Los confettis amarillentos del Marruecos español

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Un giro a la derecha, y brillan las luces inglesas de Gibraltar. A la izquierda, el puerto español de Algeciras que centellea en la noche. Por fin, mirando juste enfrente, la cornisa marroquí de Fnidek, iluminada como un arbol de Navidad.

Desde la torre de Isabel II à Ceuta, una de las últimas piedras del imperio colonial español, se ve enseguida el peso de la historia y la importancia de la geografía. Clavadas encima de las aguas del estrecho, donde transitan cada año cerca de 100.000 buques, por los menos 20.000 clandestinos y centenas de toneladas de cannabis, el enclave español en tierra marroquí se da aires de ciudadela segura.

De hecho, los dos tercios de este territorio escarpado de 18 km², plantado como una banderilla en el Mediterraneo, son dedicados a las instalaciones militares. La ciudad y sus iglesias, por su parte, están integralmente rodeadas de una cortina de barreras metálicas infranqueables apolilladas por torres. Sin embargo, una evidencia se impone : Ceuta (Sebta en árabe) es Marruecos. O, por lo menos, lo deviene, como Melilla, el otro enclave costero español que linda el puerto marroquí de Nador. «Ceuta y Melilla van a caer como manzanas maduras entre las mandíbulas de Marruecos, pronostica Karim, un hombre de negocios tangerino. Parece, en efecto, que cinco siglos de presencia española en los dos «presidios» (conquistados respectivamente en 1580 y 1497) la historia se acelera.

Es verdad que las reivindicaciones marroquíes sobre los dos enclaves costeros no son nuevas. Datan de la independecia, en 1956. Desde entonces, Rabat no deja pasar ninguna ocasión para calificar esta presencia española de «supervivencia anacrónica de la época colonial». Madrid, al menos oficialmente, muestra una determinación férrea sobre la perennidad de sus posiciones. Durante su última visita, en 2007, el rey Juan Carlos en persona reafirmó el afecto de España hacia estos dos confetis de imperio cuya apartenencia a la corona esta inscrita en la Constitución.

Un modelo condenado

Por qué esta seguridad por parte marroquí que el «fruto está maduro» y por qué esta inquietúd del otro lado del telón de acero? «El modelo económico de Ceuta y Melilla esta condenado a corto plazo», explica el Ministro de Industria y Comercio, Ahmed Reda Chami. Efectivamente, más allá de los simbolos, de las banderas y lasdeclaraciones diplomáticas, es la realidad económica que impone la ley. Consumido su interés militar estratégico, que justificó su mantenimiento durante siglos, los enclaves viven desde hace 40 años del comercio y del contrabando con el vecino marroquí. Verdadera samaritana del estrecho, Ceuta ofrece de todo : tabaco, alcohol, electrodomésticos, electrónica, alimentos, productos de limpieza… En la actualidad, entre 3.000 y 4.000 marroquíes vienen diariamente a hacer sus compras en los grandes supermercados adyacentes a los puestos aduaneros de Bab Sebta («la Puerta de Ceuta»). En capazos hechos de plástico, cargan sus compras antes de atravesar de nuevo la frontera a pié como una columna de hormigas obreras. Su mercancía será de nuevo vendida en los souks de la región, al igual que en Tanger, Rabat o Casablanca. «Si quieres una pantalla plana, incluso una nevera, basta con llamar y yo te traigo todo lo que quieras, puedo librar hasta Marrakech», dice Mounir, un habitante de Fnidek que acaba de atravesar el pasillo metálico con un gran saco de deportes sobre la espalda. En el interior, dos pares de zapatos de deportes, 10 botellas de jabón, 5 cartones de tabaco americano et 5 planchas «made in China». Coste del paso ; 20 dirhams (1,80 euros) entregados claramente al aduanero marroquí.

Pero los tiempos cambian. Atrancado durante mucho tiempo en sus fronteras, Marruecos emprendió, desde 1994, un ambicioso y constante programa de desmantelamiento aduanero que esta aportando sus frutos. Salvo raras excepciones, los productos manufacturados provenientes de la Unión Europea (UE) entran ahora libremente en el reino. El paisaje de las grandes superficies siguió esta revolución : Todas las marcas europeas prestigiosas están presentes en las grandes ciudades, mientras que los hypermercados (Marjane, Metro) crecen como champiñons. Por qué comprar baratija en Ceuta si tenemos todo aquí? Para ganar 2 o 3 dirhams por botella de jabón o 50 dirhams por una máquina fotográfica numérica vendida sin garantía?», comenta Kamal, un restaurador en Tanger. «Ahora, voy a hacer mis compras en Metro y mi esposa y mis hijas se visten en Zara, en Rabat».

Viendo su márgen derritiéndose como nieve bajo el sol desde hace diez años (el acuerdo de libre comercio con la UE puesto progresivamente en aplicación) los comerciantes ceutíes intentan posicionarse más en la alta gama (electrónica, joyería, relojería). Pero para aquellos que no tienen los medios para reconvertirse, es la quiebra. Tiendas cerradas, descorrer las cortinas, el centro de Ceuta es la ilustración de una bella época que quedó atrás. Algunos comerciantes hablan de una baja de 30% a 40% de su actividad en el primer semestre.

«Ni marroquí ni español : Sebti».

Las noches de fin de semana, el enclave sale de su torpeza de burgo andalúz y la burguesía local se deja ver en los restaurantes, los karaokes y los clubs de moda que rodean el puerto de vacaciones. Los más jóvenes, con pantalones cuya cintura cuelga bajo las nalgas, según los últimos cánonces de la moda en Madrid o Paris (los célebres baggys), hacen petardear sus scooters girando en torno a MacDonald's. Todavía hay dinero en Ceuta, como lo atestiguan los yates del muelle, pero es la ausencia de perspectiva que parece minar la moral de estos ciudadanos afro-europeos. La misma inquietud en las callejuelas del barrio popular marroquí de Tarajal, cerca del pesuto fronterizo. En Ceuta, un tercio de los 80.000 habitantes son musulmanes, o sea de origen marroquí, y las mezquitas, ahora, son tan nombrosas como las iglesias. Al pié de los edificios de residencia de alquiler moderado o los inmuebles en prefabricado de tres plantas, estigmas de un apartheid económico que disimula su nombre, se pasa el tiempo. Adosados a un muro leproso tachado de un graffiti «Bush, Blair, terroristas!», Tawfiq, 27 ans, fuma un cigarrillo americano sin tasa de impuesto (2 euros el paquete). «Ya no hay nada que hacer aquí y mi primo me ha propuesto ir a trabajar con él en Casablanca.» Hasta ahí, con su padre, trabajaba en los negocios de piezas de recambio para coches, una de las pocas actividades aún rentables. Pero la irrupción de las sucursales de automóviles en las grandes ciudades marroquíes le inquieta, al igual que la desafectación del puerto de Ceuta a favor del de Tanger Med, el cual, a partir de 2010 debería recibir la mayoría del tránsito veraniego de los 2 millones de marroquíes residentes en el extranjero. Cuando se le pregunta si se siente español o marroquí, Tawfik responde con una ligera sonrisa. : «Ni lo uno ni lo otro. Soy sebti». Como para recordar que, antes de vincularse a la corona española, Ceuta fue, por orden, fenicia, romana, árabe y portuguesa.

«La modernidad cambió de lado», explica,en Tanger, Fouad Brini, director de la Agencia del Norte, encargada de coordinar el desarrollo del Marruecos Septentrional de Tanger a Oujda. Durante mucho tiempo abandonada por el poder central de Rabat, el norte del reino vive, desde hace cinco años, una metamorfosis espectacular : autovías, zonas francas industriales, ciudades nuevas, estaciones balnearias, puerto de Tanger Med, proyecto de TGV (1), parques eólicos y fotovoltáicos de Kyoto-Park confirman la voluntad de construir un segundo pulmón económico para equilibrar a la megalópolis de Casablanca. Varios millares de euros ( 2 billones de dinero público, 10 billones de inversiones privadas desde 2003) fueron ingresados para concretizar «la vocación europea» de la economía marroquí, según Jelloul Samsseme, director del Centro regional de inversiones (CRI) de Tanger.

Entonces, cuando el norte de Marruecos avanza a pasos de gigante, cual será el futuro de los enclaves españoles? Si todavía es temprano para prever una retrocesión pura y simple en Marruecos, no se excluye la puesta en marcha de un modelo económico de tipo «un pais, dos sistemas», adoptado también en Hong Kong en 1997. «Marruecos se prepara para recibir económicamente y socialmente estos dos enclaves», asegura Saad Hassar, secretario de Estado del ministerio del interior.

Si las fronteras oficiales no verán ningún cambio inmediato, las autoridades de la Ciudad Autónoma de Ceuta ya pidieron al poder central suavizar las reglas de entrada de marroquíes en el enclave. Se trata de extender a todos los sujetos del reino las medidas de contravención hasta ahora acordadas sólamente a los residentes de la región de Fnidek, dispensados de visa Schengen. Para que la políitica del pasaporte venga a relanzar la política del chequero. Y, en espera de una solución más duradera que, evidentemente, corre el riesgo de ser marroquí. Comparando la situación de los enclaves a la del Sáhara Occidental, el difunto Hassan II había advertido, desde 1986 :»Nuestra Marcha por la liberación de Sebta et Melilla es de otra naturaleza, la del diálogo, la persuasión…y la paciencia».

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