‘Los antidisturbios han perdido el control’. Un nuevo caso de agresión durante la huelga

Los casos de heridos por los mozos de escuadra en las protestas del 14 de noviembre siguen aumentando y ponen cada vez más en entredicho la actuación de los mossos antidisturbios. El de Jordi BC, de diecisiete años, es el último que se ha dado a conocer. Ahora tiene el brazo completamente inmovilizado y con un herida externa ‘con riesgo elevado de infección’. Si la herida no se infecta y evoluciona favorablemente, la semana entrante pasará forzosamente por el quirófano, porque tiene un ‘rotura total del cúbito con desplazamiento’. La causa? Un solo golpe de porra por parte de un mozo antidisturbios en la esquina entre Ausias March y Bruc, más arriba de la plaza Urquinaona, donde no había habido ningún alboroto, entre las ocho y las nueve de la noche.

‘Éramos un grupo de amigos que nos iban a casa y que nos detuvimos un momento para esperar otros compañeros. Estábamos quietos, esperando, allí no pasaba nada de nada, nos sentíamos seguros, cuando de repente pasaron varias furgones de los mossos y una de ellas se detuvo; bajaron unos cuantos bocados y cargaron contra nosotros, sin avisar, a golpes de porra y apuntándonos con las escopetas, lo último que recuerdo es que me puse a correr y noté un golpe muy fuerte en el brazo, entonces caí al suelo; están locos, no sé qué les pasa por la cabeza, todavía no lo puedo entender «.

Huyendo de los disturbios

Jordi había participado en la manifestación de la CGT que se hizo por el centro de Barcelona. Había llegado hasta la vía Laietana, al final del recorrido. Y cuando la policía avisó por megafonía que se disponía a cargar, él y cinco compañeros más decidieron irse rápidamente y volver a casa, vía Laietana arriba. Van ahorrarse los disturbios que hubo en esa zona y cuando ya estaban en la esquina de Ausiàs March con Bruc, más arriba de la plaza Urquinaona, donde no había habido ningún tipo de incidente y todo parecía tranquilo, fueron decidió esperar que llegaran unos compañeros que se habían quedado atrás. Entonces pasó todo. ‘Es indignante e incomprensible, tenían ganas de pegar la gente sin ningún motivo, pensábamos que ya se había acabado todo, justamente allí’, explica Jordi en declaraciones a Diario.

‘Nunca habría pensado que esto me pudiera pasar’

Algunos vecinos de la zona, sorprendidos por los gritos y las sirenas, bajaron a la calle a socorrer a los heridos y dos chicas hicieron subir Jordi, muy mareado, en su casa, donde le hicieron unas primeras curas en la herida y le dar agua y azúcar. Llamaron a su madre, que lo pasó a recoger inmediatamente y lo llevó a urgencias. La radiografía confirmó el peor pronóstico. ‘Nunca habría pensado que esto me pudiera pasar, y menos allí donde pasó, los antidisturbios han perdido el control’. La historia de Jordi se suma a otros casos de heridos que han aparecido desde de las mobilizacions, a Barcelona y Tarragona, y que han obligado al consejero de Interior, Felip Puig, a dar explicaciones una vez más por la actuación de los antidisturbios. Puig, sin embargo, se limitó jueves a lamentar las agresiones de Tarragona, las únicas conocidas entonces, que calificó de acciones fortuitas ‘y dijo que obirira una investigación interna. Incluso el presidente Artur Mas tuvo que pedir disculpas ayer, en plena campaña, por la agresión a una chica en Tarragona.Explicaciones, en todo caso, que son del todo insuficientes para Jordi y su familia.

‘De accidente, en mi caso, nada de nada’

El más impresionante de todos estos casos, especialmente los tres conocidos y ocurridos en Barcelona, es la arbitrariedad en la acción policial. Todos coinciden en que los que les pasó podía haber pasado a cualquiera pasando que fuera allí en ese momento, hiciera lo que hiciera. En el caso de Jordi, además, hay una diferencia importante. Él no fue agredido en ninguna de las zonas donde efectivamente hubo disturbios, sino bastante metros más arriba, cuatro ya se iba a casa. No parece, por tanto, en ningún caso una acción fortuita ni tampoco estratégica para desalojar la calle, porque todo pasó lejos de donde había habido los incidentes. En palabras de Jordi: ‘lo que me da más rabia es que Felip Puig diga que fueron accidentes aislados. De accidente, en mi caso, nada de nada. Y de aislado tampoco, porque lo que el me pasó a mí le podía pasar a cualquiera y como mi seguro que hay otros casos que no se conocen ‘.

http://www.vilaweb.cat/noticia/4056464/20121117/antidisturbis-perdut-control-cas-dagressio-durant-vaga.html

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