Los «insurgentes» de Fedecámaras

Ayer, el Parlamento venezolano entregó al Poder Electoral el texto del proyecto de reforma constitucional que será sometido a referéndum el próximo 2 de diciembre. Precisamente, ayer mismo, la cúpula del sindicato empresarial venezolano –Fedecámaras- llamó al desconocimiento del proyecto y advirtió que se opondría al mismo “de todas las formas posibles”; y, a su vez, el frente geriátrico de viejas de todas las edades y sexos en el cual hacen las veces de “niños del mandado” los cuatro gatos del anarcoliberalismo ucevista, publicó en un semanario un aviso pagado intitulado “Insurgentes frente a la reforma constitucional” (“Quinto Día”, 2-9/XI/2007; p.18) cuyo texto es menester elucidar ya que llega a la misma conclusión a la cual arribaría la cúpula de Fedecámaras. Demasiada verdad para ser mera coincidencia. En efecto, el frente geriátrico que se presenta pomposamente como “izquierda radical, autónoma e insurgente” (¡una guará!) aduce como primer obstáculo a derribar “la concentración de poder en el Presidente de la República”. Esto mismo dice Fedecámaras y, en general, toda la derecha venezolana, desde hace ocho años al menos. Así, por ejemplo, hace pocas horas, el jefe de Acción Democrática, llamó a los venezolanos a alzarse para derribar al “tirano”. O no es cierto que ese argumento sea verdadero o no hay diferencias entre la derecha empresarial y la izquierda insurgente. Tal como suena. La izquierda, insurgente, insubordinada o durmiente, podría coincidir con ciertas formaciones derechistas a nivel formal, -por ejemplo, es evidente, que los anarquistas catalanes “coincidieron” en 1936 con los nacionalistas catalanes y pasaron a formar parte del gobierno de la Generalitat tras disolver el “poder proletario” instituido en el comité central de milicias antifascistas de Cataluña- mas no a nivel sustancial. Pero no con la derecha empresarial –es decir, con la expresión, en el caso español, de la llamada “nobleza territorial” que, en su inmensa mayoría por no decir en su totalidad, apostó por el Alzamiento-. Y, si tal como señala en su comunicado el aludido frente geriátrico, la reforma constitucional no es otra cosa que una coraza protectora del capitalismo global en su versión minera y/o energética, ¿cómo se explica que la cúpula empresarial venezolana haya reaccionado como lo ha hecho en contra de la reforma?. ¿Y cómo explicar que Venancham, la cámara estadounidense-venezolana, exija que la tal reforma constitucional sea desechada? Es evidente, sin profundizar en la abundante paja del comunicado de marras, que hay una distorsión de entrada en la cosmovisión que sobre el capitalismo global tienen sus autores. Porque a los argumentos que he enunciado en el tercer párrafo de este artículo se podría responder aduciendo que, en efecto, la cúpula empresarial y Venancham se oponen a la reforma constitucional porque representan en Venezuela la vocería ideológica del capitalismo estadounidense y no del europeo o del asiático o del africano o del brasileño o del japonés, etc. Pero, entonces, no habría tal cosa como “el capitalismo global”, en singular, sino “los capitalismos globales”, en plural. Y, la aceptación de esta última premisa derrumbaría todo el alegato de los “insurgentes” de tinta y papel. Y, si hay “capitalismos globales” es porque hay imperios. Y, si hay imperios, unos mayores y otros menores, es evidente que el actual gobierno de Venezuela tiene como estrategia deambular por el mundo de los intereses imperiales negociando lo que negociar se pueda manteniendo la soberanía del país y los intereses del pueblo venezolano; y, quizá por eso, apuesta por la integración, por la unión sudamericana de naciones, etc., que podría convertir en un bloque económico y político poderoso a América del sur. ¿Eso es malo? ¿Por qué? ¿Y qué otra cosa ha sucedido con las Revoluciones, desde la Revolución Americana hasta la Cubana? ¿Qué otra cosa hicieron los prohombres de la Emancipación Americana, en 1810? ¿Qué otra cosa hicieron los anarquistas catalanes cuando contuvieron el ímpetu autogestionario de su militancia ante el despliegue de buques de la escuadra inglesa frente al puerto de Barcelona, en 1936? ¿Qué otra cosa hicieron los bolcheviques al firmar la paz de Brest-Litovsk, en 1921? ¿O los comunistas chinos al no poder adueñarse de Taiwán porque los Estados Unidos amenazaron con el holocausto nuclear? ¿O los vietnamitas, que tuvieron que esperar 20 años para unificar a su país? ¿O los coreanos que debieron aceptar muy a su pesar la ignominia del paralelo 38? Los axiomas de los cuales parten los “insurgentes” del frente geriátrico no sólo son falsos sino que, además, tomados al pie de la letra, son factores para la derrota popular. Son axiomas ideacionistas, es decir, cuyo punto de partida son las ideas que esos señores tienen sobre el mundo real. Su idea matriz es de que “todos los cisnes son blancos”. Y, lo peor es que se lo creen. No hace falta que la teoría de la evolución demuestre todo lo contrario; que la localización de cisnes negros sea el falsador esencial del axioma de partida; no. Ellos seguirán sosteniendo que el mundo real no es otra cosa que lo que ellos tienen en sus cabezas y si, por alguna casualidad, el mundo real desmiente sus ideas, entonces ¡mucho peor para el mundo real! Porque todo tiene sus límites, y, en materia revolucionaria, como en la vida misma, hay límites que no se pueden cruzar porque de lo contrario justificas la guerra –es decir, la muerte. La historia de Venezuela está llena de ejemplos de esa naturaleza. Las cañoneras de los imperios europeos bombardearon los puertos venezolanos en 1902 por deudas impagadas, y los Estados Unidos salió en defensa del deudor, mas no con el objetivo de que los acreedores se arrepintieran sino haciendo las veces del fiador que cobraría con creces unos servicios para los cuales no había sido requerido. Así, durante el gobierno de W. Wilson, los buques de guerra estadounidenses arribaban a La Guaira o a Puerto Cabello como si se tratara de puertos de los Estados Unidos o de Puerto Rico o de la Cuba de entonces. Como es propio de ellos: los anarcoliberales ucevistas siempre están de guindas de cualquier jugada empresarial, al igual que sus gemelos españoles, mexicanos o argentinos. Tiempo al tiempo: todo se sabrá.- Floreal Castilla.- Venezuela, 3 de noviembre de 2007.-




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