Los indios y el “Plan de Gobierno por el cambio”?

Los indios y el «Plan de Gobierno por el cambio»

El 12 de febrero pasado Ricardo Martinelli, el abanderado de la gran mentira, presento al país su «Plan de Gobierno por el cambio». Al igual que Balbina Herrera presenta los puntos básicos de su futura gestión de gobierno, en compañía de sus socios de la partidocracia neoliberal. Los mismos que han generado pobreza y se han aprovechado del Estado para seguir aumentando sus fortunas.

Martinelli y su Plan de Gobierno por el cambio proclama «este sueño -el de él y su banda- (…) es un movimiento popular que no es mío, sino que es de todos, el pueblo lo ha creado» más adelante sigue diciendo: «Los panameños queremos un cambio. Para nosotros cambio es poner los intereses del pueblo primero». Este es el propósito manifiesto de su «Plan».

¿Qué significa «poner los intereses del pueblo primero» para las comunidades indígenas? La respuesta la vamos a tener -al igual que la candidata de corazón- en las dos principales políticas públicas que afectan los territorios indígenas: la política turística y la energética. Sin embargo, hay que reconocer que Martinelli agrega un elemento institucional nuevo -que no contempla Balbina-como parte de su política hacia los pueblos indígenas; la creación del Ministerio Indígena dirigido a «transformar a las comunidades indígenas en sujetos protagónicos de su propio desarrollo integral».

Sobre la política turística no agrega nada nuevo a lo ya conocido y repetido por la oponente nominada por el PRD. vuelve y recalca que «con el propósito de facilitar el desarrollo turístico de nuestras islas y costas, se reconocerán los derechos posesorios y se adjudicarán los títulos de propiedad bajo los parámetros que establezca la nueva legislación».

Lo novedoso del dueño de la cadena de Supermercados 99 , se encuentra en su propuesta sobre la política energética. En las acciones que forman su segunda propuesta sobre el tema dice que su política se «sustentara principalmente en los recursos naturales renovables abundantes en el país tales como agua, sol, viento, mareas, biomasa y otros».

Su interés es la de construir -al igual que Balbina- hidroeléctricas y creara las condiciones para cumplir esta meta. Las acciones para hacer realidad esta propuesta son las siguientes: En la primera propuesta afirma que es necesario sacar provecho del 49% de las acciones que tiene el Estado en las compañías generadoras de electricidad para construir nuevas hidroeléctricas. ¿Cómo se le sacara provecho a las acciones? la respuesta esta en la tercera propuesta.

En la tercera propuesta señala que se abaratara el precio de venta de la electricidad, como una forma de disminuir el costo de la canasta básica, propósito que se lograra gracias al 49% de las acciones propiedad del Estado que servirá para negociar mejores precios. No será necesario subsidiar el consumo eléctrico como se ha hecho hasta ahora, «se utilizarán estos fondos para estimular la construcción de hidroeléctricas y otras formas de generación de energía renovable».

Otra de las acciones financieras están señaladas en la segunda propuesta que dice: se promoverán contrataciones de generación hidroeléctrica y eólica por períodos de 10 años o más, para facilitar el financiamiento de su contratación.

Dos últimos aspectos a resaltar de la propuesta del señor del «cambio» son los de la ampliación del «sistema de transmisión de energía para facilitar la interconexión de proyectos hidroeléctricos y eólicos acercando las facilidades especialmente en las áreas con mayor potencial de generación».

El segundo aspecto nos acerca al espíritu ambientalista y social del señor Martinelli, el Plan de Gobierno manifiesta que los «proyectos hidroeléctricos, para contar con el respaldo del gobierno, deberán demostrar alta eficiencia ambiental y social en base a parámetros medibles». ¿Qué serán la alta eficiencia ambiental y social? ¿Qué serán los parámetros medibles? ¿De que nos están hablando?

Al interpretar la respuestas a estas preguntas nos acercamos a la formula que nos propone Martinelli de los «daños colaterales» que se tienen que aceptar en nombre del desarrollo. Es decir, que se tiene que mantener una justificación minima entre las hectáreas afectadas y las personas que tendrán que ser desplazadas por la capacidad de generación eléctrica que será instalada. Habrá forzosamente que afectar el ambiente y la población, ese es el daño colateral necesario que tendrá que reconocerse.

Sin tapujos y con argumentos que pretenden justificar la degradación ambiental y la violación de los derechos humanos, el señor del cambio, propone su visión de gobierno hacia las comunidades indígenas defendiendo los intereses de los «carteles energéticos» presentes en el país.

Martinelli el «continuador descarnado del neoliberalismo» y su equipo tecnocrático sabe bien que tiene que dosificar y endulzar la entrada de los megaproyectos en los territorios indígenas y que mejor manera que ofrecer una buena imagen del capital promomiendo «incentivos a las empresas que contratan a indígenas o que se establezcan en las comarcas» para ayudar a «romper (el) ciclo de pobreza que existe» y la creación un Ministerio de Asuntos Indigerías.

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