Los jefes del Ejecutivo van a remolque de los acontecimientos

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&nbsp ¿Nos puede decir Baste­nier qué jefe de Ejecutivo en estos tiempos críticos -más críti­cos que sólo de cri­sis económica- no va remolque de los aconteci­mien­tos?

&nbsp Hay detalles que apuntan a que el capitalismo está cayendo en su propia trampa. La trampa que es la libertad de mercado mutada a li­bertad financiera. Pues está enredado el asunto de tal manera que no puede zafarse de ella sin derrumbar las paredes de la Deuda.&nbsp Por ahora, con subir una y otra vez el techo de la Deuda, asunto con­cluido. Pero eso lo pueden hacer sólo las potencias armamentís­ticas que están en posesión de armamento nuclear. Los demás paí­ses, los países la­cayos, dependen de la añazaga de última genera­ción incor­porada al sistema financiero. Me refiero a esas tres agen­cias de rating estadouni­denses cuyas auditorías es improbable que no estén teledirigidas por el coloso americano. Por eso el amago de “rescate”, o el “rescate” mismo operan como factor de sumisión en Europa, lo mismo que en Was­hington la amenaza fun­ciona como coartada, por mucha aparatosi­dad que le echen a los acuerdos entre republicanos y demócratas. Nunca el país llegará a la suspensión de pagos. Sólo China puede hacerles que­brar. Y, por el momento, no lo va&nbsp a hacer.

&nbsp Es de­cir, la chusma capitalista no es que vea con recelo cualquier in­terven­cionismo del Es­tado, es que considera a éste un atentado a la li­bertad de mercado que, para ellos, da sentido a la democracia y al re­sto de las liberta­des. Pero al final el mercado, que fue en los princi­pios keynesianos el motor (hasta el punto de que los dueños del sis­tema li­beral han perseguido y siguen persiguiendo las ideas comu­nistas in­cluso en los países que se jactan de libertad de pen­samiento y ex­pre­sión, como si los que reivindicamos el socia­lismo real es por­que nos beneficiase personalmente en algo) se torna en enemigo.

&nbsp Pero, amigo, ahora, después de haber celebrado tanto el orbe ca­pi­ta­lista la caída del muro de Berlín y el desmoronamiento del so­cia­lismo real en Rusia y países de su órbita (principalmente por el acoso y de­rribo a que los países capitalistas les sometió), se está des­cu­briendo que el mercado a sus anchas, si fue motor de produc­ción ahora se puede convertir en motor de destrucción masiva.

&nbsp El mercado “libre” empieza a ser víctima de la diosa Némesis: Né­me­sis es la diosa de la justicia retributiva. Némesis sanciona la des­mesura y no permite que los hombres sean dema­siado afortuna­dos. Para pro­teger el equilibrio universal, la diosa puede provocar la ruina de los que han sido favorecidos por la for­tuna. De momento el capita­lismo finan­ciero se debate como el moribundo en su agonía echando al fuego más gasolina. ¿Y cómo lo hace? Pues ampliando los techos de la Deuda. En estas condiciones los jefes del Ejecutivo no tienen otro remedio que dejarse sodomizar por los "aconteci­mientos". Y, en otro eufemismo más de los muchos a que acostum­bra el sistema, llama "acontecimientos" precisamente a la tiranía im­placable de “la Deuda”.&nbsp

&nbsp Los capitalistas, aunque ellos y su voracidad son su principal ene­migo, no quieren el socialismo real. Pero poco a poco el mundo, en­tre ham­brunas y hambres, entre Deudas nacionales que devoran tanto los gastos sociales como la libre concurrencia tal como fue formulada po Keynes; entre bancos privados, bancos centrales, paraísos fis­cales, agencias de rating y los Indignados que van a terminar formando un ejér­cito, el mundo no va a tener más remedio que empezar a plan­tearse un marxismo re­visado aplicado a la economía del pla­neta. Sobre todo cuando el capi­talismo está asistiendo a un curioso e impredecible pro­ceso: China, que viene del comunismo desarro­llado y por eso se va abriendo al mercado, paradójicamente se está adueñando sin violen­cia del mercado mundial.

&nbsp Claro es que también sabemos -y se está demostrando constan­te­mente- que los capitalistas y los jefes del ejecutivo de todos los países de su órbita son como esos ricachones tozudos que, con tal de no dar su brazo a torcer, prefieren hundirse en aguas pantanosas por donde caminan con lingotes de oro bajo el brazo, antes que desprenderse de ellos para librarse de enterrarse en ellas. Genteci­lla que dice: antes arruinados que socialistas, antes arruinados que comu­nistas, antes muertos que sencillos… Pero para eso -me ilu­siona pensarlo- están empujando los Indignados del mundo: para, en un pla­neta en crisis, tomar el re­levo forzoso a que se resisten los capitalis­tas. Veremos…