Lo que la moqueta esconde

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Por Miguel Martín

Es cierto que ha habido numerosos políticos y representantes públicos que con el paso del tiempo se han acomodado en las instituciones y han visto en ellas su modus vivendi, pero no es menos cierto que uno de los principales problemas que se pueden observar en la política actual es el de la capacidad de absorción que tienen los propios partidos políticos. Prueba de ello son las continuas luchas internas que se han producido últimamente en organizaciones como el PSOE, Podemos o IU.

En el caso del PP, y también del PSOE, el foco de atención se suele poner en el uso abusivo del poder que han ejercido desde las instituciones. Tramas como la de los ERE´s de Andalucía, la Púnica y la Gürtel son una buena muestra representativa de este abuso de poder. Sin embargo, no deberíamos olvidarnos de que el paso inicial para que comenzasen a conformarse estas redes clientelares y corruptelas no fue el hecho de pisar las instituciones, sino que dichas redes clientelares comenzaron a conformarse dentro de los propios partidos. Un ejemplo de ello es el modo en el que se ha financiado el Partido Popular desde sus orígenes, motivo por el cual está siendo actualmente investigado.

El modo en el que se ha financiado el Partido Popular nada tenía que ver con el mágico embrujo de las alfombras del Parlamento. Más bien era un mecanismo generado dentro propio partido mediante el cual se obtenían donaciones de empresarios y constructores que posteriomente eran recompensados con contrataciones públicas. Es decir, era la propia lógica del funcionamiento interno del PP la que condujo, y sigue conduciendo, a las tramas de corrupción que hoy conocemos por los medios de comunicación.

Las moquetas del Congreso no enturbiaron la mente de los representantes públicos del PP, era el propio modus operandi del partido el que condujo a esta organización política a ser la más corrupta de nuestro país. Prueba de este esperpento lo encontramos en los powepoint que el PP repartió entre sus alcaldes para instruirles sobre cómo financiar ilegalmente sus campañas electorales1.

Como viene siendo habitual en mis últimos artículos de opinión, voy a centrarme ahora en Podemos. Pero no porque quiera ensañarme con este partido, sino porque es la realidad política más cercana que tengo y me duele especialmente el espectáculo que se ha dado en los últimos meses.

Unos de los discursos que Pablo Iglesias viene repitiendo habitualmente desde entonces es el de que las instituciones tienen una gran capacidad de absorción y conducen a que nuestros representantes públicos se alejen de los problemas de la ciudadanía. Para evitar ese alejamiento el propio Iglesias propone como antídoto un conocido lema repetido hasta la saciedad por la corriente anticapitalista del partido: “un pie en las instituciones y cien en las calles”. Sin embargo, esta fórmula, lejos de resolver nada, oculta un conflicto latente en Podemos: el que existe entre determinados órganos del partido y las candidaturas ciudadanas que se apoyaron en las elecciones municipales.

Este conflicto se ha reproducido en diferentes territorios de España y ha impedido que Podemos tenga una estructura más sólida y solvente en numerosos pequeños y medianos municipios de nuestro país. Como ejemplo de ello Valladolid, donde los conflictos internos han minado la estructura organizativa de este partido y lo han convertido en una fuerza irrelevante fuera de las instituciones2.

Volviendo a las palabras de Iglesias, creo que el problema hay que enfocarlo de otro modo. No se trata de apelar continuamente a las calles como si de un mantra contra el poder de la alfombra mágica del Congreso se tratara. El PP también ha salido a las calles y se ha rodeado de masas populares para protestar contra el matrimonio homosexual, el aborto o la política antiterrorista del gobierno de Zapatero, y eso no les ha vuelto menos corruptos.

Opino que habría que invertir los términos del discurso y apelar así a que la ciudadanía participe más activamente de los asuntos que se deciden y debaten en las instituciones. Y para eso hay que esforzarse no sólo en mejorar y generar nuevos canales de participación ciudadana entre la calle y el Parlamento, sino que también hay que luchar por que los partidos políticos estén más abiertos a la participación y a la crítica de la ciudadanía. Precisamente esa fue la vocación con la que surgió Podemos y la que hizo que miles de personas se implicasen por primera vez en política.

Sin embargo, con el paso del tiempo, esa brecha que abrió Podemos dentro de las lógicas internas de los partidos políticos tradicionales se ha ido cerrando poco a poco hasta llegar Vistalegre II, un congreso que ha venido marcado por una especie de reality show podemita y en el que el protagonismo de la ciudadanía ha brillado por su ausencia. El clima que se generó dentro de Podemos parecía más bien el de un espectáculo televisivo cuyo fin era ver a quién nominaba la militancia para abandonar el partido, en vez de ver qué estrategia política y organizativa debía seguirse en los próximos años para presentarse ante la ciudadanía española como la mejor opción de gobierno.

Esta ausencia de debate respecto a ese tipo de cuestiones es una amenaza mucho mayor que las moquetas del Congreso, pues Podemos tiene claramente regulado a qué deben renunciar sus representantes públicos cuando ocupan un lugar en las instituciones. Lo que no está regulado y está provocando un grave malestar dentro del partido y entre sus simpatizantes es la ausencia de criterio a la hora de decidir quién debe ocupar determinados cargos orgánicos y qué tipo de formación y requisitos han de cumplir las personas que son contratadas para trabajar dentro del partido y en los equipos de trabajo del grupo parlamentario o del Senado.

Es prescisamente esta ausencia de criterio lo que puede favorecer la aparición de redes clientelares dentro de Podemos, cosa que posteriormente podría repercutir sobre el bienestar del conjunto de la ciudadanía española en el caso de que llegasen a gobernar. Pues el problema de este partido no es tanto lo que el filósofo Fernández Liria denominó “gerra de exterminio” contra los errejonistas3, sino que la razón por la que se destituya y despida a determinadas personas sea para favorecer a otras cuyo único mérito es el de “ser más afines o leales”.

Así pues, el peligro de Podemos no es que comience a funcionar de un modo estalinista. No me imagino ni veo capaz al Bertolt Brecht de Podemos y su pandilla de covertir a España en una potencia social, cultural y económica comparable a EE.UU; ni mucho menos les veo capaces de fundar repúblicas soviéticas en Cataluña, Euskadi, Portugal, Italia o Grecia. El peligro de Podemos, desde mi punto de vista, es que acabe convertido en una gran red clientelar en el que pese más la influencia que se tenga sobre el líder que el valor de lo que se proponga por parte de sus miembros.

Como bien decía un buen amigo, es el momento de preguntarse lo siguiente: Podemos es ¿el partido de la gente o la gente del partido?4. Esa es la verdadera disyuntiva a la que se enfrenta en la actualidad Podemos y no la que confronta continuamente a quienes están en la calle con aquellos que ocupan un puesto en las instituciones. Esa lucha está destruyendo la posibilidad de que pueda existir a corto plazo un gobierno alternativo al de Mariano Rajoy. La actual estrategia política y organizativa del equipo de Iglesias, más que construir poder popular, está construyendo Partido Popular.

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1Noticia sobre los powerpoint del PP: http://www.publico.es/politica/pp-repartio-powepoint-alcaldes-instruirles.html

2Profundizo sobre esta cuestión en los siguientes artículos: “En respuesta a Jorge Castrillón: en Valladolid podemos hacerlo mejor“: https://kaosenlared.net/en-respuesta-a-jorge-castrillon-en-valladolid-podemos-hacerlo-mejor/ y en “Valladolid tras el 26J”: https://kaosenlared.net/valladolid-tras-el-26j/

3Fernández Liria tacha al entorno de Pablo Iglesias de “pandilla de burócratas intransigentes”: http://www.eldiario.es/politica/burocratas-intransigentes-secuestrado-Secretaria-General_0_609989434.html

4Editorial de J Saldaña para el programa #eÑeQUEeÑe (16/11/2016 – desde el minuto 0:30 al minuto 3:41): https://www.facebook.com/radioenefm/videos/vb.250297951799194/703025873193064/?type=2&theater

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