Los Olvidados: MOCASE Los Juríes


Los Olvidados: MOCASE Los Juríes


Por: Diana Gagliano – revista Multiflores.

Integrante del Foro de Medios Alternativos (FoDeMA)

Primer informe sobre la investigación que varios medios alternativos estamos realizando sobre el Mocase. Solicitamos difundir el material. Para más información 4611-3601

Entrevista a Carlos Soplán, uno de los referentes de la Mesa de Tierras del departamento Figueroa.

Colaboración Especial:

Luis Horacio Santucho, abogado del Mocase.

» En una noche de muchas estrellas y suaves fulgores blancos que nos caían del cielo, estuvimos en el rancho de Doña Nachi Escalada. Ella viene sufriendo el hostigamiento de las fuerzas represivas De Los Caos, el padre y el hijo, que se vinieron de Córdoba para quedarse con sus posesiones ubicadas en el denominado Lote 6, zona rural de Los Juríes, departamento Taboada, de la provincia de Santiago del Estero.

Mediante trampas y engaños, le hicieron poner su dígito pulgar derecho y después le explicaron que los Caos pasaban a ser los dueños de sus tierras, sus mejoras, sus animales y de su vida.

Consumado el delito, se abalanzaron sobre las tierras de Nachi Escalada, le robaron sus alambres, le quemaron sus postes y sus animales son perseguidos por los peones contratados desde distintos lugares de la zona, mientras corre serio riesgo la reserva forestal que protege de las tempestades a los pobladores de Los Juríes.

Nachi vive sola desde la muerte de su compañero, junto a una entrenada adolescente, su hijo bebé y Mario, un sobrino que está criando. Mientras esperamos que la protección de la justicia llegue, Nachi espera desolada, en su angustia de siglos, que una luz de justicia ilumine los días de su vida.»

(LHS)

La lucha va a ser larga

Carlos Soplán es campesino, quichuista y criado en el monte. Tiene 33 años, es casado y tiene dos hijos, uno de cuatro y otro de siete años, todos viven en el campo. Hace diez años trabaja con las organizaciones campesinas e integra la Mesa de Tierras del departamento de Figueroa la cual está participando activamente en el Mocase de Los Juríes. Se ubica a 120 km. de la ciudad y es el más pobre del país.

El departamento Figueroa tiene cuatro zonales de organizaciones campesinas:

el Procafi, la Dufinoc, Cupaff y Unpeprof.

La Dufinoc y la Cupaff agrupan a o­nce comunidades con alrededor de cuatrocientas familias, la Unpefrof es la más chica y el Procafi reúne a unas ciento cincuenta familias. A su vez, estas organizaciones conforman la Mesa de Tierras junto con la Parroquia de Bandera Bajada, las escuelas rurales, y algunos abogados como Luis Horacio Santucho. Entre todos nuclean a setenta comunidades donde hay casi mil cuatrocientas familias.

Toda esta comunidad campesina se junta, en torno al problema de la tierra y van buscando soluciones. La invitación siempre es amplia, se integran cada vez más pequeños productores. Cuando comenzaron a intercambiar sus experiencias, vieron que frente a la invasión de los empresarios, la amenaza de desalojos y apropiación de la tierra de los campesinos, lo único posible era la organización Así lograron frenar los desalojos en el departamento Figueroa.

Se reúnen y planifican las actividades: visitas a las comunidades que necesitan capacitación sobre sus derechos y acompañamiento en los conflictos.

Con respecto a los inicios de la Mesa y su inserción en el Mocase, Carlos nos explicó que: » Desde hace un año estoy trabajando en la Mesa de Tierras vinculado al Mocase Los Juríes pero hace diez años que trabajo junto a los pequeños productores acompañando a la organización campesina de Dufinoc, que está al norte del departamento Figueroa. Desde la Mesa de Tierras de Figueroa del Mocase, estamos haciendo vínculos con todas las zonales de la provincia. Entendemos que es importante ayudar a fortalecer de esa forma al Mocase Provincial «.

» Estamos dispuestos a dar la vida»

La Mesa de Tierras de Figueroa se reúne una vez por mes, el 11 de Junio es la próxima reunión. Estos encuentros son muy importantes porque invitan a profesionales de distintos lugares para que hagan sus aportes. Actualmente tienen entre cuarenta y cincuenta conflictos de tierras con distintos empresarios de varias provincias y del extranjero.

No tienen personería jurídica, no son una cooperativa, no hay una comisión directiva, simplemente es un ámbito donde se articula, con distintas organizaciones, instituciones y todas las personas que quieran aportar en la solución del problema de la tierra. Cada zonal tiene sus delegados. Todos tienen voz y voto, y las decisiones se toman por consenso.

«La Mesa de Tierra del Mocase Figueroa se ha organizado para actuar, porque hay muchos problemas: el desalojo, el desmonte, la usurpación. Hay que actuar y la manera que encontramos es realizar las capacitaciones y juntarnos en asamblea. La policía recibe coimas de los empresarios, las autoridades del municipio, los jueces…en realidad no solamente hemos tenido que enfrentar a los empresarios sino al gobierno, al poder del juarismo, que no es sencillo. Musa Azar estaba al frente de toda la seguridad provincial, la gente tenía miedo pero aún así nos fortalecimos para esta lucha», afirma Carlos.

Hasta el momento ninguno pudo poner un alambre, y se logró la autodefensa de la posesión. La gran dificultad que tiene la Mesa son los gastos de colectivos, es decir el traslado. Todo lo que hacen es a pulmón, no hay nadie que este financiando el proyecto. Hay un alto grado de organización, de experiencia muy fuerte vivida por los propios campesinos que están dispuestos a cuidar del monte.

» Nosotros estamos en la lucha de instalar esta mirada de los campesinos y también el reclamo: que se nos respete, se nos reconozca, la lucha es legítima, es justa.

El hecho de trabajar en los derechos posesorios no es sencillo pero todo se logra con la organización. Nosotros nos enfrentamos a un modelo de sociedad que esta basado en el derecho de la propiedad privada y en todos los mapas catastrales figuran los lotes de fulano y mengano y no figura el derecho del campesino, entonces nos enfrentamos a un monstruo demasiado internalizado en la gente.», continúa Carlos.

Así como sucede en la ciudad que quieren criminalizar la lucha de la gente que está excluida, lo mismo pasa en Santiago del Estero. De los campesinos se dice que son subversivos, bandos armados, que roban madera. Los campesinos no tienen armas.

Con respecto a la criminalización de la protesta, Carlos sostiene que: » Nosotros siempre hablamos de por qué los piqueteros llevan palos y van de capuchas, porque le están diciendo al gobierno con nosotros no van a joder, nosotros también le decimos a los empresarios y a los que tienen que ver esta situación, no estamos jodiendo».

» Nosotros decimos que nos han quitado la paz, porque estamos atendiendo varios conflictos en asambleas permanentes y nunca sabemos en qué momento llega la policía, llega una orden judicial o los mismos empresarios a amedrentar a las familias y a querer quitarnos las tierras. Ya no existe la tranquilidad del monte. Un día en el campo se puede percibir, antes se podía vivir serenamente», continúa.

Lo que sí es cierto, que la vida en el campo no es fácil, faltan muchas cosas. El agua potable, buenos caminos, salud y servicios mínimos.

Las comunidades que están alejadas del Río Salado se abastecen con depósitos domiciliarios de agua con un techo de chapa aljibe de 3.000 litros, y las que están cercanas al Río tienen pozos locales. Es un problema muy grave el agua, afecta mucho al crecimiento y al mejoramiento de la producción.

» La lucha de los campesinos es legítima y si bien no estamos acostumbrados a manifestarnos en marchas, somos muy pacíficos, no dormilones. Pero estamos aprendiendo que tenemos que juntarnos para luchar, para dejarles a nuestros hijos y nuestros nietos algo: La tierra. Desde el Mocase esto lo demostramos: estamos dispuestos a dar la vida por la tierra. Porque para nosotros esa es la vida», resalta emocionado Carlos Soplán.

El cuatrerismo

El Departamento Figueroa sufrió el cuatrerismo y Los Juríes, los desalojos y las topadoras.

Este fue uno de los factores que debilitó a Musa Azar al quedar detenido. Se suma a sus delitos el caso Seggiaro, en la zona de Tintina. El era el jefe de la banda del cuatrerismo en toda la provincia, además tenía entre cuarenta y cincuenta carnicerías clandestinas en La Banda. Mataban a los animales de los campesinos, entraban a sus campos indiscriminadamente, se los llevaban y los comercializaban.

Estas bandas siempre operaron de noche.

En el expediente de Seggiaro figura que el deporte favorito del hijo de Musa Azar, era matar vacas.

» Musita iba con ellos, los campesinos han podido verlos, las baleaban en el camino. Las cargaban y las traían a las carnicerías de Santiago del Estero para hacer la distribución.», afirma Carlos.

La división del Mocase

En el año 2001, el Mocase entró en una etapa de crisis y se dividió. Quimilí, cuyo referente es Angel Strapazzón y Los Juríes con Lucho Catán. El primero está funcionando con asesoramiento de técnicos de origen cordobés y el segundo entiende que los dirigentes deben ser campesinos.

La crisis interna hizo que miles de campesinos queden olvidados, sin contactos, perdidos en el monte, donde las topadoras arrasan con todo, cambian la música y la geografía del campo por topadoras que dejan a los campesinos sin tierra, sin animales, sin esperanza. La suerte del pobre no dura mucho pero ellos están dispuestos a dar su vida para defender sus tierras.

¿Hay posibilidades que el Mocase supere sus diferencias?, ese es el gran desafío.

Carlos opina que: » Yo creo que sí, los problemas son los mismos, la gente es la misma, estas zonales son las que han iniciado al Mocase, el primer grito se dio en Los Juríes y naturalmente hay que salvar las diferencias que se han ido dando, cuestiones de gente que no son campesinos que de pronto, como no estabamos constituidos con una personería jurídica, con una independencia en el manejo de los fondos, ha pasado lo que ha pasado».

Es más, el sector que tiene su base en Quimilí, les pedía la exclusividad en la defensa de «sus» campesinos. Luis Horacio Santucho no aceptó esto, consideró que todos los campesinos merecen la misma atención legal.

» Ellos, al no conseguir nuestra atención legal exclusiva decidieron, distanciarnos de esos campesinos», agrega Santucho.

Entre los campesinos nunca hubo diferencias. La problemática es exactamente la misma: tanto en el norte, en el sur, en el naciente o en el poniente de la provincia.»

» Hoy por hoy, el Mocase tiene que pensar desde los intereses de los campesinos y tener la capacidad de dirigir a nivel provincial «. Carlos está convencido: » Lo importante es que haya dirigentes capaces de poder organizarse y tener la estructura de sus propias oficinas, sus asociados. En Quimilí los técnicos no han sido lo suficientemente capaces de acompañar al Mocase. Se han apropiado del movimiento y del proyecto».

» Es por eso que estamos muy preocupados por ir aclarando todas estas cosas, porque la mayor cantidad de la población de Santiago del Estero, son campesinos. Por eso hay que trabajar por un Mocase único, que pueda representar como corresponde a la población rural de la provincia y no que sea manejada por técnicos que no son campesinos. Lo que sí es cierto que necesitamos acompañamiento, lo que no significa que los técnicos o la gente de afuera se apropien del proyecto», reflexiona Carlos.

La Intervención

Con relación a la intervención al gobierno de los Juárez, Carlos opina que: «El hecho del cambio en la justicia es importante, antes no había justicia, ahora podemos decir que si reclamamos justicia vamos a ser escuchados. Después veremos si además de escucharnos nos aportan soluciones».

» Nosotros estamos ofreciendo todo nuestro a porte organizativo para que el gobierno de la intervención pueda solucionar todos nuestros problemas. Tenemos esperanzas, pensamos que Santiago puede cambiar, la cultura que nos ha hecho tanto mal durante tanto años, puede cambiar».

» Estamos pidiendo que se intervengan los gobiernos locales, solicitando que se investigue toda la mafia del cuatrerismo que estaba ligada al gobierno de los Juárez, y de Musa Azar y estamos trabajando con el ministro de Derechos Humanos, Fernando Rinaldi a través de un observatorio que se ha creado para la problemática campesina.

No es fácil acomodar una provincia que ha estado manejada y hecha a la horma de Juárez», concluye Carlos.

No tiene dudas que el doble crimen de la Dársena fue el desencadenaste, para la caída de Nina Aragonés de Juárez: «Las marchas por el doble crimen, de las cuales nosotros hemos participado desde el comienzo, han sido una de las cuestiones. El reclamo y la movilización del sector, con respecto a la problemática de la tierra y el cuatrerismo muy relacionado con Musa Azar, también. Ellos ni siquiera se lo han imaginado, estaban preparados para retirarse con todos los honores y por suerte, más allá de la pérdida de Patricia y Leila, está detenidos. El régimen cayó».

Así y todo, la familia Quiñones, oriunda de Los Juríes, Lote 42, fue desalojada en dos oportunidades durante el mes de abril de 2004, es decir con la Intervención a cargo de Lanusse en el poder. Los hermanos Quiñones, Walter y Hugo y Lucho Catán, referente de Los Juríes, fueron detenidos y mantenidos incomunicados durante cinco días. Actualmente están desalojados de su campo y con policías custodiando el lugar.

En Los Juríes hay mucha historia, quizá porque allí fue el primer grito de los campesinos y luego surgió el Mocase de la mano de Zenón Ledesma, » El Chuca», quizá sea una bronca especial. Lo que sí es cierto es el derecho histórico de los pobladores, el derecho ambiental y los derechos posesorios de toda la comunidad rural.

Pareciera que a la intervención se le escapa de las manos, o no tienen definido que van a hacer. El asentamiento de muchas empresas, como Massoni, que ya tuvieron conflicto con la Simona y otras localidades, llevan su plan adelante: quedarse con las tierras, hacer desaparecer el monte y cosechar Soja.

Marcha campesina por la tierra

El 18 de junio el Mocase, junto a la Mesa de Tierras convoca a una movilización en Santiago del Estero, en donde se le va a hacer entrega al gobierno provincial de una propuesta política para el área campesina. El documento ya esta elaborado.

Cinco mil campesinos bajarán a la ciudad. Habrá también movilización local.

» La intención es que lleguen los campesinos a decirle al gobierno de la Intervención todo lo que queremos y necesitamos. El 18 de Junio del año pasado hemos realizado el primer corte en la ruta N° 5 a la altura de Caspi Corral. Pudimos reunir mil quinientos campesinos y peticionamos ante las autoridades, era Nina la gobernadora, y no tuvimos respuesta. Para conmemorar esta fecha, planificamos hacer esta movilización. Le solicitaremos la intervención del gobierno local, que ha sido cómplice de toda la problemática de la tierra que hemos tenido, entre otras cosas», concluye Carlos.

» Si estamos en esta lucha es por él»

Carlos conoció al » Chuca», Zenón Ledesma, campesino fundador del Mocase, que murió hace dos años y lo recuerda así:

» Era una persona extraordinaria, nosotros gracias a él tenemos esta posibilidad de luchar. Su inteligencia era sobrenatural, un campesino muy honesto, muy compañero y tenía muy clarita la problemática de la tierra.

Chuca era el dirigente ideal del campesino, él ha sido el que ha sufrido en carne propia el sistema juarista y yo creo que fue eso lo que lo llevó a la muerte, porque ha aguantado solito mucha presión del sistema. Luchó contra el gobierno de los Juárez. Para mí que el Chuca se murió de tristeza a los 46 años», comenta Carlos entristecido.

El relato se interrumpe por la emoción: » Si estamos en esta lucha es por él «, afirmó.

» Nosotros, decimos que traemos el abrazo de Figueroa a Los Juríes porque allí ha nacido al Mocase. Toda esta ideología del líder campesino Chuca es lo que hay que rescatar y empezar a poner en practica: es hora que el Mocase se ponga de pie. Vamos a seguir en la lucha mas allá de todo, de eso no tengo dudas», concluyó.

CHUCA: un campesino de corazón

El Sachayoj llora la muerte de Zenón Ledesma. Hijo del Grito de la tierra en Los Juríes y de las primeras Uniones Campesinas. Le decíamos «CHUCA» y su apelativo se apegaba a su razón de ser.

Sobre su cabeza hacía arder Minerva, la diosa de los brillantes ojos, un incesante fuego que ardía resplandeciente hasta el cielo. Es la luz de los guerreros Juríes, nacidos para vencer y doblegar las terribles fuerzas de la peste colonizadora que vuelve asolar nuestras regiones erizando la piel de los egregios combatientes, que resisten dignamente la renovada oleada del Mal.

Rebelde por naturaleza, CHUCA enfrentó con insobornable firmeza los atropellos de los terratenientes y las insoportables injusticias que padece el pueblo campesino que se aumentan cuando además le dicen que su tierra no es suya, que es de otro que dice ser dueño, «cuando ni siquiera nos conoce a nosotros que hemos vivido desde siempre…allí en nuestros cementerios está la prueba que hemos vivido desde siempre.» decía el inolvidable CHUCA cuando contestaba los argumentos coloquiales de los funcionarios y empresarios que dicen traer el progreso que siempre llega con el rostro de la miseria y la postergación. Cuando se entrevistó con el ex Gobernador de la provincia, Carlos Juárez, replicó con fina ironía campesina la patética escenografía de la ostentación del poder.

En estos momentos que los dirigentes políticos dicen una cosa y hacen otra, CHUCA es un ejemplo de unidad entre el pensamiento y la acción. Representaba a los campesinos, pero además pensaba, actuaba, sufría y sentía como campesino. Coherencia entre el discurso y la practica. Su rancho en El Cuadrado miraba al poniente de la esperanza. Allí esta el CHUCA, ahora más unido a su tierra que nunca, acariciándola suavemente en el tálamo de algarrobo construido en el principio de los tiempos. La Pachamama es el refugio de amor para los invencibles guerreros amaneciendo todas las mañanas junto con la semilla de la rebeldía hacia los venturosos tiempos de la reforma agraria y la justicia transformada en verdad campesina.

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE COMPAÑERO CHUCA

(TUCKUYCAMA VICTORIA HUAUCKE CHUCKA)

TUS COMPAÑEROS DE CHECKAS CAUSACUNAP –

Abogado Luis Horacio Santucho

A modo de final

Quizá sea una opción ética, quizá una necesidad de desafiar al desierto informático, quizá la voluntad de una experiencia directa, de compromiso y compenetración. Quizá trabajar en forma directa con los campesinos olvidados, comprender sus historias, explorar e investigar, sean la clave de este trabajo.

La idea es acercarnos al Mocase, que luego de la división con Quimilí, quedó postergado, en el olvido, sin contactos con las o­nG, sin dinero y casi sin estructura pero con la convicción de seguir luchando hasta el final.

En este primer encuentro, viajé al monte de la mano de uno de sus abogados Luis Horacio Santucho y de dos compañeros: el abogado Héctor Gelid quien solidariamente nos llevó en su camioneta y Willy Burgos, integrante de la asociación Civil Checas Causacunap. ( Significa Derechos Humanos en quichua).

En una pared de la Unión Cooperativa Campesina, donde nos recibió su referente Lucho Catán, decía: » Un buen dirigente: Planificar, organizar, comunicar, orientar y no ordenar, incentivar, dar participación, ser representativo, buscar el porqué de las cosas, estar bien informado y ser creativo».

En esta primera parte, intentamos hacer un acercamiento al tema, conscientes que si siguen liquidando a la clase campesina, talando los montes santigüemos y apropiándose de las tierras, muy pronto nos encontraremos en una situación trágica.

Sabemos que hay dos historias: la verdadera y la que se oculta.

El próximo 18 de junio, viajaremos un grupo de medios alternativos: Giovanny, fotógrafo de Acción Fotográfica e Indymedia Santiago del Estero para continuar investigando y aportando, en esta lucha campesina que se encuentra en un estado de alerta constante.

La noche cayó intensa. Puedo escuchar todavía el sonido de las topadoras en el campo de Nachi. Walter Quiñones dijo que se sintió como un árbol caído, la tarde que los desalojaron. Un grito profundo sale de la tierra. Los nuevos tiempos llegarán.

» No se olviden de nosotros», fue el pedido campesino, entre abrazos y besos.

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