Los amigos de Onfray ( y III )

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Por Iñaki Urdanibia

Los prestigiosos Cahiers de L´Herne [ me conformaré con nombrar algunos de los que tengo a mano para dar cuenta de la altura de los personajes que engrosan la ya amplia lista: Baudrillard, Becket, Benjamin, Camus, Céline, Chomsky, Colette, Derrida, Duras, Foucault, Freud, Gary, Kafka, Heidegger, Lévi-Strauss, Modiano, Morin, Nietzsche, Perec, Serres…et basta! que decía Léo Ferré ] ; como digo, los cahiers acaban de publicar uno de sus volúmenes dedicado a él, al mismo tiempo que el libro que se publicaba el libro del que he dado cuenta en la entrega anterior; es el autor más joven, sesenta años, a quien se ha dedicado un cahier; en la faja promocional que acompaña al tomo se lee Ni dieux, ni maîtres, que pone el énfasis en el anarquismo del autor presentado ( casi me atrevo a decir, sin maldad, que alabado, hasta el punto de que si alguien desea conocer posturas críticas con respecto al normando no está ante los materiales adecuados). Sin recurrir a forzar la semántica del término maître diré que el normando sí que tiene maestros ( que no amos): ahí están Epicuro, Lucrecio,[ aunque no sé si estos dos últimos no han quedado descolgados del santoral] Diógenes de Sínope, Camus, Thoreau, Palante, Grenier, Proudhon, Lucien Jerphagnon que fue el que le inició, según confiesa, en el estudio de los griegos.

El volumen de homenaje, cuya pretensión según indica su editor, es hacer balance de la obra onfrayana; reúne los trabajos de una cincuentena de ensayistas en los que se aborda la obra poliédrica de Onfray- desde sus relaciones, a sus haikus, pasando por la publicación de algunas cartas y de tres artículos – digamos que, variopintos del propio Onfray ( una contra-historia de Normandía, un antimanual para uso de su dentista y un carnet jaune, texto escrito por le petit Michel, a la edad de once años), ampliándose los análisis por el campo de las raíces, de los testimonios, de los temas de la comunicación y la trasmisión, de la estética y de la ética , y de la política y la polémica, y….muchos campos más.

Escriben,arquitectos, religiosos, profesores de filosofía y otras materias, letras, pintores, periodistas, directoras de revistas, editores, psicoanalistas, científicos, cocineros, etnólogos, músicos, historiadores, políticos, compañeros y profesores de sus tempos escolares, etc. , al menos para el que esto escribe le resulta como llamativo la intervención de varios nombres ampliamente conocidos por su habitual presencia en la escena francesa: ahí está el ensayista, habitualmente incluido en el conjunto de los néo-réacs, Pascal Bruckner, el político de dilatada y variada carrera ministerial Jean- Chévénement ( que se ha prodigado en frecuentes debates y encuentros televisivos con Onfray, quien le considera son grand homme, y en correspondencia éste, el político y varilla de la revista Marianne, le devuelve los piropos en su común francesidad y subraya el interés del gai savoir, del que Onfray luce, por sus posibles implicaciones en política), Yann Moix, escritor y con labores constantes en la televisión; señalaré que precisamente a veces da la impresión de que frecuentemente que este último es puesto frente a Onfray en los programas de debate televisivos, para posicionarse en contra de las posiciones de éste en un mecanismo que lleva a retroalimentar el debate y las interrupciones[ en este caso se acerca a las poesías, los haikus, de Onfray].

Cualquiera que siga la actualidad editorial y/ o mediática del Hexágono verá la frecuencia de sus apariciones tanto en forma de libros, artículos, como en la pequeña pantalla o en las ondas. El encargado del presente cahier, expone las cifras apabullantes de las obras y de la enormidad de páginas de que constan estas; evitaré repetirlas. Esta amplitud viene acompañada de la amplitud de temas abordados , lo que explica la diversidad de quienes colaboran en el volumen del que hablo. Compañeros y profesores que vienen a mantener que el que tuvo retuvo, que de joven ya apuntaba maneras, y sus enfoques en los trabajos que debía presentar dejaba ver su mirada original y crítica. Un par de entrevistas recoge sus opiniones sobre su obras y las polémicas que ha suscitado. Alabanzas no faltan , como ya ha quedado señalado, tanto en lo que hace a sus iniciativas en la puesta en pie de universidades populares ( de filosofía y del gusto), que dejan ver sus afanes pedagógicos que tratan de ampliar el saber a todo el mundo, también a los ajenos de titulaciones y estudios determinados, y en el referido a distintas esferas del arte. También se publican algunas cartas de uno de sus maestros, el nombrado Jerphagnon, cuya hija también retrata a Onfray en la relación con su padre; otras cartas suyas dirigidas a un miembro de Acción Directa que se dirigió a él…En las cartas pueden verse los putos en común en lo que respecta a la sociedad que ambos desean, mas las diferencias profundan irrumpen en lo referente a la necesidad de utilizar la violencia para alcanzar los objetivos deseados; ahí Onfray defiende su postura pacifista, en la medida en que los medios marcan ya el fin, y el uso de la violencia y la imposición no hacen sino augurar un futuro como ha demostrado la historia y ya vislumbrase Camus en su Hombre rebelde. A través de varios artículos y de las sin entrevistas se puede ver su postura sobre Freud y la polémica que sobre dicho libro se originó, queda manifiesta, una vez más, su adoración por Camus, por algunos filósofos griegos…se nos dan a conocer algunos de sus viajes, como el realizado por Catalunya con el fin de comer en el Bulli, de Ferrán Adría, visita en Aragón del pueblo de Baltasar Gracián , y su posterior comida con el nacionalista español y zascandil, según su propia definición, don Fernando Savater en los madriles; viajes, y…muchas cosas más. Deriva también por los pagos de la coherencia e incoherencias que se dan entre las teorías veganas, vegetalistas y vegetarianas, señalando el peso que tienen los gustos y sabores adquiridos a lo largo de la vida; leemos un homenaje a su compañera Marie-Claude que falleció prematuramente a causa de un largo cáncer, también se nos desvela sus propios infartos…y conocemos a su actual compañera Dorothée Schwartz en un encendido elogio ue hace de su compañero. Como resulta normal podemos extraer su visión del anarquismo, no militante, como labor continuada de ilustrar al pueblo llano, y no tan llano, en la ciudadanía solidaria, etc.( reivindicando su labor en las universidades populares como su forma de compromiso libertario…lo que no quita para que haya apoyado a lo largo de distintas campañas electorales opciones bien distintas desde la NPA de Besancenot, el PG de Mélénchon, las derivas nacionales de Chévenement, o sus simpatías por Montebourg, de algún bearnés que siempre se comporta como los corchos…preferible no hablar). En un admirable acercamiento, Henri Pena-Ruiz, brillante combatiente por la laicidad, elogia el camino de Onfray siguiendo la senda marcada por Descartes y Spinoza, a cuya generosidad se punta el normando que muestra « una nueva manera de ver los bienes de este mundo instalándolos en su justo lugar, a fin de poder distinguirlos , según una sabiduría que sabe disponer de ellos sin dejarse alienar nunca por ellos. Gracias a Michel Onfray por recordarnos con constancia ese camino de felicidad, a contrapelo de las pasiones tristes que calumnian la vida». Pascal Bruckner señala la grafomanía de Onfray, su tono enfurecido y seguro de lo que afirma, aunque no es extraño verle decir lo contrario tiempo después…retratándole como un ogro herido, capaz de mostrar su furia en publicaciones de muy diferente signo ideológico, lo que hace que las alabanzas y las descalificaciones le lluevan de todos los costados, lo que hace-lo dice Bruckner- que a veces se vea en su expresión y hasta en su voz gritos de pánico y dolor, y cierto victimismo .

Sin tapujo alguno se dan a conocer diferentes vicisitudes de su existencia: su admiración a su padre, obrero agrícola, el maltrato recibido por su madre, mujer de la limpieza, a la que culpa de haberle metido interno en un centro de los escolapios, a los diez años, en donde padeció una disciplina brutal, y en el que el maltrato y la pederastia eran moneda corriente; sintiéndose absolutamente abandonado y con una absoluta carencia de afectos. Sea como sea, confiesa que allá cayeron en sus manos algunos libros( en especial una novela marina de Ernst Hemingway) que le hicieron coger gusto a la lectura y al e conocimiento de otros mundos, de otras historias con olores y sabores que se situaban en las antípodas de la atmósfera infecta, física e ideológica, que se respiraba- es un decir- en el internado. Además de en las entrevistas y en algunos retratos de algunos conocidos, la publicación de tres textos inéditos del propio Michel Onfray completan el cuadro: una cahier jaune ( nombre adoptado por el color del cuaderno, al igual que de Wittgenstein se publicaron los azules y marrones, por el mismo criterio cromático, o los negros de Heidegger) escrito entre los diez años, en los que se narra algunos malos tratos padecidos por un tío borracho, una escapada en busca de aventuras y libertad, etc. En otro de sus escritos muestra sin disimulo sus afectos por Normandía, Sire de soi: une contre-histoire de la Normandie ( abécedaire normand), en donde ese nómada enraizado presenta su país a través de veintinueve entradas que nos hablan , con indudable tino y conocimiento de personajes ( El abad Saint-Pierre, El filósofo Alain a quien elogia, en otra obra desvelaba los propósitos antisemias que podían verse en sus desconocidos diarios y sus posiciones de kollabo; alaba a la mujer que asesinó a Marat, Corday a quien había dedicado un libro hagiográfico, nos habla del bovarysmo, del dandismo, de hechos históricos, lugares( del Monte Saint-Michel)… y de productos del país con atención especial a los quesos, los crudos, a las ostras y, por supuesto, al buen calvados, además de pasar lista de los normandos que no permanecieron, como él, siempre habitando su tierra, y es como dice el himno del lugar, los normandos aman Normandía, pero ciertamente de lejos, teniendo en cuenta que no viven allá. El otro texto presentado prueba que Onfray a pasar su habitual seriedad, y cierto aire crispado, sabe deslizarse por el terreno de las rigolades , Bréve histoire philosophique des dents. Antimanuel à l´usage de mon dentiste, en donde recurre a textos y situaciones narradas acerca de los dientes por diferentes pensadores : Descartes y su racionalismo entroncado en la realidad y no en el mundo de las ideas, allá en donde un diente es un diente; Fontenelle y un diente de oro que dio lugar a diferentes leyendas, el diente duro, cargado de ironía, de Voltaire y donde las dan las toman Schopenhauer, Nietzsche, Freud y sus sueños dentarios e interpretaciones masturbatorias sui generis, Bergson, Sartre, ante quien como no podía ser de otro modo, carga y dispara la carabina dirigida a su suciedad y su descuido dentario, BHL , les nouveaux philosophes, y el despelleje de Gilles Deleuze refiriéndose a las proclamas de estos como dientes vacíos ( que en una pasada de aceleración presenta como una pelea de gallos…comparación cargada de injusta infamia ya que incomparable resultan las prédicas del filósofo de la camisa blanca-del que hablase Jorge Semprún- y la potente obra deleuziana, en su singularidad y en sus exploraciones de otros filósofos: Hume, Kant, Nietzsche, Spinoza, Foucault, Bergson…De mismo modo que resulta torticero y autojustificativo decir que si Gilles Deleuze criticaba la televisión y no iba a ella era más que nada por problemas de salud…es como si dijese que las críticas deleuzianas al ruido mediático era pura incapacidad de desenvolverse en dichas apariciones públicas, y no cuestión de ningún tipo de principio…al contrario que él cuya vida se mueve entre Caen y París a todas horas, en un balanceo permanente por llenar pantalla…Podría refrirse en este terreno a su celebrado Bourdieu y su firme alegato contra la televisión). Su visita a los dientes acaba con un canto a los dientes maravillosos, contra la burguesía y los sistemas de reproducción y de maquinaciones por conservar el poder, de Pierre Bourdieu que gozaban de excelente, y colérica, salud, ya que « Bourdieu nos muestra lo que somos, nos dice, nos revela, nos cuenta. Que en el detalle más pequeño yace la totalidad de lo que es. Prueba que con un fragmento, un diente, se puede reconstruir el esqueleto del animal y a partir de él escribir su historia, después de haber aprendido lo que comía y cómo comía. Hay Adán en los dientes…»

N.B.: que se me perdone hablar de mí mismo, pero qué se le va a hacer…: mi relación con los libros de Onfray viene de lejos, desde que se estrenó en el mundo del libro, como cualquier que haya seguido mis intervenciones en prensa y en la red ( alguno habrá) habrá podido comprobar – en esta red, seguro que más de diez veces me he referido a sus obras- ; en esta relación mi interés, o mejor mis acuerdos con sus posiciones, han ido en descenso: desde sus primeros escritos rebeldes e insumisos, juzgo que ha ido adoptando un tono entre resentido y simplificador que a veces me provoca ampollas ( mentales, claro), lo que no hace que mi acercamiento a sus libros haya decrecido, casi me atrevo a afirmar que se ha establecido entre mí y sus obras la misma relación que hace que en noviembre al anunciarse a bombo y platillo que le nouveau Beaujolais est arrivé, ceremonia que festeja no el buen vino sino la salida de la nueva cosecha hace que parezca de obligado cumplimiento recurrir al reclamo, degustando el caldo…la diferencia sustancial, además de que este último producto se bebe y asoma una vez al año, las abundantísimas publicaciones, más de una al año en no pocas ocasiones, de Michel Onfray son productos para ser leídos…y para ello hace falta tiempo, y con la marcha que lleva el caballero la cosa descarrila y las baldas rebosan, lo que hace que también provoque un problema de espacio. Quizá lo conveniente sería usar de él en pequeñas dosis ( así como en plan homeopático, aunque esto último es ingesta de nada, gracias) para no atragantarse…pero no puedo; no sé, se lo preguntaré al psicoanalista y que Onfray me perdone por recurrir a semejante remedio falaz. No le falta razón, por una vez, a Pascal Bruckner: « no se puede seguir a Michel Onfray, publica demasiado rápido sobre todos lo temas, convirtiendo en difícil lograr una visión panorámica de su obra, convertida en una especie de panoptismo filosófico, Apenas surge un desacuerdo acerca de algún asunto cuando asoma el acuerdo con respecto a otro, dichoso de tener al lado tan formidable abogado. Tal vez esa sea su ambición secreta: resultar a la vez inagotable e inatacable , ejercer la empresa mas escapar de ser atrapado , mostrarse a la vez insaciable e inaprehensible ». Precisamente el responsable de esta publicación escribe un brillante texto en el que mantiene el modo de pensamiento de Onfray como oximorónico, « al mantener juntas las contradicciones y las tensiones sin anularlas[…]. Incluso, la sabiduría no consiste en superar de manera ilusoria sus contradicciones y las contradicciones de lo real sino a vivir con ellas y sin fin…»; parece que algo de eso hay.

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