Los privilegios de un expresidente congoleño que paga un pueblo sumido en la miseria

 

El próximo 20 de diciembre se celebran en la República Democrática del Congo (RDC) elecciones presidenciales, legislativas nacionales y provinciales y municipales. Si en muchos lugares del mundo la política es una forma de vida, incluso un negocio, en la RDC lo es mucho más debido a los desorbitados ingresos que puede obtener un cargo político en comparación con el dinero con el que sobrevive la inmensa mayoría de la población. Un diputado de la Asamblea Nacional o un senador pueden embolsarse más de 21.000 dólares al mes mientras el 70% de la población se las tiene que apañar con menos de dos dólares al día.

Esta injusticia no se acaba cuando el mandato del cargo en cuestión no se renueva sino que continúa al convertirse en ex. Aunque esos privilegios afectan a muchos ex altos cargos, nos vamos a fijar en el principal: el expresidente.

La RDC sólo tiene actualmente un expresidente elegido democráticamente en su momento: Joseph Kabila, que llegara al poder en 2001 tras el asesinato de su padre, Laurent Désiré, y que fuera refrendado por las urnas en dos ocasiones (2006 y 2011). La Constitución le impedía presentarse a un tercer mandato pero apegado al sillón probó varias trampas para saltarse esa ley. Si bien no lo consiguió, sus trampas produjeron, entre otras cosas, que las elecciones que debían haberse celebrado en 2016 se retrasaran hasta finales de 2018.

Muy poco antes de que llegara el final de su mandato –alargado artificialmente- el parlamento congoleño aprobó una ley –mes de julio- que se desarrolló mediante un decreto –mes de noviembre, casi sobre la bocina- que establecía una larga serie de privilegios tanto para el expresidente como para otros ex altos cargos. Curiosamente esta ley se planteaba no para premiar y subvencionar a políticos que pasaban al paro, sino para consolidar la democracia y que nadie se aferrara al poder como medio de vida. En definitiva, buscaba promover la alternancia democrática… Literalmente: “tiene la intención de consolidar la democracia, por el mecanismo de la alternancia democrática”.

Además de la parte económica, de la que enseguida hablamos, esta ley también blinda al expresidente, no sólo porque lo convierte en senador vitalicio sino porque le concede inmunidad procesal en todo lo relacionado a su actividad como presidente. Estos privilegios, como los económicos, son vitalicios y de ellos también se benefician su cónyuge y sus hijos menores de edad.

En lo que respecta al sueldo y otras prebendas económicas se marca una cifra, 30%, para calcularlo. El 30% se aplicará sobre los ingresos y servicios de los que disfrute el presidente en ejercicio y beneficiaran al expresidente. De esta manera Joseph Kabila disfruta de una tercera parte de los criados, personal de seguridad y oficinistas de los que trabajan para el presidente Félix Antoine Tshisekedi. Cobra un sueldo mensual equivalente al 30% del de Tshisekedi.

El Estado congoleño proporciona a Kabila “una vivienda digna” –y si no, le entregaría 20.000 dólares mensuales para compensarlo-, oficinas para él y su secretaria, cinco coches –que puede cambiar dos veces durante cinco años- y para que no le cueste nada su uso recibe 1.000 litros mensuales de gasolina. En un país donde cuatro de cada cinco personas no tiene acceso a la electricidad, el expresidente no tiene que pagar luz, agua ni teléfono.

Tanto él como su esposa y sus hijos menores de edad gozan de pasaporte diplomático y pueden viajar en clase ejecutiva.

En 2020 algunos medios de comunicación calcularon que el coste mensual de estos privilegios suponían unos 700.000 dólares, con lo que los impuestos congoleños sufragaban más de 8 millones para atender a su expresidente. Más aún, un asesor presidencial, Marcelin Bilomba, afirmó que la seguridad del expresidente Kabila estaba compuesta por, al menos, 2.500 hombres pagados por el Estado. Un informe denunciaba que el presupuesto asignado a Kabila se superaba en un ¡14.000%!

Con todo ello la RDC quizá deba preocuparse más que por saber quién la presidirá en los próximos cinco años, por si va a tener que mantener a un expresidente más o si la reelección de Thisekedi les ahorrará decenas de millones durante el siguiente mandato.

Julián Gómez-Cambronero Alcolea @CongoActual

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