Los comunistas hemos de coincidir en la lucha de una manera más consecuente

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Las diferencias y dificultades, que aparecen con los anarquistas, a la hora de ponerse de acuerdo para desarrollar actividad y lucha de forma organizada y unitaria, pueden ser comprensibles. ¿Pero entre marxistas y con la que está cayendo…?

Es básico tener en cuenta, que la historia y los procesos de desarrollo político y organizativo del comunismo internacional, es diferente en cada país. Así pues, el Estado español tiene los suyos propio. También dentro del mismo Estado, puede haber diferencias, incluso muy grandes, como ocurre con las que tiene el País Vasco del resto.

Es necesaria esta introducción por considerar que, a parte del País Vasco, en el resto del Estado, hoy por hoy, y por mucho tiempo, no veremos el principio de una organización comunista&nbsp hegemónica e influyente en las masas. Es decir, en nuestro estado no existe ninguna organización marxista de la izquierda radical que aparezca, ni que pueda aparecer, como un referente aglutinador. La historia de la debacle del PCE-PSUC, llevándose por delante al sindicalismo combativo de CC OO, &nbsp y la incapacidad de quienes intentaron reconducirlo, hace imposible que pueda existir o producirse ese hecho. De modo que, en los pueblos del estado español, la hegemonía del movimiento político revolucionario, será&nbsp alcanzable si se practica desde, y para la unidad, dentro de la verdadera izquierda. Esa que hoy preconiza &nbsp transformar la sociedad y acabar con el sistema capitalista, mientras que continúa sin avanzar presa de una atomización desesperante.

No sólo por los acontecimientos del 15-M (pero con más razón también por el 15-M), la izquierda real, debería activarse para construir algo nuevo como fuerza comunista; pues sabemos que desde hace mucho tiempo, (y sobretodo desde la aparición de esta crisis y de las acometidas contra los intereses de los trabajadores), se viene teorizando y mostrándose una gran preocupación por la división organizativa de la misma, mientras el capitalismo campa y actúa a sus anchas.

Una vez más, yo también digo que es urgente (de extrema necesidad), conseguir un movimiento comunista unitario, para lo que se ha de hacer esfuerzos en alcanzar fraternas complicidades, que lo haga fuerte en si mismo, estrellando contra los cubos de la basura el sectarismo y los protagonismos, innecesarios e inmerecidos. Cientos de cuadros comunistas, encuadrados en todas estas modestas organizaciones, y otros muchos a título individual, debemos desmelenarnos codo con codo, en una sagaz actividad para lograr la toma de conciencia y subjetividad en las masas, creando antesalas movilizadoras y poniendo en la picota al capitalismo.

Es cierto, cuando se dice que&nbsp hemos sido sorprendidos por el 15-M. Algunos también señalamos anteriormente esta sorpresa con la manifestación que se produjo, poco tiempo antes, con miles de “jóvenes sin futuro”. Personalmente vengo señalando, desde hace bastante tiempo, que ciertas cosas no se vienen haciendo bien &nbsp y que en muchos casos ni siquiera se están planteando. Afecta y desmoraliza que nadie entre en debates serios y reposados sobre estas u otras aseveraciones, (que se centran en elementos concretos del materialismo dialéctico) siendo las que nos han llevado a ceder, al enemigo, el arma histórica de la reivindicación y a perder de vista la solidaridad de clase en el corazón de la explotación. Justo allí mismo, donde se encuentra el eje central de la lucha de clases, desde donde, por consecuencia, hemos sucumbido a la escandalosa derrota que estamos sufriendo.

La inquietud de la gente de izquierdas, en general, está latente, se observa un desasosiego &nbsp ante la ausencia total de procesos de debate, en base a marchar juntos en la lucha. Siendo&nbsp &nbsp natural que eso suceda. ¿Nos imaginamos los inconvenientes que se nos plantearían, estando tan descoordinados, en una movilización generalizada y continuada como las que han sucedido en Egipto o en Túnez?

Mírese como se quiera, es inaudito, incomprensible y desde cualquier pensamiento irresponsable, que en estos momentos ni siquiera esté funcionando una mesa política estatal de debate permanente y para acuerdos de mínimos, de toda la izquierda radical marxista. ¿Por qué ocurre esto?, si en el fondo todas las organizaciones, de estas características (sus dirigentes y bases), coinciden en esta preocupación. Y es por eso que, muchos no dejamos de preguntarnos, como es que no surge la iniciativa aún, de ninguna de estas organizaciones, siendo indiscutibles los motivos y la urgencia. No obstante, quizás sea justo decir que seguramente si que, en algún que otro caso y momento, alguna de estas organizaciones, ha podido plantear, o estar planteando esta necesidad. Pero aún así, la evidencia nos dice que no se ha hecho correctamente ó que se incide en ello escasamente.

Debemos observar y valorar como, en la práctica, todas las organizaciones marxistas de la izquierda radical, a nivel político, sindical y de otra índole, hemos aparecido en el 15-M, con gran capacidad, por lo general, de consideración y flexibilidad respecto a los demás, mostrando a la vez humildad, sin que por ello nadie haya estado obligado a hacer dejación de su programa y principios, ni se le haya prohibido seguir desarrollando una actividad propia. Se ha estado participando en las asambleas del 15-M, así como en las movilizaciones que eran acordadas y que fueron importantísimas como las que se llevaron a cabo frente al Parlament de la Generalitat, en Barcelona, las grandes manifestaciones del 19-J, en la que ha vuelto a celebrar hace poco en Barcelona, con miles de manifestantes, la reciente en Madrid en la culminación de las marchas, así como en otras muchas manifestaciones, en todo el Estado, saliendo al paso de los recortes de servicios sociales, de carácter solidario contra los desahucios, etc. Todo ello ha estado sucediendo, a pesar de las diferencias y legítimas reticencias que existían, sobretodo, en base a ciertos grupos de personas que estuvieron detrás del impulso del 15-M, y de determinados medios importantes que lo apoyaron y propagaron…

En torno a este debate, se han expresado interesantes opiniones con razones en direcciones y preocupaciones diversas. Tal vez por ser uno de los más cercanos, me parece de especial interés el que expone un participante, en el artículo que escribe Ciro Rojo, en Kaos, el 20-7-011, donde se anota una cita de Alan Woods. Y sin embargo, este interesante texto, no se opone, lógicamente, a la necesidad de desvelarse para conseguir mayor y mejor organización del conjunto de los comunistas. En este sentido, desde las múltiples aportaciones que se hacen en la red, (concretamente en esta página de Kaos, por medio de artículos y a través de resumidos escritos en base a los mismos), se puede influir y presionar para que las organizaciones comunistas opten por dedicar más tiempo a encontrar formas de fortalecimiento unitario y de apoyo recíproco. Más si, en nuestros debates, procuramos no caer en provocaciones y en determinismos insultantes, mostrando, por el contrario, argumentos con seriedad y respeto. (Teniendo presente que siempre habrá provocaciones).

Soy consciente de que estas últimas líneas pueden dar la sensación de contener un carácter unitarista-voluntarista. Ahora bien, lo que trato de señalar, es que debemos ser críticos comenzando por nosotros mismos, pues no siempre nuestras afinidades políticas en la izquierda comunista, de cualquiera de las corrientes, es fruto de una evolución consecuentemente meditada, contrastada y científica, sino que pueden ser consecuencia, de influencias tradicionales, mecánicas y partidistas. Pueden estar condicionadas por elaboraciones someras, que hicieron otros, en base al materialismo dialéctico y, sobre todo, al materialismo histórico. Y en el supuesto de que en su momento fueran acertadas, por alguna de las partes, su praxis no puede seguir siendo válida eternamente.

Y además, podemos ser portadores de sectarios parásitos y vastos vicios, (en nuestras practicas políticas) endurecidos y reforzados por nuestros egos y afanes protagonistas, siendo estos, los que en muchos casos, fomentan la división anteponiéndose al interés de los pueblos, a la ciencia de la lucha de clases y a su eficacia para el éxito de la clase obrera. &nbsp

J. Estrada Cruz&nbsp (26-7-2011)