Los glaciares también importan

Que el incremento de la temperatura media de los océanos y el derretimiento de los casquetes polares están provocando una subida generalizada del nivel del mar en todo el planeta es algo indudable. Un estudio reciente demuestra, sin embargo, que el derretimiento de los glaciares y los campos de hielo de menor tamaño, puede ser especialmente importante en relación con este hecho.

El año 2007, declarado “Año polar internacional” por la o­nU, salieron a la luz innumerables trabajos sobre el efecto del calentamiento global en la dinámica de los casquetes polares. Leyendo el conjunto de los mismos podemos sacar la conclusión de que los casquetes polares se derriten más rápidamente de lo que pensábamos (1), y ello, junto con el incremento global en la temperatura media de los océanos, está provocando una ya apreciable subida del nivel del mar.

Todo ello es cierto, pero las masas de hielo del planeta no incluyen sólo los casquetes polares. Aunque estos suponen la mayor parte de las mismas, estas también se componen de glaciares de tamaño variable situados a gran altitud (en las cotas altas de las montañas) o a gran latitud (en aquellas zonas del mundo cercanas al círculo polar ártico), y de “campos de hielo”. Estos últimos son áreas permanentemente heladas de dimensiones considerables. El más célebre de los mismos es quizá el “Campo de hielo patagónico sur”, situado en los confines australes del continente americano, entre Chile y Argentina. Pues bien, los glaciares y los campos de hielo también se están derritiendo y su contribución actual a la subida del nivel del mar es importante. Al menos, esto es lo que asegura un estudio publicado en Agosto del año pasado en la revista Science y dirigido por un equipo de geólogos del “Institute of Artic and Alpine Research” (Instituto para la Investigación Ártica y Alpina) de la Universidad de Colorado-Boulder, de la Academia Rusa de Ciencias y de las Universidades de Estocolmo y Alaska-Fairbanks (2).

En este, estudiaron la dinámica de los glaciares y los campos de hielo de todo el mundo entre 1996 y 2006, y encontraron que todos ellos han sufrido una importante retirada y un importante adelgazamiento durante dicho periodo. Es especialmente representativo lo que está ocurriendo en los glaciares que terminan en el mar, como muchos de la costa occidental de Alaska o de la costa norte de Rusia. En condiciones normales, los cambios en el flujo del hielo de los mismos vienen determinados por las “entradas” debidas a la nieve y las “salidas” debidas al derretimiento en el borde de la lengua glaciar, y los cambios en el grosor vienen determinados por el equilibrio entre las “entradas” y las “salidas” en la superficie del glaciar. Sin embargo, la mayor parte de estos glaciares, cuyo lecho se encuentra bajo el nivel del mar, presenta condiciones de “inestabilidad dinámica”. Según estas, los cambios en el flujo y en el grosor del hielo vienen determinados por los cambios en la dinámica de las masas de la parte inferior del glaciar, en contacto con el agua.

Debido a la escasez de datos sobre la contribución de la “inestabilidad dinámica” a la pérdida de hielo en glaciares, estos resultados sugieren que las estimas clásicas de esta última, llevadas acabo a partir de medidas de superficie, pueden tener errores mayores de lo que pensábamos.

Tras realizar una nueva estima de la pérdida de hielo y explorar las tendencias futuras de la misma según dos escenarios diferentes, uno de “no-inestabilidad dinámica” y otro de “inestabilidad dinámica acelerada”, encontraron que la contribución actual de la pérdida de hielo de los glaciares y campos de hielo al incremento del nivel del mar era del 60%, un porcentaje ligeramente mayor al señalado en el último informe del IPCC (3). Dicha contribución podría igualar e incluso superar a la de los casquetes polares durante la primera mitad del presente siglo.

Por otra parte, según el escenario de “inestabilidad dinámica acelerada”, los glaciares y los campos de hielo mundiales podrían perder hasta 120 metros de hielo en superficie para el 2100. Debido a que el área de muchos glaciares de montaña es inferior a 4,18 km2, lo que se corresponde con un espesor medio de apenas unas decenas de metros, estos sencillamente desaparecerían.

Eduardo Velázquez es Doctor en Ecología

(1) E. Velázquez. “Más sobre el derretimiento de los casquetes polares”.
http://www.globalizate.org/educc120607.html
(2) M. F. Meier y otros autores. “Glaciers dominate eustatic sea-level rise in the 21st century”. Science 317, págs. 1064-1067.
(3) IPCC, Climate Change 2007: The Physical Basis: Summary for Policymakers (IPCC Secretariat, c/o World Meteorological Organization, Geneva, 2007)

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