Los dos polos del mundo

Más allá del tener o no tener

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No se trata de los polos magnéticos, que, por cierto, se están encaminando poco a poco hasta lo que en un futuro será un cambio de polaridad como otras veces ya ha sucedido en la historia de la Tierra y permitió que el Sahara fuera un vergel y los mares, por ejemplo, cubrieran parte de la superficie de España. Se trata de otra clase de polaridad que  en este caso tiene mucho que ver con la condición espiritual de la humanidad en última instancia. De eso se trata.-

¿Qué define la polaridad?

Que el mundo, desde el punto de vista de las posesiones materiales se halla dividido en dos polos, es bien evidente. Por un lado, sí, están los ricos, y enfrente sus pobres correspondientes, esa constante histórica que no superamos por más años que pasen. Pero este punto de vista basado solo en el tener,  es limitado, porque la doble polaridad trasciende los conceptos de pobreza o riqueza, del tener o no tener material, y toma en cuenta también otro aspecto: la ética y la moral. Y es la presencia o la ausencia de estas cualidades la que define la polaridad. Porque se puede ser pobre en lo económico, pero vivir de acuerdo con una ética y moral elevada, pero también  ser pobre y desear ser rico y actuar sin principio moral alguno con tal de imitar la conducta de aquellos, basada en el egocentrismo y desprecio al resto de sus semejantes y del mundo animal. En cambio, es muy difícil ser rico y tener saludables principios éticos y morales, porque el proceso de enriquecerse se hace siempre renegando de ellos.

El polo de sombra

Desde la óptica de la conciencia existe un verdadero ejército de las sombras que se extiende por todas las latitudes, es inmune a los cambios históricos, a las ideologías, y a la ética o la moral más elementales. Se opone por todos los medios, legales o no, a cuanto pueda suponer  la merma o la pérdida de privilegios, derechos, ventajas, comodidades, vicios, y muchas otras cosas del ego a las que no desean renunciar de ninguna manera. Este ejército multinacional  de la sombras  los forman nutridos batallones  de machistas, cazadores, racistas, xenófobos, traficantes de drogas, traficantes de personas  y proxenetas; belicicistas, pederastas, organizaciones de usureros, pirómanos, taladores de selvas en plena savia, ganaderos y agricultores industriales,  industriales y comerciantes  cárnicos, explotadores de minas, multinacionales de la pesca, explotadores de hidrocarburos, multinacionales de la industria atómica, comerciantes y traficantes de armas, reclutadores de niños  y niñas soldados, manipuladores de la comunicación, ladrones de datos en Internet para beneficio personal. Y muchos otros que cada uno puede enumerarse.

No se conocen entre sí necesariamente los miembros de ese ejército, ni hablan el mismo idioma en todas partes, ni tienen los mismos principios religiosos ni políticos, ni tal vez sean conscientes siquiera  de formar  parte del ejército multinacional de las sombras, pero actúan en la misma dirección y siempre pretenden ganar para beneficiarse de alguien o de algo aunque le dañe, ignorando que se daña su propia alma en la misma medida debido a la ley de causa y efecto o siembra y cosecha. Porque siempre perjudican con sus acciones contrarias al orden espiritual. Si acumulan riquezas, es a costa de los que empobrecen; si son machistas dañan y hasta matan a la mujer; si fabrican, comercian o trafican con armas, facilitan matar. Si son soldados, asesinan en guerras. Si son cazadores, asesinan animales; si son pederastas asesinan moralmente a los niños;  si son proxenetas, esclavizan a las mujeres; si son usureros, arruinan a sus semejantes o los empobrecen; si talan bosques con árboles en plena savia, o los queman, o comercian con las maderas de ese modo, dañan a la naturaleza, a los animales y personas  que habitan los bosques y contribuyen a la desertización y al cambio climático. Si explotan minas, contribuyen a desarmonizar la estructura magnética y el equilibrio de masas en el Planeta. Y así podríamos hablar de cada una de esas actividades que conducen a dominar, explotar, esclavizar, destruir, engañar, apropiarse de lo ajeno, y un largo etc que son las que prevalecen en la organización del mundo. Y así nos está yendo.

¿En qué polo nos encontramos?

Dios, Creador de toda forma de vida nos recuerda en Sus Mandamientos que no es lícito ir contra las leyes de la vida ni contra el prójimo. Y Cristo en Su Sermón de la Montaña nos recuerda que no se puede ir contra la justicia, la igualdad, la libertad, o el bien de otro, porque es ir contra Dios, que vive también en el interior de cada ser humano y mantiene cada forma de vida.

En este punto, cada uno debe saber en qué polo de los dos se encuentra: o en el luminoso, el de las gentes que se esfuerzan por seguir una vida legítima, o si anda  en el ejército de las sombras como aspirante, como soldado raso, como oficial  o como general ocupando puestos de responsabilidad en las altas esferas de la política, del mundo de los negocios, de la milicia o de alguna religión. Porque, ya lo dijo Jesús de Nazaret: “No se puede servir a dos señores”.

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