Los Klarsfeld, «caballeros de la buena memoria»

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Por Iñaki Urdanibia

En 1994 , se publica el 2 de noviembre, en Libération,  un artículo de Patrick Modiano, << Avec  Klarsfeld, contre l´ oubli >>. Explicaba allí el Nobel Modiano la importancia que para él había tenido el descubrimiento del trabajo del abogado con quien, desde 1978, mantenía  una intercambio epistolar  cuyos extractos son citados en << Le Mémorial des enfants juifs de France >>; obra monumental publicada  por Serge Klarsfled. Este aportó al escritor  una ayuda esencial para escribir su << Dora Bruder >>. La lectura de tal material le supuso al Nobel de literatura 2014 un choque que le condujo a << dudar de la literatura, y a pensar que el único libro que merecía la pena escribir era el Memorial , como Srge Klarsfeld había hecho >>. Agradeciendo su quehacer, le dirigió una carta: << Lo que es desesperante, es pensar en toda esta masa de sufrimiento y en toda esta inocencia martirizada sin dejar rastros. Al menos usted ha podido recuperar los nombres >>.

Este combativo  abogado caza-nazis ( al que le parece mejor que se le califique << cazador de almas judías desparecidas >>)   ha llevado durante años una lucha implacable a favor de la memoria y la justicia tanto a través de sus escritos  como de sus apariciones públicas; tarea en la que ha sido acompañado por su esposa, Beate, a la que conoció en los sesenta, precisamente –casualidades de la vida- el mismo día en que Eichmann era secuestrado por la policía israelita en Buenos Aires. Él estudiaba ciencias políticas ella trabajaba de niñera; de este encuentro casual surgió una unión en la que el amor se dio la mano con el combate.

Yendo un poco para atrás, ella era hija de miembro del ejército alemán, la Wehrmacht, ella había nacido en 1939 en el seno de una familia modesta de Berlín Él en 1943 en Niza se salvó, escondido en un armario, quien entonces era un niño de ocho años, de la redada policial; desde el escondite oyó a su padre que pedía socorro ante el atropello y el temor ante lo que el destino les podía deparar a él y a los suyos; su padre fue detenido  y desapareció en << la noche y la niebla >>. . Tal escena, y los años posteriores, dejaron una imborrable huella en el muchacho al comprobar que se había salvado con la ayuda de cantidad de familias francesas, lo que le hace afirmar sin ambages que contra lo que se pueda decir, y habitualmente se dice, de la complicidad y el silencio de los franceses ante la bestialidad impuesta por la bestia parda , que << hubo en Francia un gran movimiento de solidaridad, en especial con respecto a los niños >> , lo cual supuso que las tres cuartas partes de los judíos franceses pudieran escapar de las garras de la empresa genocida puesta en marcha por el nacionalsocialimo, con la inestimable ayuda de las fuerzas de Vichy. El niño huérfano y su hermana fueron de la mano de su madre a instalarse en París, en donde cursó sus estudios teniendo como profesor entre otros a Julein Gracq y como compañero a Georges Perec.

La unión de Serge y Beate se forjó en el combate en contra del olvido, de ahí que el filósofo Vladimir Jankélevitch les apodase de la manera con que encabezo este comentario. El combate lo inició la muchacha y de manera espectacular y airada al dar una bofetada al candidato a la cancillería alemana en medio del congreso de su partido , el CDU; al grito de<<  Kiesinger, Nazi, abtreten ( dimite ) ¡ >> el denunciar el compromiso de Kiesinger con el nacionalsocialismo; si la acción causó revuelo, este no hizo sino aumentar ante la siguiente acción de Beate que intentó secuestrar, en 1971, a quien fuese jefe de la Gestapo en París, Kurt Lischka, que vivía plácidamente en Colonia. No contenta con lo anterior que mostraba su empeño por desenmascarar nazis, su dedicación se diversificó tomando como otro eje de denuncia el anti-semitismo que crecía en los países del Este europeo; con el fin de denuncia lo que digo en 1970 se encadenó a un árbol en Varsovia y algo más tarde en Praga, al tiempo que repartía panfletos que explicaban su arriesgada y valiente acción . Desde estas primeras acciones ( algunos las calificarían como espectaculares happenings  ) que algunos aplaudía mientras otros vilipendiaban( llamativas las loas de Böll frente a la postura más timorata del recientemente fallecido, Günther Grass) las citaciones judiciales, juicios y detenciones no han cesado para con ellos, que lejos de achantarse han levantado con más fuerza si cabe la bandera de la justicia y de la memoria frente a las complacientes versiones oficiales.

Dos combates entrelazados, el de Beate y Serge, del que ahora dan cuenta en un libro necesario, << Mémoires >> ( Fayard / Flammarion, 2015) en el que dan cumplida cuenta de su lucha;  si decía que sus luchas se entrecruzaban apuntando al mismo fin de denuncia, en la obra se van pasando el testigo de uno a otro, entrecruzándose sus ideas y sus relatos. Se puede ver cómo su infatigable contienda, reuniendo datos y testimonios sin descanso,  da sus frutos como la reapertura de casos que permanecían en el olvido: así Klaus Barbie, antiguo jefe de la Gestapo en Lyon, al que consiguieron llevarlo a  los tribunales para ser juzgado por sus fechorías; del mismo modo otros venerables  caballeros, implicados hasta las pestañas en los tiempo de la Ocupación, han sido señalados por sus descarnadas denuncias, basadas en el rigor de los datos y los testimonios a montones.

Impulsados por la necesidad y el deber de memoria, desde que se conocieron. como queda dicho-de manera casual en el metro parisino,, y su boda tres años después en 1963, ambos con la pluma y con su presencia. Apoyados sin remilgos por la madre de él, y desaprobados por la de ella, que veía las nefastas consecuencias que suponían a su hija sus acciones y sus declaraciones con las que explicaba con todo detalle, y furia su lucha: así fue expulsada de su trabajo

El pulso de la época posterior a la guerra queda detallada hasta los límites de la vergüenza por el borrón y cuenta nueva y el mirar para otro lado con cantidad de funcionarios que de haber servido fielmente el führer pasaron a ser ejemplares servidores de la democracia germana; conste que no en marginales cargos sino en altas y decisivas responsabilidades ministeriales y otras en terrenos como la educación, la economía, etc., etc., etc.  Una existencia complementaria en la que él introduce a su esposa en el conocimiento de la historia y en el conocimiento de, al menos, un judío: él, a la vez que le acompaña en sus llamativas acciones. Siempre dejando clara la relación con el régimen de Vichy cómplice del funcionamiento de las >>fábricas de cadáveres>> , y que Auschwitz no cayó del cielo, ni surgió de la noche a la mañana, sino que hubo silencios, complicidades y apoyos, solapados y abiertos, que hicieron posible que tan macabra maquinaria de destrucción masiva funcionase con la exactitud de un ingenio de  relojería…asesina.

Una vida de entrega, de multas, de detenciones y de prisión que les suponía no poder llegar, en cantidad de ocasiones, a fin de mes y poder atender como hubiesen deseado a su hijo Arno…Dos combatiente que con su testimonio hurgaron en las heridas de la buena conciencia y la << memoria envenenada >> de la que habla Patrick Modiano. En el caso de ella aceptando la culpabilidad alemana frente a los << culpables sin culpabilidad >> que dijese Gúnther Anders, e intentando quebrar la << buena conciencia >> de sus compatriotas; él desmintiendo la versión oficial que parecía haber corrido un velo de silencio sobre la responsabilidad francesa cuando no una absoluta exageración que convertía al Hexágono en un país de resistentes…dicho lo cual también es verdad-como él se empeña en subrayar que- contra las visiones más escoradas hacia lo negativo-  si hubo seres ejemplares que ayudaron a escapar a muchos judíos, en concreto de la proyectada << solución final >>.

Setecientas páginas trepidantes que son la luchadora historia de sus autores  y  que  supone al tiempo una invitación a la acción. El telón de fondo que acompaña a las acciones de Beate y Serge,  aproximan por otra parte , a las visiones que convirtieron la historia en amnesia.

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