Los dramáticos números de la Argentina precaria

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Por estas semanas, el régimen político discute, con idas y vueltas, si sanciona en el Congreso Nacional una pequeña mejora en el impuesto al salario que paga una minoría de la clase trabajadora.

Las interminables negociaciones sobre este punto contrastan con la enorme velocidad con la que el Gobierno nacional, a veces acompañado por el Congreso, dispuso este año el pago a los fondos buitre, el blanqueo de capitales o la baja y anulación de retenciones a los empresarios del campo, de la minería y la industria. Todas ellas fueron disposiciones que implicaron una enorme transferencia de ingresos a favor de los grandes capitalistas.

Sin embargo, también contrastan las medidas a favor del gran capital con la realidad que vive la mayor parte de la clase trabajadora, la que está por fuera de la agenda política que discute el Congreso Nacional.

Ayer el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina dio a conocer un informe que indica que más de la mitad de los trabajadores tiene problemas de empleo: el 30,7 % tiene empleos pero sin vinculación con la seguridad social; el 18 % está subocupado en actividades de baja remuneración, alta inestabilidad y/o participa de programas de empleo; y el 9,9 % está desocupado.

Asimismo, el informe señala que casi uno de cada tres trabajadores perdió el empleo durante 2016, dando cuenta de una gran inestabilidad: el 27,7% de los asalariados mayores de 18 años aseguró haber estado desocupado al menos una vez durante el último año. El miedo a la desocupación es usado por el gobierno y los empresarios para atacar el salario e imponer condiciones de flexibilización laboral que los trabajadores pagan con su salud y sus vidas.

Por otro lado, la desocupación en el tercer trimestre de 2016 afectó más a las mujeres y a la juventud (18 a 34 años), con cifras de 14,4 % y 17,3 % respectivamente. Las mujeres también tienen un mayor porcentaje de empleo precario en el mismo período, 32,2 %.

Las mismas cifras del Indec, difundidas en octubre, ya daban cuenta de otro dato dramático: la mitad de los trabajadores gana menos de $ 7200.

Las cúpulas sindicales le dan la espalda a millones de trabajadores

Ayer Pablo Moyano, en un doble juego para compensar la reunión de su padre con Macri del día anterior, salió con duras declaraciones exigiendo que se apruebe en el Senado el proyecto sobre el impuesto al salario que cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados. Mientras tanto, los gremios del transporte nucleados en la CATT anunciaron que el lunes realizarán asambleas que podrían afectar los servicios, con la misma exigencia.

Después de un año en el que a cambio del manejo millonario de las obras sociales las cúpulas sindicales dejaron pasar los tarifazos y los despidos sin ninguna medida de fuerza, ensayan ahora mínimos gestos en defensa de un sector minoritario de los trabajadores, aunque sin siquiera estar dispuestos a sostenerlos con medidas de fuerza contundentes para lograr la demanda planteada, ni plantear una medida de fondo al respecto, que es la anulación del impuesto al salario, como plantea el Frente de Izquierda.

Sin embargo, peor aún es la actitud de esta casta parasitaria de los sindicatos que nada hace por los millones de trabajadores sumidos en la precarización laboral, que fueron quienes este año más sufrieron la inflación y los despidos.

Mientras tanto, organizaciones sociales como la CTEP, la CCC, Barrios de Pie o el Movimiento Evita han acordado la paz social con el macrismo por tres años. No usan los paliativos conquistados con la Emergencia Social como un punto de apoyo para ir por más, sino que aceptan la consolidación de trabajadores de segunda categoría, abandonando la lucha por trabajo genuino para todos con un salario igual a la canasta familiar.

Unidad de los trabajadores y apoyo a las fábricas recuperadas

El informe de la UCA estableció también que más del 80 % de los trabajadores ocupados consideran altamente difícil conseguir un empleo similar en caso de perder su actual trabajo.

Como planteó Claudio Dellecarbonara en el acto del Frente de Izquierda en Atlanta, una de las principales tareas que está a la orden del día para los clasistas es luchar en los sindicatos por unir en una misma lucha a los trabajadores efectivos con los precarios, levantando las demandas de la mujer trabajadora, de los inmigrantes y de todos los sectores oprimidos. Las divisiones que imponen los empresarios y la burocracia sindical son funcionales a debilitar la fuerza de la clase trabajadora para conquistar sus derechos.

En lo inmediato, un importante desafío está planteado: la defensa de las fábricas recuperadas que son un ejemplo que muestra que frente a los cierres y los despidos los trabajadores pueden ocupar las empresas y ponerlas a producir bajo su control. Hoy obreros como los de Zanon, Donnelley o Worldcolor necesitan de la más amplia solidaridad para salir adelante en sus luchas.

A pocos días de un nuevo aniversario del 19 y 20 de diciembre de 2001, la continuidad de estas experiencias, muchas de ellas nacidas en aquella crisis, cobra un nuevo valor frente a un panorama económico recesivo y la intención de descargar el ajuste sobre los trabajadores.

Apoyar cada una de estas luchas y dar la pelea contra la patronal y la burocracia sindical marca un camino para poner en pie las fuerzas necesarias para luchar por un salario igual a la canasta familiar para todos que se indexe de acuerdo a la inflación; por bono de fin de año y paritarias libres y sin techo para recuperar el salario perdido; por igual salario igual trabajo y todos a planta permanente; por la anulación del impuesto al salario; como algunas de las medidas urgentes, en el marco de una salida de fondo para que la crisis la paguen los capitalistas.

 

 

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