Los grandes perdedores: las mujeres, la izquierda, los laicos y los demócratas progresistas

Primaveras Árabes

En las Primaveras Árabes el movimiento progresista quedó atrapado, con la indiferencia e incomprensión del resto del mundo, entre los tiranos y los clérigos.

La Primavera Árabe comenzó como una revuelta de las fuerzas progresistas encabezada por las mujeres (feministas y defensoras de los DD.HH), la izquierda, los movimientos laicos y demócratas, y todos aquellos que habían pasado por la cárcel o habían sido objeto de persecución y/o tortura por manifestar libremente su discrepancia con el régimen de turno.

Cuando los gobernantes vieron que el levantamiento iba en serio se prepararon para aplastar sin contemplaciones las manifestaciones que se extendieron por el norte de África y Oriente Medio, mientras que muchos sublevados esperaron ingenuamente ayuda del exterior. Hay una frase-puñetazo de la activista siria Samira Khalil (1), que resume lo anterior: “El mundo cerró su corazón y se fue de vacaciones”. 

    En las Primaveras Árabes el movimiento progresista quedó atrapado, con la indiferencia e incomprensión del resto del mundo, entre los tiranos y los clérigos.

Los sublevados se vieron obligados a luchar en dos frentes, lo que debilitó su fuerza, y acabaron siendo fagocitados por los señores de la guerra (Potencias extranjeras que apoyaban a los Hunos o a los Otros). Y, lo que es aún peor, el movimiento progresista, desesperado, se fraccionó, y unos decidieron combatir juntos a los dictadores para derrocar al Daesh y otros lucharon al lado de los islamistas para derribar al déspota.  

Según el intelectual libanés Gilbert Achcar (de ideología socialista y profesor de la Universidad de Londres):

    En las Primaveras Árabes se vio que la debilidad de la izquierda es inversamente proporcional a la fuerza del fundamentalismo. En América Latina la Teología de la Liberación es un componente importante de la izquierda (…) En Oriente Medio la izquierda se enfrenta al fundamentalismo islámico como uno de los polos principales de la política reaccionaria, siendo el otro polo el constituido por los regímenes.

Achcar, quien coincide en sus análisis con prestigiosos revolucionarios árabes, entre ellos el sirio Yassin al-Haj Saleh (2) agrega que:

    Los fundamentalistas, de marcado carácter reaccionario, aprovecharon las primaveras para intentar “hacer girar atrás la rueda de la Historia”, según la famosa expresión de Marx y Engels. Los extremistas religiosos sueñan con retornar a la mística Edad de Oro de hace treces siglos.

Tanto Achcar como el escritor y médico sirio Yassin al-Haj Saleh, quien pasó 16 años en la cárcel (1980-1996) por su militancia en un partido marxista, remachan que el arco de los islamistas es muy amplio (desde los moderados a los muy radicales), pero que esa comunidad, en general, sólo practica el altruismo, con elogiosas excepciones, entre los suyos, no con los laicos, con el movimiento feminista o con la izquierda, ya sea o no atea.

Yassin al-Haj Saleh, de 57 años, que vive exiliado en Turquía desde 2014, está casado con Samira Khalil (1961) quien estuvo en la prisión de la familia Asad cuatro años (1987-1991) por luchar por el empoderamiento de la mujer y el cumplimiento de los DDHH, entre otras cosas.

En diciembre de 2013, fue secuestrada en Duma (periferia de Damasco) -cuando huía de la policía de Asad- por Yais al-Islam (Ejército del Islam) junto a otros tres compañeros. El cuarteto, formado por Samira, la abogada Razan Zaitouneh, su marido Wael Hamede y el poeta Nazem Hamadi, fue el icono referencial de la Revolución siria y una fuente de inspiración para muchos levantamientos progresistas de las Primaveras Árabes.

Cuando Yassin al-Haj Saleh, quien se confiesa admirador de García Lorca y Pablo Neruda, asistió a una reunión de las partes enfrentadas en Siria que tuvo lugar en Estambul (en julio de 2017), pidió a los representantes del Yais al-Islam, cuyo comandante era Zahran Alloust, que dejaran en libertad, -ya que no suponían ninguna amenaza para nadie-, a su mujer y al resto de sus compañeros. Por lo visto, según publicó él mismo Yassin en Rebelión, le dijeron “que harían gestiones” para soltar a los cuatro.

Ya decepcionado, escribe:

    Las prácticas de los islamistas no son homogéneas, pero parecen ciertamente similares en lo referente al trato con los no islamistas, donde muestran una falta casi total de altruismo (…) La potencial justicia islamista respecto a los demás es mera auto-justicia, egocéntrica, sin posibilidad alguna de que se consiga una justicia verdadera.

Yassin agrega “he sufrido tanto las torturas del régimen de Asad como la persecución de los islamistas” (…)

El autor de “La Revolución Imposible” (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo), dijo en Madrid, en abril de 2018, cuando presentó su obra:

    Los izquierdistas occidentales nos han abandonado. La izquierda internacional no se ha puesto al lado de la revolución.

Y, como queriendo recalcar que el espíritu de los Cuatro de Duma, -todos ellos integrantes del Centro para la Documentación de las Violaciones de los DDHH (VDC)- “estuvo presente en todas las Primaveras Árabes”, nos lanzó este mensaje que vale la pena leer muchas veces, hasta aprenderlo de memoria:

   Ellos CUATRO nos representan, representan a la revolución siria (y de otros países del Magreb y O.M) con sus valores liberalizadores, no como una lucha por el poder. Representan la política desde abajo, con la gente y no desde arriba. Representan la ampliación de horizontes de pensamiento y de horizontes políticos y éticos, no el estrechamiento o cerrajón de las almas. Representan (…) la elevación por encima de los lazos sectarios.  

-1- Samira Khalil, (desaparecida, se cree que asesinada) es autora de “El Diario del Asedio a Duma, 2013”. Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, que fue publicado por su marido Yassin al-Haj Saleh en 2017.

-2- El escritor y filósofo español Santiago Alba Rico (de formación marxista) ha afirmado en repetidas ocasiones que Yassin al-Haj Saleh “es uno de los más grandes y valientes intelectuales” de nuestra época y que, si tuviera otra nacionalidad, se le hubiera reconocido la estatura de un Sartre, Camús o Frantz Fanon (1925-1961). Este último, (nacido en Fort-de-France, Martinica) analizó como nadie la rebelión y violencia de los desclasados, los desposeídos, los colonizados, en obras de gran impacto como “Los condenados de la Tierra” (Ed. Txalaparta, 1999). Fanon, revolucionario, psiquiatra, escritor, filósofo, analiza el comportamiento de los oprimidos y sus violentos estallidos desde una lógica “humana, demasiado humana”, que alejándose del pensamiento académico que tanto complace a los intelectuales del primer mundo, “nos obliga a meternos en la piel del negro, del esclavo, que es capaz de matar para ´liberarse´porque “ha vivido siglos bajo el volcán”, bajo la rodilla de la opresión y humillación de Occidente, vocablo que procede del latín “occidere”, cuyo significado es “morir”.

El blog del autor es Nilo Homérico

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