Los políticos catalanes asumen el discurso del PP y condenan la tregua de ETA

El miércoles 19 de febrero, ETA hacía público, a través de la televisión vasca ETB, su comunicado anunciando la suspensión de actividades en Catalunya (sin aclarar si se refiere al conjunto de los Países Catalanes o sólo a una parte del país, el Principado), desde el 1 de enero pasado.

Inmediatamente, políticos, periodistas y opinadores profesionales parecían ponerse de acuerdo en las conocidas tesis del PP y Mayor Oreja calificando de 'bomba' o 'trampa' la tregua indefinida y sin ninguna condición. Así, mientras el PP y el PSOE pedían cabezas, la clase política catalana se ponía a descalificar la iniciativa de la organización vasca.

El mismo presidente autonómico, Pasqual Maragall, pidió el refuerzo del nominado «pacto antiterrorista» de Madrid, subscrito por PP y PSOE, que considera perseguible cualquier idea que cuestione la unidad del estado y que propició la ofensiva antidemocrática y de ilegalizaciones del gobierno.

De forma semejante ha sido la reacción de los socios de gobierno, en el caso de ERC, calificando al tregua de «trampa política», y en el de ICV, acusando a Carod de «ser la persona que más mal ha hecho a Catalunya» (sic), por, supuestamente, haber pactado una tregua, extremo que por otro lado han desmentido las partes implicadas en la famosa reunión. Tanto CIU como el PP se han ofrecido al PSC-PSOE como alternativas por romper el pacto tripartito.

Con todas estas reacciones, la clase política catalana ha demostrado otra vez su dependencia de Madrid, y su asunción de la política del PP de implicar a todo el mundo en su estrategia de guerra, prefiriendo antes cerrar filas en torno el marco político actual que favorecer cualquier paso, de la clase que sea, hacia una solución pacífica, política y democrática del conflicto, llegando hasta el extremo de 'condenar' y rechazar una tregua.

Por su parte, en el País Vasco, Batasuna interpretaba en clave vasca la iniciativa, recordando la oferta de Bergara de unidad abertzale y democrática que podría propiciar una tregua total, y recriminaba al PNV y a los demás nacionalistas moderados su inmovilismo. El resto de formaciones repetían variaciones sobre el mismo discurso de la tregua-trampa, sólo EA reconocía el 'paso' como positivo, y pedía que la suspensión fuera total.

Para el secretario general del sindicato LAB, Rafa Díez, «es un espectáculo lamentable lo que se está haciendo cuándo todos tendremos que considerar que es una decisión que camina en una dirección positiva», también ha criticado «la disociación entre la clase política y el pensamiento de la ciudadanía».

Traducido del català por La Haine.

En català: http://www.endavant.org/public/vnoticia.php?id=688

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