Lo que que brota entre las sombras


El banquete de los oportunistas

Resulta despreciable hasta el vómito el contemplar con qué desparpajo se celebran a lo largo de la Historia esos banquetes inmundos en que los hijos descarriados de ciertos revolucionarios espirituales o sociales se sientan a la misma mesa de los verdugos de sus padres. No lo hacen, desde luego, por compartir enseñanzas de las que unos y otros abominan, de lo contrario no buscarían el modo de acabar con su herencia sobre el mantel del mundo,sino por asuntos precisamente &nbsp relacionados con la posesión, el poder y el prestigio personal y social que buscan apoyándose justamente en la fuente original que suplantan de un modo vergonzoso.Así hemos visto a los cristianos, por un lado,y a los marxistas por otro.Defensores a ultranza cada uno por su lado de un «realismo» inventado a su medida,actúan desde siglos precisamente sobre la Realidad con vocación de cirujanos deformándola, envileciéndola y estrujándola hasta convertirla en una imagen irreconocible en un salón de sesiones grotesco repleto de usurpadores y apóstatas de principios; da igual que se llamen cónclaves, comités centrales, asambleas nacionales o parlamentos populares. El caso es que nunca toman las decisiones aquellos que no se sientan nunca a la mesa del banquete pero siempre les sirven.


Doctrinas escamoteadas y poderes corruptos.

Como consecuencia de esa renuncia de supuestos seguidores a los principios que dicen defender con el mayor descaro, y que sin el mínimo rubor pretenden representar ante el mundo, nos hallamos hoy ante un cristianismo sin Cristo y ante un marxismo sin Marx representados respectivamente por el Vaticano, de un parte, y Rusia, China, Corea del Norte y Cuba, de la otra. Paises estos tres últimos cuya salida a un plazo medio no es otra que la ya iniciada por el gigante asiático: una descarada claudicación al Becerro de Oro como sucedió en la Iglesia hace casi 20 siglos. Todos ellos se presentan envueltos en dogmatismos diversos, exhiben diferentes máscaras regionales, pero con los mismos perversos fines propios del capitalismo: dominar, controlar, explotar .Y el disfraz puede ser cualquiera: hasta una falsa democracia de las que tenemos hoy sirve para enmascarar sus propósitos, aunque de la Iglesia no puede decirse ni eso: está cómodamente instalada en la teocracia, el reaccionarimo extremo y la riqueza insolidaria del avaro.


La tendencia del poder mundial, se llame como se llame,a la estructura piramidal no es algo que sólo aparece en los billetes de dólar relacionado el símbolo con los famosos Illuminati, el sionismo y todo eso, sino que forma parte de la pedagogía popular predicada en todos los frentes mediáticos, en las instituciones educativas, y hasta en los videojuegos para la aceptación del autoritarismo y la ley del más fuerte que tiene que destruir a sus oponentes con métodos violentos y trampas, que es lo mismo que llevan a cabo desde hace siglos tanto los Papas como epígonos de los faraones a los que imitan, como los presidentes de los gobiernos llamados comunistas, epígonos de los zares o los&nbsp mandarines a &nbsp los que imitan igualmente en su desprecio al pueblo al que cínicamente dicen servir unos y otros del mismo modo que las iglesias dicen servir al Creador mientras practican el mutualismo con el César.Y no digamos nada de las llamadas mafiocracias que pretender hacernos creer que son democracias.

Planificación del control sobre los individuos, difusión del culto a la personalidad, pragmatismo, manipulación u ocultamiento de contenidos doctrinales,progresiva intolerancia y supresión de toda crítica teórica y de toda práctica que ponga en cuestión los principios o los métodos de las cúpulas dominantes… todos estas son prácticas comunes del ejercicio del Poder civil o religioso, se llame como quiera, basadas cada vez en mayor medida en el esoterismo de los altos cargos como forma de ejercer el control sobre las masas.Y tras los altos cargos, el verdadero diseñador de todo el entramado: la punta de la pirámide.Rodeándola como una corona puede leerse el lema : ATA, SEPARA, DOMINA. Esta es la consigna de los enemigos de Cristo y de Dios que habitan en las sombras de este mundo y en los planos oscuros del Más Alla desde donde ejercen su poder sobre los que le son afines: los que niegan las leyes divinas y actúan contra ellas: sus cómplices gobernantes y sus víctimas que les sirven y aplauden.

El otro cristianismo: el perseguido.

En estas circunstancias nada tiene de extraño que cualquier enemigo potencial -y mucho más si es actual – de cualquiera de cualquiera de esos grandes devoradores de mentes y pueblos sea visto como un enemigo público común.Tal es el caso del cristianismo originario.Su defensa del valor del individuo y de su inalienable libertad, su apuesta por una moral revolucionaria espiritual, igualitaria,pacífica, comunitaria y holística derivadas del Sermón de la Montaña-que no es posible encontrar con tanta amplitud, sencillez y claridad en ninguna filosofía ni grupo – le aleja de todo tipo de estructuras de poder centralizado, llámense jerarquías, estados, gobiernos o comités centrales. Su carácter antiautoritario resulta corrosivo para cualquier sistema de dominación y manejo de masas, sea cual sea su nombre; su carácter antijerárquico desafía abiertamente la estructura de cualquier poder; su antidogmatismo plantea siempre la necesidad de replantearse, revisarse y cambiar, aspectos todos ellos opuestos a la rigidez y cerrazón de los poderes dogmáticos y autoritarios.

A diferencia de los gobiernos, ya sean civiles, religiosos o militares, el desprecio del cristianismo hacia el elitismo supone la negación del papel dirigente de los especialistas y jefes y su rechazo a todo lo que suponga burocracia y poder decisorio de todo tipo de intermediarios. Y antes que todo eso,como base de partida, el amor.Es por amor de hermanos la oposición a toda desigualdad y explotación de unos por otros; es este poder que el amor proporciona lo que hace que el cristianismo sea perseguido sutilmente o hipócritamente olvidado por el Sistema Iglesia o por cualquier otro sistema de dominación. Actualmente en Alemania, y en pleno siglglo XXI existe una verdadera persecución a los cristianos originarios desde los sectores más conservadores de la política y del alto clero católico y protestante con la simpatía de jueces afines: algo impensable en la supuestamente democrática Alemania, pero en línea con lo que se dice en este escrito: está en contra del pensamiento dominante, que es un pensamiento anticristiano y ateo intransigente , aunque aparezca disfrazado de religión o liberalismo democrático.

No es esta la primera persecución organizada por las iglesias y los estados contra los más fieles seguidores de Cristo. Recordemos la caza de brujas y el exterminio de los llamados herejes: bogumilos,cátaros, albigenses, valdenses y las persecuciones a místicos…Y desde siempre son bien visibles las afinidades y coberttura moral de las jerarquías religiosas con los enemigos de todas las democracias.A menudo todo eso conduce al asesinato moral o el físico a quienes se salen de la línea oficial Otro tanto puede decirse de lo que acontece en los regímenes del llamado «socialismo real», que deberína llamarse «regímenes del marxismo traicionado».

El pensamiento dominante , que es el pensamiento de las instituciones jerarquizadas siempre es un pensamiento pueril, y alcanza su máxima expresión de estupidez cuando se convierte en catecismo de Iglesia o en propaganda política para consumo popular. No es necesario ser un activista radical para conclusión tan tajante: basta tener sano el juicio.Basta observar cómo evolucionan las sociedades capitalistas actuales para tomar nota de que el poder de los estados crece a un ritmo vertiginoso a expensas de los derechos de los ciudadanos; que las desigualdades sociales cada vez son más agudas y el bando de los pobres se engrosa a diario con deocupados forzosos que no pueden sacar adelante a sus familias. Entre tanto las guerras van a la par de estos procesos contribuyendo de manera extraordinaria a arruinar a los pueblos, que son quienes las pagan y nutren los ejércitos con sus jóvenes que mueren -oh estúpida sinrazón- para defender aquello mismo que les arruina. Y ¿qué dicen las iglesias sobre las guerras? ¿Oyen algo ustedes? No oyen nada porque las defienden si las consideran justas y durante siglos las practicaron.

La creencia en el Más Allá, la posición opuesta a todas las iglesias por parte de espíritus libres como Tolstoi, Wagner, Schopenhauer, Heine, Herman Hesse y otros más que afirmaban creer en la reencarnacion (un pilar básico del cristianismo originario ya que Jesús la predicó ) no sólo muestra lo avanzado del pensamiento de muchos intelectuales influyentes, sino la traición espiritual del cristianismo oficial al negar ese como tantos otros principios del Sermón de la Montaña y otros Mandamientos al agarrarse de tal modo a este mundo materialista y opuesto al divino, en que tan cómoda se encuentra. Y dentro de esta línea de deserciones es preciso señalar el grado de desintegración que la ambición, la envidia, el fanatismo,el deseo de poder y el afán de reconocimiento personal ha conducido a la negación real de marxismo en la praxis política de sus dirigentes.

No parecen los «hijos de Octubre», o los «hijos de Mao», por ejemplo,con su degenerados y elitistas gobernantes, capaces de alcanzar en ningún país otra cosa que vivir en la miseria colectiva económica ideológica y social bajo la bota de sus nuevas clases sociales de ricos ideológicamente hipócritas incapaces de poner en marcha modelos que conduzcan a sus pueblos a un nivel superior de conciencia, unidad,igualdad, justicia, libertad, sino que al contrario, neutralizar o eliminar todos esos principios es un ojetivo permanente de sus dirigentes.

Finalmente, el conjunto de los dirigentes de ideologías que deben ser superadas son precisamente los que se sientan a la mesa con los que les son afines, con otros desertores que no desean mantener la pureza de los principios, ni vivir con ellos pero sí se proponen vivir de ellos.Los falsos herederos de Marx dan la mano sobre el mantel del mundo a los falsos herederos de Cristo y se pasan la sal. Pero ninguno de ellos es la sal de la tierra.


La conciencia emergente


Un cristiano libre anticlerical que adopte los10 Mandamientos como leyes naturales de la conciencia universal y las enseñanzas del Nazareno, y un activista de o­nG que defienda a la Naturaleza o los derechos humanos pueden sintonizar mucho más fácilmente entre sí que con aquellos otros grupos de la llamada izquierda tradicional celosos cada uno de su propia verdad y tan interesados en las batallas por imponerla como en la guerra entre clases , esperando el día de la toma del poder por cualquier medio, violencia incluída.Ni Jesús ni Gandhi -los dos ejemplos mundiales más lúcidos de pacifismo revolucionario- hubieran aceptado esos métodos de la izquierda política.

Entre tanto, y debido a la creciente militarización de la sociedad,muchos movimientos de oposición al Sistema considerado en su totalidad han ido tomando como referencia ideológica la acción directa, el pacifismo,y la defensa de la libertad individual y la cultura libre de los programas que pretenden uniformar las mentes. Ecologísmo, antimilitarismo, antiautoristarismo,denuncia de las cárceles, crítica al machismo, defensa de los derechos del trabajador, contrainformación , experiencias pedagógicas alternativas, la denuncia de la doble explotación de la mujer, la defensa del derecho a la vida , incluída la de los animales, las acciones pacíficas antinuclelares y en defensa del medio ambiente, las manifestaciones contra la guerra, la reciente Marcha Mundial por la Paz, el anticlericalismo y otras formas de manifestación de la conciencia avanzada dejan entrever posturas existenciales perfectamente compatibles con el espíritu del Sermón de la Montaña, fundamento del cristianismo originario. El interés sociológico que este dato aporta es innegable: la la transformación social a gran escala comienza a germinar y dará fruto, siempre que se eviten lpor la inmensa mayoría los pensamientos negativos de odio, orgullo,ambición, envidia, deseos de reconocimiento y poder, violencia y otros por el estilo que son los que vienen lastrando siglo tras siglo el el progreso personal y colectivo.

Con el advenimiento de esta Nueva Era que amanece, todo lo inferior ha de ser transformado por la fuerza de Cristo presente en cada uno y en el cumplimiento de las leyes divinas.Veremos cómo de estas semillas de profundos deseos de justicia y de estas experiencias históricas, la humanidad irá tomando conciencia de nuevos valores como los mencionados, y adquirirá la sabiduría necesaria para comprender la profunda relación que existe entre conciencia social avanzada y espiritualidad cristiana anticlerial y libre . Esta relación que es inevitable dará a los seres humanos la madurez necesaria para comenzar el camino hacia la realización desde el Sermón de la Montaña de Cristo: la revolución espiritual personal fluirá de un modo natural hacia una revolución social pacífica y antiautoritaria. Esta es la única vía verdaderamente liberadora de personas y pueblos concebible en este mundo. A su lado, todas las ideologías llamadas revolucionarias palidecen, todas las religiones falsamente cristianas y las que no lo son, muestran su pequeñez o su ruindad.Y resulta alentador observar que los movimientos de contestación más avanzados en la sociedad post-industrial se dirigen en esa dirección. Buena prueba de ello es la respuesta de los jóvenes a las cumbres mundiales del capitalismo.

La sociedad del amor y la tolerancia, de la justicia y la paz; de la unidad y la convivencialidad está en marcha y su avance ya no se podrá detener por nadie.

Lentamente va calando entre los mejores la idea de que no es posible una revolución social sin revolución de la conciencia que lleve a una forma de pensar y sentir libre de ataduras egocéntricas. La Historia más reciente lo está empezando a demostrar.

Entre tanto no vale la pena desgastarse en luchas entre banderías políticas o entre religiones que practican la consigna demoniaca de :»Ata, separa, domina» que Iglesias y Estados suelen practicar con verdadero ahinco. El cristianismo de Jesús dice lo contrario : UNE Y SÉ. Es esta fuerza la que va a cambiar este mundo. Esta y no otra nos sacará de la larga noche.



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