Los camaleones

Hubo un glorioso tempo en el que la facultad donostiarra de Zorroaga, recién estrenada, pareció asemejarse a la legendaria facultad de Vincennes; allá se juntaron profesores brillantes , con tintes libertarios, que parecían congeniar casi absolutamente con los alumnos que se matriculaban , aun siendo ya mayorcitos, en filosofía, en especial, en psicología, y…en otra que ni nombro, pues esta última era más que nada para buscarse un puestecito con supuesta rapidez. 

No entraré en comparar-por todos los dioses- el personal que aquí se apuntó con los Gilles Châtelet, Gilles Deleuze, Michel Foucault, Alain Badiou o Jean-François Lyotard -no sigo por no forzar la memoria- que impartían en las afueras parisinas. Por acá brillaron con su verborrea los Félix de Azúa, Fernando Savater, Javier Etxeberría, Víctor Gómez Pin, y… otros fallecidos, por desgracia, ya que muchos de ellos eran, sin lugar a dudas, los más serios, los más capaces y los menos espectaculares.

Aquello fue un verdadero jolgorio, una fiesta, en la que los alumnos flipaban, entre asamblea y asamblea en la que participaban los profesores, por la pluralidad y espontaneidad de las ideas que afluían en el centro. Carteles, fiestas, encuentros, reuniones rociadas de vasos y cigarros hasta los topes…¡ una maravilla que unían lo lúdico con las libres ideas! Algunos de los destacados profesores andaban, y hasta vivían, en colla…con visitas de algunas alumnas, y alumnos, a los que les iba la marcha de aquellos monstruos del saber y la “anarquía”. Cierto es que la vida que tales sujetos se pegaban salía de puertas afueras de sus residencias compartidas de Miraconcha y hasta lucía en sus exquisitos gustos (luego se ha visto con absoluto descaro que muchos de ellos han sobresalido como selectos aficionados al arte del toreo).

Pasados unos añitos se ve que esas veleidades juveniles (?) se fueron al guano y éstos caballeretes maduraron y se hicieron gente de orden: por una parte, aúllan ¡viva la unidad de esa cosa llamada España, con sus sangrientas fiestas! Mientras que por otra, acusan a quienes mantienen otras posturas (anti-taurinas e independentistas, por ejemplo) de necios, ignorantes, y…fenicios. 

Si el donostiarra don Fernando corre- tanto como los caballitos que tanto le gustan- en sus <<urgencias éticas>>, predicando acerca de lo bueno y lo malo; don Félix , con motivo de la movida catalana, no se corta ni un pelo (del mismo modo que no se cortaba a la hora de traducir a algún autor alemán, haciéndolo desde el francés y sin señalarlo); el primero, compañero de viaje(¡cómo aprovechó su consejería su líderesa!) de doña Rosa Díez(no sé si quitar la tilde a su apellido y dejarla en “10”) de la que fue consejera turística del gobiernillo vascongado y disfrutó diciendo que “ven y cuétalo”, mientras que ella  conocía medio mundo y lo contaba, se abría a modos de vestir alejados de los de  la clásica “comisaria” de la casa del pueblo psoecialista, y de comer…qué decir; todos los periodistas, y funcionarios, perdían el culo , en Estrasburgo, por ser invitados a las más selectas mesas por tal austera señora a la que se le abrió el apetito al tiempo que le aumentaban los ingresos(igual que a don Carlos Martínez Gorriarán a quien le crecía el patrimonio al tiempo que metía más ruido con el asunto de las “víctimas”) . El segundo -que es quien ponía guapura a la magnífica pareja, ya que el otro es como un pecado,…y recuerdo la aseveración de Jean-Paul Sartre que decía que a partir de los cuarenta uno atrae o no dependiendo de sí mismo –, posicionado con los Ciutadans de Ovejero y cía, es el que provoca estas líneas, pues acabo de leer en la prensa (El Mundo de 28 de setiembre) una sarta de sandeces que parece mentira que salgan de tan linda e ilustrada  boquita: <<estoy en contra del nacionalismo catalán desde que lo reconocí como heredero directo del nacionalismo franquista>>(¡anda la osa!), añadiendo que sólo explica este estallido de independentismo por el <<dinero>>, para concluir- aunque tal tipo de polladas nunca concluyen y se pueden alargar como el chicle de gran potencia hispana- afirmando, creo que sin sonrojo, que << ruina económica y nacionalismo fueron el origen del Tercer Reich>>…Sagaces mingadas la de este lindo intelectual que no recuerda, por lo visto, que precisamente los adalides de la unidad hispana (¡ una, grande y libre!), impuesta a hostias y a ostias,  fueron precisamente los amigos del caudillo y él mentado, de El Ferrol, en cabeza, entre los que por lo visto, ahora marcha <<prietas las filas>> con los irreverentes Albert Boadella, Fernando Sánchez Dragó o el poco nombrado, pues siempre quiere más, don Fernando Savater.

Decía Friedrich Nietzsche que <<las serpientes si no cambian de piel mueren>>; pero  si nos referimos a los humanos… tanto cambio, y tanta incoherencia, nos pueden hacer morir a nosotros de asco y aburrimiento.

En el tocadiscos suena la canción de Quico Pi de la Serra: que si los…volasen no veríamos nunca el sol. Y colorín, colorado…el color se ha cambiado. 

Iñaki URDANIBIA


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