Los Juegos Olímpicos de la desigualdad y la violencia

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Las Olimpíadas de Rio 2016 se realizarán a partir del 5 de agosto en medio de la mayor crisis política y económica del país. La calamidad pública social en que se encuentra el Estado de Rio de Janeiro, y también el país, es responsabilidad de años de gobiernos del PT, PMDB, PSDB, que gobiernan para banqueros, multinacionales, contratistas y políticos corruptos.

Hoy el Estado de Rio de Janeiro concentra el mayor contingente de los más de 12 millones de desempleados en el Brasil; el costo de vida se disparó; los servicios públicos están en ruinas; y la corrupción es generalizada. En ese contexto, los trabajadores, las mujeres, la juventud pobre y negra, y los LGBT’s son los más sacrificados, víctimas de desempleo, rebaja salarial, violencia y discriminación.

Ajenos a esta situación, gobiernos y empresas nacionales e internacionales utilizan el megaevento olímpico para obtener altas ganancias y para eso no ahorran medidas de ataques a los trabajadores y al pueblo pobre con excesos de explotación, violencia y discriminación. Los Juegos Olímpicos Rio 2016 no son limpios, son juegos de la desigualdad y la violencia.

Para los ricos, billones; para los trabajadores, hambre, miseria y represión

El “legado olímpico” va a costar muy caro a los trabajadores y el pueblo. Según la Autoridad Pública Olímpica (APO), los costos de las Olimpíadas Rio 2016 aumentaron en más de R$ 400 millones [U$S 124 millones, aprox.] y ya totalizan R$ 39,1 billones [U$S 12 mil millones, aprox.]. Con eso aumenta en mucho la deuda de Rio de Janeiro, que según la Comisión de Asuntos Económicos del Senado Federal (CAE) es el municipio más endeudado del país.

El Estado de Rio de Janeiro vive una verdadera calamidad pública con los gobiernos Dornelles/Pezão, que no tuvieron escrúpulos en gastar en la construcción de la Línea 4 del Metro cerca de R$ 19 billones [U$S 5,9 mil millones], muy por encima del presupuesto inicial de R$ 879 billones [U$S 273 mil millones] informado por la Secretaría Estadual de Transportes. Ya los servicios públicos, jubilados y pensionados y tercerizados tuvieron otro tratamiento: cuotas de los vencimientos y las ganancias y no pago de los salarios con el argumento de la crisis del Estado.

La mayor parte de las inversiones en obras y estadios salió de las arcas públicas. Además, con la desoneración fiscal aprobada por el gobierno, las empresas, prestadores de servicios y emisoras autorizadas a transmitir los eventos en el país y en el exterior, obtienen altos lucros. Eso representó una enorme renuncia fiscal [exención de gastos tributarios].

De acuerdo con el Tribunal de Cuentas del Estado de RJ, las exenciones fiscales multimillonarias concedidas, por ejemplo, por el gobierno estadual en los últimos seis años, serían suficientes para garantizar el pago durante cinco años de salarios de los servidores activos y pensionados, incluyendo el pago del aguinaldo. El Informe del TCE-RJ reveló que entre 2008 y 2013 el gobierno estadual dejó de recaudar cerca de R$ 138 billones [U$S 43 mil millones], especialmente en ICMS [Impuesto sobre Circulación de Mercaderías y Servicios].

Los recursos públicos gastados con los Juegos Olímpicos podrían garantizar el pago de los servidores, solucionar la crisis por la que pasan la salud y la educación públicas en RJ o incluso atacar el desempleo. De acuerdo con el IBGE [Instituto Brasileño de Geografía y Estadística], el número de desempleados en RJ está en alrededor de 700.000 personas, siendo actualmente la mayor tasa de desempleo del país. La tasa de desempleo aumentó en todo el Estado el año pasado y alcanzó la mayor tasa desde que el Instituto inició la investigación, hace cuatro años. La tasa de trabajadores ocupados, poco más de la mitad (53,3%) quedó debajo de la media nacional.

Pero esas cuestiones no son prioridad para estos gobiernos que hacen obras sobrefacturadas, de calidad dudosa, para favorecer a grandes empresas nacionales e internacionales mientras el pueblo sufre con desempleo y miseria.

Atenas, en Grecia, que fue sede de los Juegos Olímpicos en 2004, es un ejemplo de legado de los megaeventos. Luego de más de una década, lo que se ve en Grecia son estadios y estructuras completamente abandonados en medio de un país en crisis.

Megaeventos instalan régimen de excepción, discriminación y racismo

Los megaeventos como los Juegos Olímpicos saquean las arcas públicas. La Operación Saqueador de la Policía Federal comprobó que la constructora Delta, responsable por la reforma del Maracaná [estadio emblemático del fútbol brasileño] para la Copa del Mundo 2014, facturó casi R$ 11 billones [U$S 3,4 mil millones] solo con presupuestos públicos –96% de todo la facturación de la empresa– entre 2007 y 2012. Según la denuncia, la Delta era parte de una organización criminal que desvió R$ 370 millones [U$S 115 millones] de dinero público para pagar coima, siendo notorias las estrechas relaciones del ex gobernador de Rio de Janeiro, Sérgio Cabral, con el empresario Fernando Cavendish, dueño de la contratista.

Para garantizar esos lucrativos negocios, los gobiernos removieron comunidades, cercaron favelas [villas de emergencia] con el pretexto de protección al medio ambiente y, sobre todo, con las Unidades de la Policía Pacificadora (UPPs) han sido responsables por una verdadera carnicería de la población pobre y negra, principalmente de los más jóvenes.

Los megaeventos crean una verdadero estado de excepción con leyes y decretos creados especialmente para Copa del Mundo 2014 y las Olimpíadas Rio 2016 (Ley del Acto Olímpico – Ley n.° 12.035/2009) ambas sancionadas por Dilma Rousseff. Tales dispositivos representan una ofensa a la soberanía nacional.

La Ley restringe diversos derechos, como la libertad de expresión y manifestación en los espacios oficiales de los Juegos. Eso representa una ofensa al derecho constitucional de libertad de expresión que debe ser garantizado en cualquier situación, no pudiendo las entidades estar por encima de la ley o impedir que el espacio público sea utilizado para manifestaciones de cualquier naturaleza.

Además, Dilma, por orden del imperialismo, también ataca la democracia al sancionar la ley antiterrorismo, un verdadero atentado a las libertades democráticas.

Como si todo eso no bastase, en una demostración más de discriminación y racismo, las religiones de matriz africana no tendrán espacio reservado en el Centro Ecuménico, que fue levantado en la Villa Olímpica de Rio 2016 para que los atletas manifiesten su religiosidad en el período de los juegos.

Por todo eso, conforme investigación de Datafolha, para 63% de los brasileños la Olimpíada Rio 2016 va a traer más perjuicios que beneficios. Así, crece también en todos lados la insatisfacción con los gobiernos tanto de Dilma como de Temer. No es en vano que, según el mismo Instituto, la mayoría de los brasileños (62%) defiende la realización de nuevas elecciones.

¡No al PL 257 y a las Reformas de la previsión y laboral! ¡Unificar las luchas rumbo a la Huelga General!

Los trabajadores y la juventud no aceptan pagar por la crisis. La insatisfacción popular es enorme. Desde junio de 2013, luchas, huelgas y ocupaciones crecen en todo el país. Se sabe que no se puede tener ilusiones en el Congreso Nacional, que se transformó en un mostrador de negocios, ni en la Asamblea Legislativa, la Cámara Municipal y políticos corruptos en general. Solo la organización y movilización de los trabajadores, de los servidores públicos y de la juventud pueden garantizar sus derechos. La heroica huelga de los profesionales de la educación de Rio y las ocupaciones de las escuelas por los estudiantes demostraron que no se acepta ningún derecho menos y que las tentativas de criminalización no intimidan a los movimientos sociales.

El gobierno Temer (PMDB) y los empresarios quieren dar continuidad al ajuste fiscal iniciado por el gobierno Dilma (PT) para pagar la deuda a los banqueros nacionales e internacionales, que consume cerca de 45% del Presupuesto General de la Unión. Así, preparan una serie de ataques a los derechos de los trabajadores, como la reforma de la Previsión, que aumenta al edad de la jubilación, y el Proyecto de Ley [PL] 257, que ataca los servicios públicos y acaba con la estabilidad de los servidores públicos. Para eso, cuentan con el apoyo de este Congreso corrupto, del Gobierno estadual, de la prefectura de Rio, de los partidos y políticos involucrados en los escándalos de corrupción que asolan el país.

Para impedir esos ataques y derrotar el ajuste fiscal y todas las amenazas a nuestros derechos es necesario ir más allá, es fundamental seguir el ejemplo de los trabajadores franceses, que están en pie de guerra contra la reforma laboral del gobierno Hollande. Es preciso unificar las luchas y construir una gran huelga general para sacar a Temer, Dilma, Renan [Calheiros], Aécio, Bolsonaro… ¡Sacar a todos ellos, impedir sus planes de ajuste y exigir elecciones generales bajo nuevas reglas! Basta de este sistema corrupto y desigual, que solo produce miseria y opresión, es preciso luchar para cambiar todo eso que está ahí y garantizar empleo, salario digno, salud, educación, transporte y vivienda para todos.

El 16 de agosto, Día Nacional de Movilización convocado por la CSP-Conlutas, CUT, Fuerza Sindical y demás centrales sindicales en defensa de los empleos y contra el retiro de los derechos, apunta a la realización de un fuerte día de lucha que puede ser un importante paso en la construcción de la huelga general necesaria para dar un basta a toda esta situación.

¡Fuera Temer, Dilma, Aécio, Bolsonaro, Dornelles, Paes! ¡Fuera todos ellos! ¡Por un Gobierno Socialista de los Trabajadores apoyado en Consejos Populares!

Los cambios que el pueblo quiere no vendrán a través de las elecciones o de reformas de este sistema corrupto y podrido, que solo produce miseria, desempleo y desigualdades sociales, sino a través de la organización y movilización de los trabajadores y de la juventud, y de un gobierno de los trabajadores sin empresarios y corruptos.

Los trabajadores que construyen las riquezas de la ciudad y del país pueden y deben gobernar a partir de un programa obrero y socialista para solucionar la grave crisis que pasa Rio de Janeiro y el país, pero para eso es necesario sacar lecciones de la degeneración del PT, que se alió a los banqueros y las contratistas.

Solo un gobierno de los trabajadores, independiente de patrones y corruptos, puede invertir la prioridades a favor de los trabajadores y del pueblo pobre y estar al servicio de sus intereses, comenzando por romper con los banqueros; suspender el pago de las deudas; exigir auditoría para la deuda pública; decir no a la Ley de Responsabilidad Fiscal, que es un mecanismo de corte de gastos sociales; poner fin a la privatización y la tercerización de los servicios públicos y la cancelación de los contratos con las Obras Sociales; estatizar los transportes colectivos bajo control de los trabajadores; reducir y congelar las tarifas, rumbo a la tarifa cero; más presupuesto para salud, educación y guarderías; estatización de las empresas que despidan, bajo control de los trabajadores; reducción de la jornada de trabajo sin reducción de salarios; planes de obras públicas para combatir el desempleo; no a la privatización del Presal, por una Petrobrás 100% estatal bajo control de los trabajadores; abajo el racismo, el machismo y la lgbtfobia, no a todas las formas de discriminación y opresión; trabajo igual, salario igual; no a la criminalización del aborto; por el fin de las UPPs, desmilitarización de la Policía Militar [PM], y legalización de las drogas, entre otras medidas.

Así, es preciso construir una alternativa de los trabajadores, que sea independiente de patrones, de los gobiernos corruptos, que apoye e impulse la unificación de las luchas, huelgas y ocupaciones rumbo a la huelga general para impedir el ajuste fiscal y avanzar en la construcción de nuevas herramientas de lucha como la CSP-Conlutas, el SOS Empleo, la ANEL [Asociación Nacional Estudiantes Libres], Lucha Popular, Quilombo Raza y Clase, el Movimiento Mujeres en Lucha [MML], etc. Solo con la movilización podemos construir organismos como consejos populares para que los de abajo puedan gobernar.

No basta, como sectores de la izquierda defienden, unir a los activistas en una campaña por el “Fuera Temer”. Precisamos ir más allá, precisamos defender el “Fuera Todos Ellos”, romper con los banqueros, contratistas y grandes empresas y presentar un programa obrero y socialista. No sirve sacar a Temer y defender el “Vuelve Dilma”, que gobernó también para banqueros y corruptos. El gobierno Dilma encaminó las medidas de ajuste fiscal que ahora Temer quiere implementar. En Rio, el PT se alió al PMDB y eligió el gobierno Paes, en el cual obtuvo la vice prefectura, así como la propia Dilma escogió a Temer como su vice. O sea, en lugar de elegir el lado de los trabajadores, el PT dio las manos a los empresarios y corruptos.

Solo de esa manera tendremos verdaderamente un alternativa socialista de los trabajadores; si no fuera así, no representará una unidad honesta de los trabajadores y de la juventud por una alternativa contra los patrones y corruptos.

La izquierda no puede pautar su actuación por la obtención del mayor número de votos en las elecciones como hizo el PT. La izquierda precisa pautar su actuación por la unificación de las luchas y presentación de un programa de salida a la crisis por la que pasa el país. El PSOL, al presentar un programa que no rompe con los banqueros, contratistas y grandes empresas y defiende pequeñas reformas en el sistema, en esta democracia de los ricos, camina en el sentido de repetir los mismos errores del PT.

No sirve presentar un programa “agradable”, que no rompe con los bancos, grandes empresas y este sistema corrupto, y repetir la tragedia de los gobiernos del PT. Para cambiar será necesario enfrentar intereses. Sin enfrentar al gran empresariado de las constructoras y de la mafia de los transportes no habrá cambios. En ese marco, la ampliación de la política de alianzas como se opera para las próximas elecciones, conforme la decisión de la Ejecutiva Nacional del PSOL, al proponerse ser el “aglutinador de los electores progresistas”, lleva a nuevos gobiernos de colaboración con los empresarios, como ocurrió en los gobiernos del PT.

Las luchas que se dan en Rio de Janeiro, en el país y en todo el mundo tienden a profundizarse y exigen que sea retomado el horizonte de la revolución socialista. Basta de explotación y opresión. Llamamos a todos los luchadores que están en huelgas y ocupaciones a salir a las calles por el “Fuera Temer, Fuera Todos Ellos, y construir una Huelga General”, pero también a empuñar la bandera de la revolución socialista y luchar por un gobierno de los trabajadores apoyado en consejos populares.

Vamos a empuñar esa bandera, ese es el camino de la verdadera transformación social.

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