Los agujeros del acuerdo del Eurogrupo: por qué en Holanda lo celebran como una victoria

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El ministro de Finanzas holandés, Wopke Hoekstra, prometía mantenerse inmutable antes de la vídeo-reunión con sus homólogos del Eurogrupo: ni un préstamo sin su programa de reformas y sus «hombres de negro». Eso, aunque las economías de medio continente están congeladas por el coronavirus, y en Italia y España las muertes por la pandemia superan ya las 33.000. Y al final, aunque los ministros de los Veintisiete acabaron aplaudiendo este jueves por la noche al llegar a un acuerdo, las concesiones de Hoekstra han sido mínimas. Y eso que estaba completamente aislado.

Hoekstra cedió a que pueda haber línea de créditos del fondo de rescate europeo con condiciones light, sí. Pero el dinero solo podrá ir destinado «a financiar, de manera directa o indirecta, costes sanitarios, de tratamiento y prevención relacionados con la crisis de la covid-19», tal y como detalla el acuerdo en el punto 16.

Una concesión que fue suficiente para que España e Italia dieran el sí y que de esa manera el Eurogrupo desbloqueara así un plan de choque anticrisis a corto plazo. Podrá movilizar hasta 540.000 millones de euros, que consistirán en líneas de crédito y avales para préstamos que los gobiernos podrán pedir para financiar los costes sanitarios, apoyar a las empresas que lo estén pasando mal, y pagar las suspensiones temporales de empleo (ERTE). El dinero procederá de instituciones de la UE como el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), gracias a avales aportados por los propios países de manera proporcional al tamaño de su economía.

En el otro gran punto de discordia, la emisión de deuda común, parece que Italia y España tienen la batalla casi perdida. Los llamados eurobonos o coronabonos quedaron totalmente fuera del texto. El jueves no era el momento de acordar si lanzarlos o no, formarían parte de un paquete de acciones a medio plazo que discutirán los jefes de Estado en una cumbre europea el 23 de abril, pero que el texto tuviera al menos una referencia a esos coronabonos era un objetivo de la vicepresidenta del Gobierno para Asuntos Económicos, Nadia Calviño, para no descartarlos completamente. Sin eurobonos, España e Italia no tendrán ayuda para hacer frente a la deuda adicional a la que se tendrán que enfrentar para sufragar los enormes gastos económicos de la crisis del coronavirus.

Algo «inaceptable» para el grupo de la Izquierda Unitaria en el Parlamento Europeo. «Con este acuerdo, la UE permanece cautiva de las mismas viejas recetas y de la ortodoxia presupuestaria. Al incluir condiciones para el uso del MEDE para todos los gastos más allá de los sanitarios es no entender la extensión de la crisis actual. Estrangulará aún más a los países que sufrirán de medidas de austeridad adicionales en el futuro», decía Manon Aubry, co-portavoz del grupo parlamentario.

En el otro lado, los dos principales periódicos de Holanda también entienden que Hoekstra «ha ganado la batalla europea», como escribe De Telegraafel mayor diario de Holanda. El Algemeen Dagblad, segundo en circulación, era un poco más cauto pero también destacaba la satisfacción del ministro con el acuerdo, y destacaba una cita de Hoekstra muy clara: «Siempre he dicho que estamos dispuestos al compromiso, pero a veces tienes que mantenerte en tu posición». La principal voz discordante ha sido la del diario económico Het Financieele Dagblad, que lo ha ha visto como una cesión a la presión de Alemania.

 

Los eurobonos, casi descartados

¿Están los coronabonos totalmente fuera de la mesa? Es cierto que de manera indirecta, el texto menciona que se explorarán «instrumentos financieros innovadores» para financiar el Fondo de Recuperación a más largo plazo. Una fórmula muy vaga que le ha permitido a cada ministro arrimar el ascua a su sardina y celebrarlo como un éxito, pero que deja a años luz una posible emisión de deuda común.

El ministro italiano de Finanzas, Roberto Gualtieri, lo vendía como una victoria así: «Los bonos europeos siguen encima de la mesa, fuera de ella queda la condicionalidad del MEDE». Nadia Calviño, era más cauta: «Seguiremos trabajando en mecanismos comunes de financiación para la recuperación económica», decía.

Pero en el otro lado, el holandés Hoekstra se ha mostrado tajante. «Cada uno puede explicar esas palabras [en referencia a los ‘instrumentos financieros innovadores’] con tanta alegría como quiera, pero de ninguna manera se puede leer en ellas que vaya a haber eurobonos». En su cuenta de Twitter, por si a alguien no le había quedado claro, reiteraba: «Estamos y estaremos en contra de los eurobonos. Creemos que este concepto no ayudará Europa ni a los Países Bajos en el largo plazo».

En esto, además, Holanda no está sola. La canciller alemana Angela Merkel reiteraba en la tarde del jueves su consabido nein a cualquier tipo de endeudamiento común: «Sabéis que no creo que debamos emitir deuda común por la situación actual de nuestra unión política y por eso es por lo que rechazo».

Ante la negativa de Berlín y de La Haya, el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, ha llegado a afirmar que una posibilidad es que los países que estén interesados emitan deuda común.

 

Con unos eurobonos, la deuda no contaría en la balanza de ningún país

Pero, ¿por qué los eurobonos son tan importantes para España, Italia y Francia? Las capitales desconfían de que sus costes de financiación, reflejados en las primas de riesgo, empiecen a subir mucho en un momento en el que los gobiernos tendrán que endeudarse para hacer frente a la catástrofe económica. Con unos eurobonos, la deuda no contaría en la balanza de ningún país, y los países con primas más altas pueden beneficiarse de la confianza que tienen los mercados en países como Alemania y Holanda. Algo especialmente importante para los países que todavía arrastran un gran nivel de deuda pública de la anterior crisis financiera, como Grecia (181% de deuda sobre el PIB), Italia (134,8%) y, en cierta menor medida, Francia (98,4%) y España (97,6%).

La discusión sobre los eurobonos y otras herramientas similares para emitir deuda en común de algún tipo se intensificará en las próximas semanas, ya que los líderes se pelearán en la cumbre del día 23 para definir cómo se financiará el Plan de Recuperación europeo. Los franceses piden un Fondo de Solidaridad de hasta el 3% del PIB financiado con deuda común, mientras que alemanes y holandeses proponen que se use el Marco Financiero Plurianual, es decir, el presupuesto de la UE. Es decir, no quieren endeudarse con los demás de ninguna de las maneras. Lo que parece claro es que se avecina otra larga batalla.

 

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