Los médicos gallegos estallan justo un año después de la polémica reforma sanitaria de Núñez Feijóo

Por Lucía Fernández Ramón

En estos momentos, la plantilla se encuentra muy ajustada, según denuncian desde la mayor organización de defensa de la sanidad pública SOS Sanidade Pública.

 El plan inicial de mejora para el Servicio Galego de Saúde se pactó con el anterior gobierno presidido por Emilio Pérez Touriño, y de acuerdo con todas las organizaciones de atención primaria, sindicales y profesionales. Tras dos meses de trabajo, se resolvió establecer un aumento de plantilla, mejoras para la atención primaria y un incremento considerable de recursos operativos.

Con el cambio de gobierno y la llegada de Alberto Núñez Feijóo, el plan se detuvo, prácticamente se dejó la mitad por ejecutar. La administración del PP impidió la creación de 190 plazas de médicos, más de 300 enfermería… Se paralizó por completo el proceso de mejora y, con el paso del tiempo, el problema ha ido aumentando.

En estos momentos, la plantilla se encuentra muy ajustada, según denuncian desde la mayor organización de defensa de la sanidad pública SOS Sanidade Pública. Manuel Martín, su portavoz, señala que, aproximadamente, “el 40 por ciento de los cupos tienen que atender a más de 400 tarjetas, lo que se traduce en consultas de hasta 60 pacientes al día”. Los resultados son la masificación y las listas de espera en atención primaria por primera vez, “algo incompatible con la filosofía del sector”, según Martín.

Martín indica también una serie de restricciones importantes a la petición de pruebas demasiado complicadas o analíticas que completen los estudios, “una situación que acarrea la merma de la calidad, porque con poco tiempo, poco acceso a los recursos, y a pruebas diagnósticas, la capacidad resolutiva es baja y la calidad disminuye”.

También preocupa a esta organización que la actividad de promoción y prevención “brille por su ausencia”. Advierte Manuel Martín de que Galicia es “la segunda comunidad autónoma en índice de obesidad en mujeres, con una tasa de fumadores muy alta y los gallegos a la cabeza en sedentarismo, en el segundo país europeo que menos se mueve, todo ello relacionado con la mortalidad por enfermedades cardiovasculares y con el cáncer”.

Pero la situación en el resto de las comunidades no es muy diferente, como expone Marina Tallón, médico hospitalario del servicio de urgencias del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC), y miembro del sindicato O’Mega, convocantes de la huelga de facultativos ya finalizada y con la que quisieron protestar por el desmantelamiento y el deterioro de la sanidad pública gallega.

“Los médicos de atención primaria prácticamente no tienen tiempo entre paciente y paciente”

Marina confirma que las jornadas profesionales son maratonianas, la asistencia a los pacientes no es la que debiera y los recortes les han dejado sin personal. Denuncia, además, la precariedad de los contratos, con hasta 36 horas seguidas de turnos, la desconsideración de los años de antigüedad, y la fuga de médicos sin cargas familiares a otras comunidades donde están mejor valorados.

El sindicato médico admite que la calidad asistencial es mala porque no pueden atender a los pacientes en las condiciones adecuadas. “Los médicos de atención primaria prácticamente no tienen tiempo entre paciente y paciente. Y así no puede se puede trabajar con calidad. Han denigrado nuestra profesión”, reconoce Marina Tallón.

Existe malestar profesional ante las consultas masificadas, malestar por la escasez de recursos necesarios para que la atención primaria tenga la capacidad resolutiva y calidad que debería tener.

“Galicia destina ahora un 12,4 por ciento de presupuesto a la atención primaria, España está en el 15 por ciento y lo que habíamos pactado era un 25 por ciento”

Además de esta parálisis, ha habido otro fenómeno que SOS Sanidade Pública distingue como “determinante de esta crisis”: la aparición con la última reforma sanitaria de los EOSIS, la estructura de gestión integrada. El fenómeno de absorción de las estructuras de gestión primaria por parte de las hospitalarias. “Que mermaron la capacidad de negociar y conseguir recursos en atención primaria se vio muy mermada, porque las jefaturas en los hospitales tienen mucho poder. Galicia destina ahora un 12,4 por ciento de presupuesto a la atención primaria, España está en el 15 por ciento y lo que habíamos pactado era un 25 por ciento”, explica el portavoz de la organización.

En Vigo dimitió este martes el 80 por ciento de los jefes de servicio, nombrados por la administración, de los centros de salud, pero en el resto de Galicia se libra una guerra particular en los Puntos de Atención Continuada (PAC). Sufren la falta de recursos, de equipamiento diagnóstico, de personal, no pueden atender una urgencia en la calle y otra en el centro al mismo tiempo. Por ejemplo, en el de A Estrada falleció un paciente de sesenta años porque sólo trabaja una médico y esa tarde había salido a Santiago a atender una urgencia. El Sergas alegó que no hay sanitarios para cubrir bajas.

No hay diálogo con la Xunta

Ante esta situación, son muchos los pacientes que no ven la atención primaria como primera opción y saltan a los hospitales, colapsando el sistema de urgencias continuamente.

El sindicato médico O’Mega califica esta dimisión como “valiente” porque lo han hecho “ante la situación a la que se ve abocada la atención primaria en Galicia, con una financiación inadecuada. No son suficientes para la demanda poblacional que tenemos, ni para la asistencia que se le está proporcionando a la población. Esperemos que esa decisión se extienda al resto de las provincias. Hay mucha disparidad y es una decisión que podíamos haber tomado antes”, lamenta Marina Tallón y determina que la pelota está ahora en el tejado de la Consellería de Sanidade con quien, se queja, el diálogo es nulo.

El modelo basado en la atención primaria, la promoción y la prevención ha sido sustituido por otro centrado en el hospital. Los centros de salud han perdido autonomía en favor de la gerencia y las jefaturas de servicio que los utiliza como “mano de obra barata para quitarles trabajo de encima”, en palabras de Manuel Martín, con nula capacidad de autogestionarse.

“Los PAC y la atención primaria son la puerta de acceso al sistema sanitario público, si no funcionan no funciona nada”

Según Martín, además de las protestas de PACs en pie de guerra en los centros de salud, la administración ha querido acallar la huelga convocada por los propios sindicatos médicos, y hace un llamamiento a la complicidad de los pacientes y de la sociedad en general, para que el nuevo modelo que considera basado en el engaño y el ocultamiento, no acalle las voces de quienes tienen en sus manos la salud de todos.

Marina Tallón, médico adjunto de urgencias en el CHUAC, lo ve a diario y denuncia: “los servicios están totalmente colapsados. Los enfermos están hacinados por los pasillos, en condiciones que ninguno querríamos para nosotros mismos ni para nuestros familiares, sin las más mínimas condiciones de confidencialidad ni higiene. Están degradando al paciente”.

Por no hablar de los médicos residentes que se marchan en busca de mejores condiciones laborales y profesionales. “Ya no podemos más, hemos decidido decir basta y alguna solución tenemos que darle”, lamenta Tallón.

O’Mega cree que “la población ya está tomando conciencia de la situación en la que está, al fin y al cabo, no dejan de ser los usuarios de este sistema. Si no funciona, lo notan. Hay que dar una vuelta a esta situación. Los PAC y la atención primaria son la puerta de acceso al sistema sanitario público, si no funcionan, no funciona nada y el hospital no funciona si no hay una buena atención primaria y una buena urgencia prehospitalaria, de atención continuada”, explica Tallón.

Los recortes en presupuesto han sido extraordinarios, tanto en presupuesto como en gasto sanitario, en torno a un 18 por ciento. Ante esta situación, ante las listas de espera, incluso en atención primaria, se está produciendo una fuga considerable al sector privado, donde por familia se está pagando una media de 980€, unos 380 por persona al año.

SOS Sanidad Pública va más allá y manifiesta que Alberto Núñez Feijóo se ha convertido en un “comercial de las empresas multinacionales. Les ha regalado las historias clínicas, el sistema de información, la logística, la parte más importante de la información del Sergas. Les está regalando la investigación, el desarrollo y la innovación. Los institutos de investigación en hospitales públicos están en manos de multinacionales. El panorama es desolador”.

“El paciente no es un número, es una persona con una problemática”

En Galicia, los hospitales han dejado de publicar memorias. Las listas de espera se maquillan, sólo se proporciona información sobre ellas semestralmente. Cada vez crecen más, pero la información sobre ella es más opaca. Doscientos días es la media de demora desde que un paciente acude al médico, éste decide que hay que operarlo y finalmente se procede a realizar la intervención. Se acumula retraso con el especialista, se acumula retraso en la ejecución de las pruebas diagnósticas, se suma la lista de espera quirúrgica que son alrededor de unos sesenta días, y el paciente permanece más de seis meses a la expectativa. Y eso para quien siga los cauces habituales, hay pacientes que pueden estar rotando en el sistema durante años.

“El paciente no es un número, es una persona con una problemática”, recalca Marina Tallón, “y el facultativo es un profesional que debe ser valorado por su carrera y sus conocimientos, ninguno de los dos debe ser maltratado por una administración que defiende la cantidad antes que la calidad”.

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