Los miserables y los mantenidos

Los miserables y los mantenidos.

Resulta irrisorio el discurso de la derecha de la Andalucía vaga y mantenida, porque se están definiendo ellos mismos y su proceder de siglos en este País Andaluz. No corren buenos tiempos para los defensores del capitalismo, por lo que, aparte de esta insensatez política e insolidaria con los explotados de la sociedad, recurre de nuevo al topicazo por bandera, tal y como ya hicieran con el Himno Nacional de Andalucía, o al más descarado insulto, en la línea de lo expresado por Vidal Cuadras, César Vidal, Jiménez Losantos y diversos fachillas de medio cuarto de chóped.

Más allá del auto-escarnio de quienes mantienen esto, que somos unos vagos y mantenidos, que no son pocos tripones nacidos en tierra propia, creo que si en Andalucía hubiese democracia, fuera autónoma de verdad y mandase el Pueblo Andaluz, esa sola afirmación produciría un absoluto desprecio y hasta cárcel pues es un estigma falso que se intenta crear sobre un pueblo entero, cayendo de lleno en el racismo más estúpido y estéril.

Hablan de mantenidos los señoritos andaluces, precisamente quienes no han dado un palo al agua durante ¡siglos! Los mismos que han sido sido y siguen siendo los únicos mantenidos en esta nación andaluza mediante la explotación de la fuerza de trabajo, el robo de las plusvalías y todas esas grandes verdades opresivas que conocen los pueblos oprimidos En una Andalucía donde hay un millón de parados, 1 de cada 4 andaluces está en paro, donde se están destrozando miserablemente los ya de por si precarios puestos de trabajo y la poca industria, donde, por mucho que digan, nunca hemos salido de las cacicadas y las esquinas de los paraos, sobre todo en el medio rural; en una Andalucía, como recoge el Manifiesto de Granada, firmado por organizaciones andaluzas y de clase, el pasado Febrero de 2009, donde "el régimen autonómico, dependiente y español, ha hecho crecer en Andalucía la pobreza, el desempleo, la desindustrialización, la dependencia económica y la aculturación:

• En Andalucía viven un millón de andaluces sin trabajo. El porcentaje total de parados
sobre la población activa se ha incrementado progresivamente desde un 15% en 1980
hasta el 22% en 2009.

• En Andalucía sobrevive un tercio de la población por debajo del umbral de la pobreza, sin derechos vitales como la manutención o un techo digno garantizados, lo cual nos sitúa muy lejos de la media europea y de los políticos que hoy vuelven a abrigarse satisfechos con su 28F.

• Se sigue descapitalizando el tejido industrial andaluz, regalado y subvencionado a fondo perdido a la rapiña de las multinacionales, ahogando con ello cualquier posibilidad de autogestión.

• La Reforma Agraria que se nos prometió en 1980, en realidad fue una burda simulación. Hoy, el campo andaluz sigue en manos de los mismos, aumentando la concentración de la tierra en sus manos, mientras los pueblos se siguen despoblando. Si
en 1930, 5400 fincas agrupaban el 43 % de las tierras en nuestro país, en 1990, 5900 agrupan al 55 % de estas. Mientras, la Junta nombra hija predilecta de Andalucía a la Duquesa de Alba, dueña de 17 cortijos y 30.000 hectáreas, y apalea al mismo tiempo a
los jornaleros.
• Las plusvalías, impuestos y riqueza que genera el pueblo andaluz con su trabajo siguen saliendo fuera de nuestra tierra, lejos de nuestro control. Mientras compran el silencio de los más dóciles con subvenciones, prejubilaciones y pensiones. Así afianzan la idea falsa de que somos un pueblo débil, dependiente y sin recursos.

• La Andalucía de hoy ya no es ni siquiera ese pueblo desangrado que no perdona la emigración de sus tres millones de hijos, muertos de hambre de futuro. Para el poder sólo hay un tipo de inmigrantes buenos: los jeques, las mafias y los pensionistas solventes de la Europa rica que vienen a acotar y blindar sus guetos en este paraíso. La UE también ha convertido nuestras costas en un cementerio flotante, traicionando la vocación andaluza de puente intercultural y, contra la inmigración, ha uniformado a Andalucía de mamporrero del capitalismo internacional y "muro de la vergüenza" frente a la mayor de las contradicciones del sistema, la pobreza extrema de los pueblos africanos expoliados por la riqueza de unos pocos.

• En la Andalucía de hoy el poder ha enterrado o anestesiado las señas de identidad de nuestro pueblo: la industria cinematográfica o la literatura andaluza no existen por falta de reconocimiento institucional, y Blas Infante es un auténtico desconocido. En la radio y televisión públicas no se habla en andaluz. Los libros de texto escolares no se hacen en Andalucía, y las páginas que profundizan en nuestra historia o realidad social han sido arrancadas de cuajo. Al imperialismo español le interesa seguir reproduciendo el estereotipo de los andaluces chistosos, vagos, chabacanos y frívolos, mientras se sigue apropiando de la cultura andaluza para alimentar su artificial cultura española.

• Desde aquel 28F nuestro aire, tierra y mar se han visto violentados por el paso de artilugios cargados de muerte contra pueblos hermanos del Mediterráneo y de Oriente, como Yugoslavia, Libia o Irak. La sombra letal de la OTAN, sus radares y sus ejércitos imperialistas ha convertido al territorio andaluz en una inmensa base militar.

• Como cualquier pueblo colonizado, Andalucía es el basurero de sus colonizadores. La impunidad medioambiental es flagrante: submarinos y buques de guerra nucleares en nuestras costas, vertidos de materiales contaminantes en el Estrecho, cementerios radioactivos, aguas públicas envenenadas, almacenaje de residuos tóxicos, polos químicos incontrolados, crecimiento salvaje de macro-urbanizaciones… Para el estado capitalista español Andalucía es solo una forma de producir ganancias.

• El marco jurídico y legal del primer estatuto nació muerto por las escasas competencias otorgadas por la Constitución y la LOAPA. Con el nuevo estatuto se han perdido aún más competencias y soberanía, ratificándose claramente que el llamado "espíritu del 28F" va en contra del autogobierno y los intereses del pueblo andaluz.

• Si hay un sector de la sociedad andaluza agraviado por el servilismo del "espíritu del 28F", ese es el de los jóvenes. Desde 1980 no se habían alcanzado hasta hoy cotas tan altas de desempleo, dependencia y precariedad juvenil. Mientras, se mantiene el proceso de militarización de la juventud andaluza como una forma de emigración y alienación encubiertas, añadiéndole el uniforme de las fuerzas de seguridad a la maleta de emigrante.

• "Andalucía imparable" en precariedad y siniestralidad laboral, con un goteo creciente de victimas y familias destrozadas. Frente al accidente laboral la impunidad de la patronal es la norma, muestra del retroceso en derechos y protección de los trabajadores andaluces. Una siniestralidad fruto de las altas tasas de precariedad laboral, que alcanzan a casi la mitad de los trabajadores andaluces.

• A su vez, Andalucía ocupa el primer puesto en población encarcelada, en número de
cárceles en el estado español, a la vez que somos la nación de la UE con mayor número
de denuncias por malos tratos contra los cuerpos policiales.

• Asimismo, la cobertura de las necesidades básicas ha retrocedido en calidad y cantidad. Desde la Junta se apuesta por la gestión privada de servicios básicos: la sanidad andaluza, la educación obligatoria y universitaria están cada vez más copadas por entidades privadas, normalmente no andaluzas, cuyo objetivo es sacar el mayor beneficio en el mínimo tiempo posible. Los derechos fundamentales se han convertido en negocio, y los ciudadanos andaluces en futuros clientes." (1)

En esta Andalucía hay que recordarles, al parecer, cada minuto a los señoritos andaluces quien se mantiene de su trabajo, siéndole robada su plusvalía y siendo explotado, mientras vosotros, los señoritos, sois mantenidos por privilegios que os caen de los sudores ajenos y de su sudor, de esos a quienes llamáis mantenidos ¿No os da vergüenza siquiera osar mirar a los ojos a quienes en verdad os mantienen, con su trabajo y con su miseria que le producís, y además tenéis la cara dura de llamarnos vagos a los andaluces?

Esta gente, que no tienen respeto ni por sí mismos, ¿qué van a respetar? Apañados están quienes crean lo contrario. Esta gente, los señoritos y sus adláteres, son traidores a Andalucía, porque en verdad son traidores a sus hermanos, a la tierra que os vio nacer, son traidores porque, aunque hayan nacido aquí o no, sirven, justifican o apoyan la explotación del hombre por el hombre, los atropellos diarios al pueblo andaluz, son traidores porque son quienes están atropellando a los andaluces día tras día. Su maldad, por mucho que prediquen, no tiene patria aunque de ellas la cubran.

Los señoritos, los herederos de quienes arrancaron por la fuerza la tierra, la libertad y la vida a nuestros pueblos y a nuestros antepasados, la misma panda de vividores y tripones que no han visto más trabajo que a kilómetros de distancia. La misma panda de traidores que tendrá que pagar algún día por todo esto. Porque no pensaréis que os aprovecháis de los privilegios que os han regalado a costa de la destrucción de la maravillosa civilización andaluza, para que no carguéis igualmente las responsabilidades que también heredáis y por la que responderéis cuando Andalucía despierte del letargo. Porque el miedo no va a ser eterno.

Han estado 500 años encerrados en los cortijos latifundistas, yendo y viniendo al centro del Estado que se inventaron para justificar los atentados de siglos contra el Pueblo Andaluz. Y ahora, que siguen siendo igual de incultos, pero más sofisticados que entonces, quieren aparentar que son modernos, chachis y guays; tan modernos que de vez en cuando, muy de vez en cuando, van tan a la carrera de marketing que se les escapan sus verdaderos pensamientos, como llamar vago y mantenido, permanentemente al Pueblo Andaluz. Aparentan ser tan modernos, que no hacen más que confirmar, una tras otra, que son los de siempre.

Su odio es su incapacidad y su modestia de no saber digerir al pueblo andaluz, aun desarmado y cautivo, en 500 años. SE sienten impotentes ante la grandeza del pueblo andaluz, porque saben que jamás podrán sentir como nosotros, porque sienten repulsión por el amor a las cosas. No han creado cultura, al contrario, han vapuleado la cultura popular andaluza, de la cual no forman parte ni han tenido más que ver con ella más que para combatirla.

Vagos y mantenidos, pero estos vagos y mantenidos tenían sus tierras convertidas en vergeles y vivían muy bien hasta que llegasteis vosotros, señoritos andaluces y adláteres, que no conocíais más que la industria de las armas (que hasta eso, incluso, copiasteis a los andaluces desde remotos orígenes), para robarnos y además no ser capaces de trabajar la tierra, porque lo desconocíais todo sobre ella.

Vagos y mantenidos, pero bien que recurristeis, señoritos andaluces y adláteres, a esos vagos y mantenidos para que trabajaran de esclavos en vuestras encomiendas, reduciéndolos a la nada en su propia tierra, muchos siglos antes de que los negros fueran arrancados de sus patrias para ser llevados a otras, bajo vuestra siniestra batuta de la coacción, las armas y la explotación.

Vagos y mantenidos pero sin esos vagos y mantenidos ni habríais sido nadie. Ni hubieran existido vuestras rentas, ni vuestros diezmos, ni vuestros pechos, ni os hubierais quedado con la tierra de los andaluces, previo robo a mano armada. Ni hubieran existido vuestros estados nobiliarios, ni siquiera vuestras guerras de rapiña. Sin esos vagos y mantenidos no hubieran funcionado jamás vuestros latifundios ni vuestros cortijos empapados de ignominia. No hubieran existido esos palacios suntuosos de los que tanto presumíais y presumís, que se curraban esos vagos y mantenidos ya que vosotros erais tan entregados a la patria y tan trabajadores que sólo sabíais ir de caza. Aún seguís así a día de hoy. Lo que cambian los tiempos.

Sin esos vagos y mantenidos no existirían tantas cosas… entre ellas, vosotros. Un "vagos y mantenidos" que suena también al "andaluz gracioso y chistoso", a la manida, falsa y corrupta teoría de Ortega y Gasset de la pereza ancestral…suena a ese "yonkis y gitanos" tan conocido por los seguidores de fútbol. Suena a tantas cosas tan conocidas para el Pueblo Andaluz…

Vagos y mantenidos pero habéis sido vosotros quienes os habéis fabricado una crisis que la van a pagar los de siempre. Mucho vago y mantenido, pero bien que cerráis empresas. Vagos y mantenidos pero bien que despedís currantes a diestro y siniestro, obligándolos a ser "vagos y mantenidos". Vagos y mantenidos pero estáis todo el día pisando juzgados por demandas de trabajadores. Vagos y mantenidos que hasta obligáis a currar a embarazadas, para luego echarlas sin el menor miramiento. Vagos y mantenidos pero bien que robáis cada vez que podéis al trabajador. Y hasta les pedís cárcel por ello. Vagos y mantenidos pero bien que destruís los puestos de trabajo. Vagos y mantenidos, pero no hacéis lo que hacen esos vagos y mantenidos ni por casualidad.

Vagos y mantenidos dicen. Cuando somos como esos miserables de Víctor Hugo, esos vagos y mantenidos insultados, vilipendiados y violentados, privados de todo hasta de la nada y de su tranquilidad. Miserables a los que no les queda otra vía que la lucha y la victoria, porque quieran o no son obligados a ello.

¿Vagos y mantenidos? No, señoritos andaluces. La miseria es vuestra, la nuestra es forzada. Porque nuestra miseria es impuesta, pero pasajera al fin y al cabo, pues puede ser derrotada por el pueblo. Pero vuestra miseria es moral, eterna, cosmovisión del poder y del abuso de poder.

¿Vagos y mantenidos? No, señoritos andaluces. Miserables y exprimidos. Oprimidos y reprimidos. No de ayer, ni de hace 100 años, sino desde hace varios siglos estamos siendo machacados como Pueblo. Pero dignos, libres y siempre rebeldes. La razón del pueblo jamás será exterminada, vive cada día con ella y lucha por salir victoriosa, no otro destino le espera. ¿Sabéis porqué? Porque la riqueza está en el corazón de las personas, no en los bolsillos, ni en las apariencias, ni en los bancos. Nuestra verdadera causa es la nobleza, el respeto, el amor, la justicia de todo cuanto nos rodea. Por eso somos indestructibles. Por eso somos "los miserables" a ojos de aquell@s para quienes la vida es Miseria, con mayúsculas.

Juanfe Sánchez, militante de Nación Andaluza y el SAT

(1). Manifiesto de Granada.

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