Los presupuestos como síntoma del golpe de freno del Gobierno de Cataluña en el proceso

Publicidad

Desde el cierre en falso de la consulta del 9N de 2014, el soberanismo ha quedado sin ninguna hoja de ruta clara. Descartada la vía de la desobediencia -que de hecho nunca ha estado en las mentes de los dirigentes del sobiranisme- y amortizado el objetivo del 9N, la evolución política ha oscilado entre buscar un nuevo mecanismo parlamentarista para legitimar la independencia y la reconfiguración de un bloque de poder que asegurara el orden social en Cataluña al tiempo que incorporaba nuevos sectores emergentes afines al soberanismo oficial.

La desorientación es patente: el límite de los 18 meses relativizado por Puigdemont el tercer día de mandato, el referéndum pactado con el estado cada vez más presente, la intelectualidad convergente hablando de proceso a largo plazo. El soberanismo, pese a tener constantemente en la boca la «hoja de ruta», es incapaz de responder como se resolverán estos 18 meses y como se proclamará la independencia. Una simple DUI en el parlamento? Un referéndum unilateral? Unas elecciones constituyentes? DUE + constituyentes? El carácter cohesionador que tuvo la meta de celebrar un referéndum el 9N de 2014 no está en esta ocasión.

En esta mezcla entre promesa de ruptura con el estado y reconfiguración del poder autonómico de cara a una futura reconfiguración del poder a nivel estatal es donde se han desarrollado terrenos tan inauditos como el pacto de investidura de Puigdemont, los equilibrios dentro de JxS y, ahora, el debate sobre los presupuestos.

En medio de este panorama, la CUP y la izquierda independentista ha hecho varios intentos para enderezar la situación. Lo más notorio ha sido la campaña «Sin miedo» para intentar activar la desobediencia. Pero el cordón sanitario decretado por los dirigentes del soberanismo ha mostrado claramente que en esta lógica hay unos que tienen las riendas fuertemente cogidas. La presidenta de la AMI Neus Lloveras gritando con total impunidad a los ayuntamientos a no desobedecer, combinado a una caída de las movilizaciones en la calle, no acompañan el objetivo de desbordar los límites del legalismo. Al fondo, lejano todavía pero ya visible, el peligro de la nueva sociovergencia en forma de soberanismo-colauisme repartiéndose el pastel de una reforma del estado en Cataluña.

Intentar socializar la idea de unos presupuestos de ruptura era otra de las estrategias de la CUP para desbordar el estancamiento institucional. Y nuevamente el cordón sanitario del soberanismo oficial ha vuelto a funcionar. Presupuestos de gestión, es decir autonómicos, y fin de la discusión. Una discusión que, en todo caso, habría que centrarse en las clásicas divergencias fiscales entre liberaldemócratas y neoliberales. Una constatación más de la voluntad de JxS de situarse en los próximos meses en la pura gestión. «Wait and see» respecto a los posibles cambios políticos en el estado.

La batalla entre CDC y ERC

JxS ha sido un experimento fallido. Y a la vez un punto de partida en la nueva fase de la batalla entre CDC y ERC para conquistar la hegemonía del soberanismo. En este contexto, los presupuestos fallidos son, a pesar del ruido mediático, más una muestra de la falta de entendimiento entre CDC y ERC que un conflicto de intereses entre JxS y la CUP. De hecho, la CUP ha sido prácticamente una espectadora de todo el proceso de presentación de los presupuestos. Hasta el punto de que, en un ejercicio inaudito, JxS presentó los presupuestos sin tener ningún apoyo asegurado y un día antes de presentarlos al único grupo con quien había dicho que los quería pactar.

Que los presupuestos serían un escollo importante en la legislatura lo muestra claramente el hecho de que éstos no figurasen en el pacto de investidura. Que para JxS los presupuestos de 2016 debían ser unos presupuestos autonómicos y de gestión lo demuestra la inflexibilidad con la que han respondido a cualquier propuesta rupturista. La declaración del 9N2015, lo más parecido a un gesto de ruptura que ha hecho el Parlamento de Cataluña en cuatro años de proceso, hace tiempo que es papel mojado para el gobierno.

CDC, a quien las encuestas le auguran un batacazo electoral muy importante, prueba de despertar la «mayoría silenciosa», aquel mecanismo por el que los votantes moderados agrupan votos en la candidatura responsable en momentos de cambio social. La forma de hacerlo es una ofensiva total y absoluta contra la CUP y la izquierda independentista, que los vuelva a hacer «imprescindibles» para buena parte del soberanismo moderado.

En cambio ERC está repitiendo la jugada del pasado otoño. Ponerse de perfil, enviar mensajes conciliadores y esperar que la CUP le haga el trabajo sucio para maquillar con una pátina progresista los presupuestos. Pasada la escaramuza por el IRPF, ERC está de perfil esperando recoger el próximo 26J un voto mayoritario del soberanismo que le reconozca su papel central entre las demandas de cambios profundos de la CUP y la reacción conservadora de CDC.

En medio de esto y sometida a una gran presión está la CUP. Con unas bases cada vez más enfadadas por la falta de concreción del proceso de ruptura, y con la impresión de que no se puede dar ninguna cheque en blanco al gobierno. La Asamblea Nacional de la formación ya dejó bien claro -con la aprobación de una enmienda muy dura con el pacto con JxS- que la paciencia empezaba a agotarse. La votación sobre presentó una enmienda a la totalidad a los presupuestos volvió a ser una muestra de este malestar, con una amplia mayoría apoyando la enmienda a los presupuestos y una unanimidad casi total a considerar «claramente insuficiente» la propuesta de presupuestos de JxS.

La coyuntura preelectoral tiene bloqueada la situación. CDC teme aparecer supeditado a las izquierdas, ERC teme aparecer supeditada a CDC. Quien caiga, pierde posiciones de cara al 26J. Y por primera vez en todo el proceso, la amenaza de convocatoria de elecciones no es una herramienta del todo efectiva. Esta convocatoria no se podría producir hasta el 4 de agosto, cuando se cumple un año de la anterior convocatoria. Y eso quiere decir que antes puede haber terremotos electorales que afecten en profundidad el proceso de refundación de CDC.

Una propuesta de presupuestos autonómicos y de continuidad

Este pasado Jueves JxS presentó la última oferta negociadora a la CUP sobre modificaciones en los actuales presupuestos. Esta oferta denota la falta de acuerdo entre CDC y ERC, ya que aborda de forma muy indeterminada todos los puntos y hay algunas ausencias clamorosas. Asimismo, el hecho de presentar como nuevas cosas que la CUP ya rechazó demuestra también un interés mayor en la guerra mediática para cargarle las culpas a la CUP que una voluntad de llegar a acuerdos programáticos y de ruptura.

Cambio en la estructura fiscal

La propuesta de JxS rechaza las cuatro propuestas de la CUP para reestructurar la fiscalidad y hacerla más progresiva. Ni aumento del tramo alto del IRPF, ni impuesto de patrimonio, ni recuperar la fiscalidad de 2008 del impuesto de sucesiones ni recuperar el impuesto del juego, anulado para facilitar la implantación de BCN World.

Impuestos anulados y suspendidos por el Tribunal Constitucional

La propuesta de JxS se niega a incluir, tal como pedía la CUP, los impuestos anulados por el TC. Contempla sólo los impuestos sobre los que pesa una suspensión cautelar. Para evitar el choque con el estado y al mismo tiempo mantener simbólicamente el polvo, JxS propone incorporar los impuestos anulados en la Ley de Medidas Presupuestarias, supeditándose a una modificación de la ley de estabilidad presupuestaria -sin especificar el alcance ni el sentido- ya una comisión de estudio que no se determina si será vinculante o no, o si estará sujeta a criterios jurídicos o políticos.

Por otra parte, esta opción no es nueva, ya que fue propuesta hace semanas a la CUP y ésta ya la rechazó porque rehuía el enfrentamiento con el estado.

Plan de choque

JxS plantea a la CUP como una concesión el cumplimiento íntegro del plan de choque de 280 millones que figuraba en el programa electoral de JxS. Este plan de choque ya fue rechazado por la CUP en diciembre por insuficiente. De la propuesta alternativa de la CUP (conocida como «Hilo a la aguja»), JxS sólo coge algunos contenidos que también están presentes en el plan de choque y deja muchos aspectos sin cuantificar.

Entre los aspectos que denuncia la CUP que son claramente insuficientes está el hecho de que los 90 centros sanitarios con cierre de la atención 24 horas JxS sólo propone reabrir 2. O bien que el actual proyecto de presupuesto sólo destina 30 millones de euros para paliar carencias energéticas severas cuando los estudios realizados fijan en 133 millones de euros el coste de esta acción.

Estructuras de estado

La propuesta de JxS sólo cuantifica el coste de la Hacienda Catalana, pero no reserva ninguna partida a las necesidades derivadas de las futuras leyes de Seguridad Social o de la ley de transitoriedad jurídica.

Según JxS también cuantifica el departamento de acción exterior, y afirma que esta dotación no podrá existir en una prórroga presupuestaria. En cambio, para la CUP el coste de la acción exterior es la suma de las partidas que en anteriores presupuestos estaban diseminadas entre varios departamentos.

En cuanto al proceso constituyente, el presupuesto sólo prevé una partida -relativamente reducida- para realizar una campaña institucional informativa.

Deuda y déficit

El pago de la deuda y el cumplimiento del límite de déficit marcado por Montoro son líneas rojas que JxS no está dispuesto a negociar, aunque estos sean algunos de los temas más importantes para la CUP. En cuanto a la deuda, la propuesta se limita a garantizar que se concluirán los trabajos de la comisión parlamentaria de estudio de la deuda, sin especificar qué efectos ni vinculación tendrán.

En cuanto al déficit, la CUP esgrime que mientras Montoro ha fijado el déficit en el 0,7%, organismos como la AIREF cifran en un 1% el déficit óptimo para encarar la actual situación económica.

temas sensibles

En cuanto a la recuperación de la gestión directa de ATLL, JxS supedita esta decisión al veredicto que emita el Tribunal Supremo. Si este fallo declara nula la concesión, JxS se compromete a llevar a debate parlamentario una propuesta de gestión de ATLL. Aún así, los presupuestos no consignan ninguna partida para recuperar la gestión directa.

Una de las medidas que la CUP proponía era limitar a 60.000 euros anuales el sueldo de los altos cargos del gobierno. Esta medida no ha sido tomada en consideración por JxS

JxS en su propuesta negociadora no se plantea ni debatir la supresión de BCNWorld, la retirada del concierto a los centros educativos que segregan por sexo o detener la eliminación de líneas de enseñanza pública mientras haya concertadas.

Estos son aspectos habituales del discurso de la izquierda catalana que la CUP ha amplificado en su actuación parlamentaria.

Els pressupostos com a símptoma del cop de fre del Govern de Catalunya al procés

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More