Los «drones humanos»: la nueva estrategia estadounidense para su política exterior

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Según nuestro colaborador Manuel Medina, los Estados Unidos ensaya una atrevida estrategia, que aunque no es nueva, parece formar parte de los planes actuales de Washington para esta etapa, en la que sus problemas y frentes en el exterior se multiplican como si de setas se tratara: los drones humanos.

   La «nueva estrategia» estadounidense para afrontar  sus frecuentes conflictos exteriores parece estar consolidándose. Washington está tratando de constituir diferentes «escudos» militares ofensivos, mediante los cuales evitar la utilización  de recursos militares propios, tanto humanos como técnicos.

El gobierno de Estados Unidos prefiere que los muertos provocados por sus injerencias internacionales sean de nacionalidades ajenas a la propia. Ello se debe a que, desde la devastadora guerra de Vietnam, la opinión pública norteamericana  se muestra cada vez más incapaz  de soportar la recepción de féretros envueltos en  su bandera.

En consonancia con ello, el Ejecutivo norteamericano ha ideado  «nuevas estrategias» para sus intervenciones, consistentes en la utilización de una suerte de «drones humanos» pertenecientes a otros países, que les ayuden a resolver  militarmente su cada vez más numerosos problemas exteriores.

Con los drones electrónicos guiados por control remoto, el Pentágono se ha permitido intervenciones militares en países tales como Siria, Afganistán o Pakistán. Pero sólo con los bombardeos no se controla un país. Se necesitan, además, ejércitos integrados por seres humanos, que impongan su dominio y control sobre un territorio dado.

EL CASO VENEZUELA

Todo apunta a que, por ejemplo, en el conflicto venezolano EE.UUtratará de resolver su confrontación con el gobierno bolivariano a través de terceros países. Es decir, utilizando a gobiernos leales de naciones limítrofes con Venezuela,  que estén dispuestos a jugar el papel de vanguardia  atacante.

En el curso de los próximos  días, semanas o meses, de acuerdo a lo que les aconsejen las circunstancias politicas a los estrategas delPentágono, podremos constatar o no  si esa va ser, en efecto, la estrategia utilizada por Trump en su plan de recuperación del «patio trasero» latinoamericano. En la presente circunstancia, Colombiaparece estarse quedando con todos los boletos de esa siniestra lotería. Y es que el gobierno ultraconservador de Iván Duque tendrá que pagar de  alguna manera su insólita pertenencia a la Organización del Tratado del «Atlántico Norte», más conocida como la OTAN.

EL CASO IRÁN

Sin embargo,  hay otro escenario donde los plazos parecen estar siendo  más cortos y perentorios. Es el caso de Irán. Justamente esta misma semana el primer ministro judío Benjamin Netanyahu ha manifestado públicamente que Israel está preparado para lanzar el poder de su fuerza naval, – e insta al mundo «a unirse» -, para bloquear los envíos de petróleo iraní que eluden las sanciones impuestas porEstados Unidos Teherán.  El argumento  esgrimido por  Tel Aviv  resulta  asombrosamente insólito. Israel se ofrece como fiel «custodio»  para obligar a Irán a cumplir las sanciones impuestas por un tercer país, los Estados Unidos.

    “Irán está tratando de evitar las sanciones a través del contrabando encubierto de petróleo  –expresó Netanyahu este miércoles. «Utilizaremos el recurso de nuestra marina de guerra  para bloquear estas acciones iraníes».

El primer ministro israelí no explicó cómo una fuerza naval relativamente pequeña como la israelí, podría contener a una bien pertrechada marina de guerra iraní. Posiblemente, de darse el caso de  un conflicto militar, a los Estados Unidos les tocaría jugar el papel de«refuerzo» en una «operación  combinada». Es decir, utilizando, por ejemplo, su fuerza aérea y sus drones dirigidos desde los Estados Unidos, para avalar los movimientos israelíes.

El gobierno iraní, no obstante, ha aceptado el reto. Expresó que protegerán a su flota de petroleros contra cualquier amenaza que pueda poner en peligro los envíos de crudo. Teherán parece estar especialmente comprometido a garantizar un paso seguro a través delEstrecho de Ormuz, que une el Golfo Pérsico con el resto del mundo.

Como recordará el lector, el gobierno Trump sancionó a las industrias petroleras, navieras y bancarias de Irán en noviembre pasado,  después de que el presidente Donald Trump se retirara del‘Acuerdo Nuclear de Irán’  firmado por su propio país en el 2015. Ni que decir tiene que la decisión norteamericana  contó con los aplausos  del gobierno israelí, aunque este fuera rechazado por otros países aliados de los EE.UU..

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