Publicado en: 3 diciembre, 2018

Los “chalecos amarillos”, un movimiento confuso aparecido al margen de los partidos obreros y sindicatos

Por Groupe Marxiste Internationaliste (GMI)

La responsabilidad de las organizaciones obreras es inmensa. No hay que hacer como el jefe de la CFDT, que ha corrido en socorro de Macron. Hay que impedir que se caiga en la desesperación y la reacción. Hay que dirigir la protesta hacia la unidad de los trabajadores y hacia la eficacia.

Por Groupe Marxiste Internationaliste (GMI)


 

¿Por qué ha aparecido un movimiento al margen de los partidos obreros y de los sindicatos?

El capitalismo, que desde hace mucho tiempo está dirigido por grandes grupos empresariales, ha deteriorado el medio ambiente durante más de un siglo porque se basa en la obtención del beneficio y en la competencia, no en el interés de la humanidad. Desde la crisis capitalista mundial de 1974, la clase obrera francesa sufre un desempleo masivo. Desde la crisis capitalista global de 2008, la clase obrera ha sido empobrecida y precarizada para que la burguesía francesa pueda conservar sus beneficios. La vivienda de los trabajadores pobres de las ciudades se deteriora, la SNCF [compañía de ferrocarriles] cierra las pequeñas líneas de tren, la sanidad y la educación públicas son estranguladas. Los más pobres de los pobres, los migrantes, son el blanco de la represión policial y de fronteras. La policía y el ejército incrementan sus efectivos personales y se equipan más que nunca.

Hollande y el gobierno del PS-PRG-EELV gobernaron para la burguesía y decepcionaron a la masa de trabajadores que votaron por él y el PS. Esto facilitó el acceso a la presidencia de Macron, un ex banquero de inversiones y ex ministro de economía de Hollande. Desde hace dos años, Macron, en nombre de la burguesía, ha redoblado los ataques contra los trabajadores y ha fortalecido la explotación y la flexibilidad del empleo y los salarios. En nombre de la “transición ecológica”, ha transferido una gran parte de los impuestos de los capitalistas y ricos a las espaldas de los trabajadores. Pero el PS, La France Insoumise (LFI), el PCF o Générations explican que hay que esperar a las próximas elecciones. LFI preconiza el proteccionismo y hace creer que los problemas provienen del extranjero (de la UE, de Alemania …) y no del capitalismo.

Los líderes sindicales de la CGT, CFDT, FO, Solidaires … ha sido incapaces de impedir los ataques de los gobiernos de Sarkozy, Hollande y Macron porque siempre han aceptado negociarlos y porque han impedido el Huelga general. Actualmente, los dirigentes sindicales han aceptado discutir proyectos contra los desempleados, los jubilados y los funcionarios públicos. El PCF, LFI, LO, el NPA … los han respaldado cada vez. ¿Cómo sorprenderse entonces de que el creciente descontento popular finalmente haya explotado al margen de los partidos “reformistas” y los sindicatos de trabajadores?

Un movimiento confuso y con acciones desordenadas.

El 17 de noviembre, a partir de las convocatorias lanzadas en las redes sociales, apareció una movilización visiblemente espontánea contra el aumento de los precios de los combustibles, con “chalecos amarillos” como señal de adhesión. No es enorme, pero dura. Aglomera trabajadores independientes (especialmente artesanos, algunos agricultores …), directivos de bajo nivel de las empresas, trabajadores y empleados que necesitan el automóvil para trabajar, desempleados, jubilados víctimas del aumento de la CSG [aportación a la Seguridad Social] y el bloqueo de pensiones. Este movimiento atraviesa varias clases sociales, sin una organización estructurada, sin asambleas democráticas. La patronal misma no lo apoya, la federación de transportistas especialmente se ha negado a unirse a él. Los capitalistas de este sector tienen su recompensa: está exentos desde siempre de una parte de los impuestos sobre los combustibles y el gobierno renuncia al “impuesto sobre los vehículos pesados”.

Actualmente el movimiento tiene objetivos diferentes y, a veces, contrapuestos: rechazo del impuesto o de la recreación del ISF [Impuesto sobre el Patrimonio], dimisión de Macron o exigencia para que atienda sus reivindicaciones. Para expresar que representan al pueblo los manifestantes ostentan banderas tricolores, sin ver que desde 1848 esas banderas son símbolos de la sumisión de los trabajadores a los explotadores y poderosos.

Las acciones, por el momento, no son huelgas, sino bloqueos de cruces y centros comerciales que molestan a los empleados y levantan a los comerciantes contra el movimiento. Desorganizados, los “chalecos amarillos” sufren la represión policial. Las manifestaciones en los Campos Elíseos también son impotentes y se prestan a las manipulaciones de provocadores y fascistas. Varias veces algunas de ellas se han deslizado hacia el racismo y la xenofobia. Incluso en la Somme [departamento del norte, cerca de Pas de Calais], el 20 de noviembre, algunos migrantes indocumentados fueron entregados a la policía.

Elección de delegados de trabajadores en lucha.

Macron está desestabilizado. Apoyándose en la confusión de los chalecos amarillos, los partidos políticos de la burguesía competidores de LREM (LR de Wauquiez, DlF de Dupont-Aignan, RN de Le Pen …) intentan recuperar el movimiento mientras sirven a los mismos intereses que Macron, los de la burguesía francesa.

La responsabilidad de las organizaciones obreras es inmensa. No hay que hacer como el jefe de la CFDT, que ha corrido en socorro de Macron. Hay que impedir que se caiga en la desesperación y la reacción. Hay que dirigir la protesta hacia la unidad de los trabajadores y hacia la eficacia. Los sindicatos deben romper con el gobierno, movilizarse y unirse para:

¡La supresión de todos los impuestos sobre el consumo corriente (IVA, TIPP, TICPE …)! ¡Impuesto ecológico sobre el gran capital y los ricos! Impuestos progresivos sobre la renta y el patrimonio! ¡Fin de las exenciones fiscales ofrecidas a los empresarios y aumento de las cotizaciones patronales! ¡Eliminación de las cotizaciones sociales a cargo del trabajador!

¡Expropiación de las empresas de autopistas! ¡Expropiación de los bancos que organizan la evasión fiscal de los ricos! ¡Expropiación de los principales grupos petroleros y automovilísticos! Transporte público gratuito en las áreas metropolitanas y autopistas.

¡Prohibición de los despidos y reducción del tiempo de trabajo! Incremento de salario mínimo y de todos los salarios, ajuste automático de los salarios y pensiones con el IPC! ¡Viviendas baratas y de calidad en las ciudades!

¡Asambleas generales en las empresas, lugares de estudio y barrios! ¡elección de representantes! ¡Servicio de orden decidido por las asambleas para defender huelgas y manifestaciones! ¡Coordinación en cada ciudad, en cada departamento, en todo el país!

¡Abajo Macron! manifestación nacional unida en el Eliseo! ¡Gobierno de los trabajadores!

30 de noviembre de 2018

Groupe Marxiste Internationaliste (GMI). Francia   https://groupemarxiste.info/

Traducción por IKC

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