luxemburgo, Pannekoek (1983, PUF, París), así como Veinte años más tarde: Lo que queda de Mayo del 68? París, Umbral; 2000); La Izquierda explicada a mis hijas, Umbral; 2003: El futuro de Bel dejó Umbral; 2004: Carta certificada al cartero, Umbral; 2008: En caso de liquidación de Mayo del 68? Umbral; 2011 : La nueva frontera, Umbral; 2012 : Para la feria – La regulación del comercio internacional, ensayo publicado por la Fundación Jean Jaurès)…Coautor de ¿Cambiar el PCF? con Olivier Duhamel, 1982, PUF); : «La Rusia soviética y el Papa del marxismo, Karl Kautsky,» en Lo que queda la URSS con Lilly Marcou (1985); «La teoría de Karl Kautsky,» en las interpretaciones del estalinismo con Evelyne Pisier-Kouchner: 2002: Una nueva alianza – Un enfoque político de la cuestión social (Notas de la Fundación Jean Jaurès) con Laurent Baumel

(*) “El Estado y la transición al socialismo” Entrevista realizada a Nicos Poulantzas por Henri Weber Publicada originalmente en “Critique Communiste” , nº 16, junio de 1977.
Transcripción y notas: Adrián Sánchez.

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