Los bomberos forestales salen de nuevo a la calle

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En el inicio de una nueva campaña de verano de lucha contra el fuego, los trabajadores de las BRIF recuerdan y reclaman que sus condiciones laborales siguen siendo «pésimas» y continúan sin ser reconocidos como categoría profesional en un conflicto que mantienen con la empresa desde hace ya más de dos años.

El Grupo Tragsa es un conjunto de empresas públicas integradas en la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), entidad dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de España.

Una de ellas es BRIF, que tiene como función prestar apoyo a las comunidades autónomas en la lucha contra los incendios forestales.

A principio de la década de los 90 el ya desaparecido ICONA (Instituto para la Conservación de la Naturaleza) creó las dos primeras BRIF. Con el objetivo de poder hacer frente al problema de los grandes incendios forestales ante la evidente falta de recursos suficientes y personal especializado para combatir con eficacia y seguridad este tipo de fuegos a nivel estatal.

A estos equipos se les dotó de helicópteros de transporte capaces de permitirles actuar en cualquier punto del territorio donde fuera necesario. Son por lo tanto unidades helitransportadas de personal altamente especializado en la extinción de incendios forestales y cuyo personal puede actuar en situaciones de máxima exigencia.

A pesar de ser bomberos forestales, actualmente los miembros de las BRIF están adscritos a un convenio empresarial procedente de la construcción como “peones especialistas”, “nada que ver con apagar incendios forestales y sin embargo adheridos a un anexo en el que se nos excluye de más de 40 artículos beneficiosos”, denunciaba Diego Farled, miembro de las BRIF en Daroca (Zaragoza).

Farled recuerda que “las pruebas físicas anuales y excluyentes que tenemos que pasar todos los miembros del dispositivo si no queremos perder el trabajo” se ven condicionadas por el estado físico de cada persona, lo que puede motivar la pérdida del puesto de trabajo.

Por lo que desde este colectivo reclaman que les sean reconocidas una serie de enfermedades profesionales derivadas de su tarea de apagar incendios y relacionadas con la toxicidad y peligrosidad que se asocian con este trabajo, según han explicado sus representantes el jueves pasado en un acto en León.

«Al tratarse de un trabajo tan puramente físico, la gente que ve mermada su condición física por edad, achaques, enfermedades o lesiones crónicas se ve abocada a verse en la calle después de haber dado todo por este trabajo tan vocacional», han asegurado. Por lo que piden para aquellos trabajadores en esa situación una segunda actividad menos lesiva físicamente e igualmente reconocida.

La mejora de sus condiciones económicas es otra de las reivindicaciones que realizan a Tragsa. En su opinión, su sueldo, de alrededor de 1.000 euros al mes, es totalmente insuficiente «por atender emergencias en todo el país» ya que son trasladados en helicópteros dando cobertura en todo el territorio estatal cuando así lo requiere el incendio que han de sofocar.

En el verano pasado los miembros de las distintas BRIF, en total 10 bases repartidas por el territorio, protagonizaron una huelga indefinida de 105 dias que acabó en diciembre con el rechazo por votación colectiva y asamblearia de la propuesta de preacuerdo presentada por la empresa, ya que no cumplía ninguno de los mínimos exigidos.

“Nuestros objetivos siguen marcados desde hace casi dos años, por lo que este colectivo va a seguir luchando hasta conseguirlos” declaran. Se abre así un nuevo calendario de movilizaciones que ha comenzado el martes 21 de junio con una concentración en la sede de Tragsa en Madrid.

http://www.izquierdadiario.es/Los-bomberos-forestales-salen-de-nuevo-a-la-calle?id_rubrique=2653

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