Los CDR se explican: «Es un error criminalizar quien vaya con la cara tapada»

Publicidad

Un millar de policías españoles ante un grupo -aunque indefinido- de ciudadanos organizados en Comités de Defensa de la República (CDR). Esta es una de las primeras imágenes que vienen a la cabeza cuando se piensa en el próximo viernes 21 de diciembre. Saber cómo se protegerá o se «desbordará» la Casa Llotja de Mar de Barcelona, donde se ha de celebrar el Consejo de Ministros con la presencia del mandatario español, Pedro Sánchez, es toda una incógnita. Los CDR llamaron la semana pasada para que la ciudadanía se concentrara en frente . Y no se quieren dejar criminalizar para ir «con la cara tapada».
El alcance de esta protesta -que se acompañará de movilizaciones paralelas de Òmnium , la ANCy grupos autónomos al territorio- es, de momento, una cuestión incierta. La olla a presión, sin embargo, va cogiendo temperatura y, si bien la ciudadanía se muestra predispuesta a movilizarse, el formato y el desarrollo de la jornada despiertan aún varias preguntas. Nació Digital ha hablado con la comisión técnica de comunicación de los CDR para desgranar algunos de estos aspectos de este día que se prevé excepcional. Y no sólo por el bulto político que le acompañará – los gobiernos catalán y español ya están cocinando un encuentro -, sino también por la coincidencia de una fecha mal encuentro (un año después de las elecciones post-155), y por las consecuencias de las últimas actuaciones policiales en Cataluña.

La previsión del dispositivo policial para el 21-D es de 9.000 agentes, entre Policía Nacional, Guardia Civil y Mossos. Estos últimos -con 8.000 efectivos- serán quienes previsiblemente pivotarán el grosor del dispositivo, que volverá a recaer en las manos del muy observado consejero de Interior, Miquel Buch, que buscará evitar la actuación de la policía española. Ante esta situación, los CDR avanzan en una entrevista que durante aquella jornada cualquier actuación será posible. 

«No descartamos ningún tipo de acción», aseguran a este diario. Las convocatorias previstas para el 21 de diciembre son muchas y, tal y como recuerdan, «cada uno lucha de la manera que cree mejor»: «No podemos olvidar que los CDR están presentes en todo el territorio, y cada núcleo decidirá de qué manera cree que ha de movilizarse, aunque es evidente que la atención estará en la ciudad de Barcelona «. Sin embargo, algo tienen claro. «Es un error muy grave criminalizar quien vaya con la cara tapada», sentencian, ya que esto es una «opción personal» de cada uno. 

Una medida «antirepressiva»

De hecho, la opacidad y anonimato que caracteriza las acciones de los CDR forma parte de su estrategia para garantizar la seguridad de sus miembros y la transversal implicación ciudadana en el movimiento, sea de la ideología que sea. Así pues, creen que el hecho de taparse la cara es una medida «antirepressiva» que España está queriendo aprovechar para «criminalizar la protesta». «En vez de vincularlo con la violencia, habría que entender este hecho como una medida antirepresiva; no hacerlo en estos términos supone comprar el relato del estado español», lamentan.

Acciones de los CDR en el centro de Barcelona Foto: Adrià Costa

La misma lectura es la que hacen cuando se les describe como la  kale borroka catalana, denuncian. «Son palabras puramente propagandísticas, con el objetivo de crear un estado mental determinado y una realidad completamente manipulada», aseguran. La intención de España, esgrimen durante la entrevista, es «justificar la represión desmedida» que se vive en Cataluña desde la jornada del referéndum del 1 de octubre, y que es «propia de un estado profundamente franquista «. 

Barricadas que pueden «abrir un camino»

La convocatoria oficial de los CDR indicaba que las barricadas «pueden cortar una calle para abrir un camino», y pese a que rechazan concretar como esto se materializaría, sí avisan de que «el objetivo es desbordar» el consejo de ministros. «Hasta aquí podemos leer», explican, al tiempo que consideran que celebrar la reunión en Barcelona, justo un año después de las elecciones «impuestas por el 155» es una «burla y un maltrato hacia el pueblo catalán». 

«Ya lo había hecho el dictador en numerosas ocasiones y es evidente que el gobierno español sigue los mismos pasos», argumentan. Según los CDR, la reunión es «una muestra más de que el Régimen del 78 sigue vivo en las instituciones del estado español». 

La policía, afirman, es un ejemplo. Sobre si esperan que haya cargas policiales, los CDR admiten que «después de las últimas actuaciones de los Mossos y viendo la incapacidad del consejero, pero también la del presidente, de hacer frente a un problema que se arrastra en el cuerpo desde hace muchos años «, no se espera un» cambio de actitud «. «Han demostrado muchas veces, y estos últimos días son una muestra reciente, su voluntad de criminalizar la protesta y reprimir los movimientos contestatarios al tiempo que permiten que los fascistas disfruten de absoluta impunidad», denuncian.

Por lo tanto, apuntan, «la lucha es el único camino», ante un estado español que redirige la violencia hacia los CDR con un «discurso intencionadamente manipulado» para justificar «actos cada vez más represivos» hacia los catalanes. En este sentido, piden respeto para las diferentes maneras de protestar, así como por las decisiones de cada organización de hacerlo de la manera que decida. Sobre las movilizaciones convocadas por Òmnium y el ANC, por ejemplo, aseguran que son «autónomas para decidir qué, cuándo y cómo» hacer sus actos. En cualquier caso, recuerdan que «las convocatorias no son excluyentes las unas con las otras» y «cada uno lucha de la manera que cree mejor».


Els CDR s’expliquen: «És un error criminalitzar qui vagi amb la cara tapada»

Portaveus dels Comitès de Defensa de la República donen a NacióDigital detalls del 21-D, asseguren que no descarten «cap mena d’acció» i assumeixen que hi haurà càrregues policials

Un miler de policies espanyols davant d’un grup -encara indefinit- de ciutadans organitzats en Comitès de Defensa de la República (CDR). Aquesta és una de les primeres imatges que venen al cap quan es pensa en el proper divendres 21 de desembre. Saber com es protegirà o es «desbordarà» la Casa Llotja de Mar de Barcelona, on s’ha de celebrar el consell de ministres amb la presència del mandatari espanyol, Pedro Sánchez, és tota una incògnita. Els CDR van fer una crida la setmana passada perquè la ciutadania s’hi concentrés al davant. I no es volen deixar criminalitzar per anar «amb la cara tapada».

L’abast d’aquesta protesta -que s’acompanyarà de mobilitzacions paral·leles d’Òmniuml’ANCi grups autònoms al territori- és, de moment, una qüestió incerta. L’olla a pressió, però, va agafant temperatura i, si bé la ciutadania es mostra predisposada a mobilitzar-se, el format i el desenvolupament de la jornada desperten encara diverses preguntes. NacióDigital ha parlat amb la comissió tècnica de comunicació dels CDR per desgranar alguns d’aquests aspectes d’aquesta diada que es preveu excepcional. I no només per l’embalum polític que l’acompanyarà –els governs català i espanyol ja estan cuinant una trobada-, sinó també per la coincidència d’una data mal trobada (un any després de les eleccions post-155), i per les conseqüències de les darreres actuacions policials a Catalunya.

La previsió del dispositiu policial pel 21-D és de 9.000 agents, entre Policia Nacional, Guàrdia Civil i Mossos d’Esquadra. Aquests últims -amb 8.000 efectius- seran qui previsiblement pivotaran el gruix del dispositiu, que tornarà a recaure a les mans del molt observat conseller d’Interior, Miquel Buch, que buscarà evitar l’actuació de la policia espanyola. Davant d’aquesta situació, els CDR avancen en una entrevista que durant aquella jornada qualsevol actuació serà possible.

Els CDR asseguren que l’opacitat i l’anonimat no és símptoma de violència, sinó de voluntat antirepressiva

«No descartem cap mena d’acció», asseguren a aquest diari. Les convocatòries previstes pel 21 de desembre són moltes i, tal com recorden, «cadascú lluita de la manera que creu millor»: «No podem oblidar que els CDR són presents a tot el territori, i cada nucli decidirà de quina manera creu que ha de mobilitzar-se, tot i que és evident que l’atenció estarà a la ciutat de Barcelona». No obstant això, una cosa tenen clara. «És un error molt greu criminalitzar qui vagi amb la cara tapada», sentencien, ja que això és una «opció personal» de cadascú.

Una mesura «antirepressiva»

De fet, l’opacitat i anonimat que caracteritza les accions dels CDR forma part de la seva estratègia per garantir la seguretat dels seus membres i la transversal implicació ciutadana en el moviment, sigui de la ideologia que sigui. Així doncs, creuen que el fet de tapar-se la cara és una mesura «antirepressiva» que l’estat espanyol està volent aprofitar per «criminalitzar la protesta». «En comptes de vincular-ho amb la violència, caldria entendre aquest fet com una mesura antirepressiva; no fer-ho en aquests termes suposa comprar el relat de l’estat espanyol», lamenten.

Accions dels CDR al centre de Barcelona Foto: Adrià Costa

La mateixa lectura és la que fan quan se’ls descriu com la kale borroka catalana, denuncien. «Són paraules purament propagandístiques, amb l’objectiu de crear un estat mental determinat i una realitat completament manipulada», asseguren. La intenció de l’estat espanyol, esgrimeixen durant l’entrevista, és «justificar la repressió desmesurada» que es viu a Catalunya des de la jornada del referèndum de l’1 d’octubre, i que és «pròpia d’un estat profundament franquista».

Barricades que poden «obrir un camí»

La convocatòria oficial dels CDR indicava que les barricades «poden tallar un carrer per obrir un camí», i malgrat que rebutgen concretar com això es materialitzaria, sí que avisen que «l’objectiu és desbordar» el consell de ministres. «Fins aquí podem llegir», expliquen, al temps que consideren que celebrar la reunió a Barcelona, just un any després de les eleccions «imposades pel 155» és una «burla i un maltractament cap al poble català».

«Ja ho havia fet el dictador en nombroses ocasions i és evident que el govern espanyol segueix les mateixes passes», argumenten. Segons els CDR, la reunió és «una mostra més que el Règim del 78 segueix ben viu a les institucions de l’estat espanyol».

Els CDR remarquen que «la lluita és l’únic camí» davant d’un estat espanyol que redirigeix el discurs de la violència cap a Catalunya

La policia, afirmen, n’és un exemple. Sobre si esperen que hi hagi càrregues policials, els CDR admeten que «després de les darreres actuacions dels Mossos i veient la incapacitat del conseller, però també la del president, de fer front a un problema que s’arrossega al cos des de fa molts anys», no s’espera un «canvi d’actitud». «Han demostrat moltes vegades, i aquests últims dies en són una mostra recent, la seva voluntat de criminalitzar la protesta i reprimir els moviments contestataris alhora que permeten que els feixistes gaudeixin d’absoluta impunitat», denuncien.

Per tant, apunten, «la lluita és l’únic camí», davant d’un estat espanyol que redirigeix la violència cap als CDR amb un «discurs intencionadament manipulat» per justificar «actes cada cop més repressius» envers els catalans. En aquest sentit, demanen respecte per a les diferents maneres de protestar, així com per les decisions de cada organització de fer-ho de la manera que decideixi. Sobre les mobilitzacions convocades per Òmnium i l’ANC, per exemple, asseguren que són «autònomes per decidir què, quan i com» fer els seus actes. En qualsevol cas, recorden que «les convocatòries no són excloents les unes amb les altres» i «cadascú lluita de la manera que creu millor».

También podría gustarte

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More