Lluís, el histórico activista que ya no podrá defender más a los animales en plaza Sant Jaume

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Este viernes, si no hay cambio de última hora, Lluís Villacorta Montero (56 años) volverá a montar su particular parada en la plaza de Sant Jaume de Barcelona,desde donde denuncia el maltrato animal. Hace 14 años que este barcelonés de adopción acude a este emplazamiento ininterrumpidamente los viernes y los sábados. Ahora, sin embargo, su presencia en la emblemática plaza podría estar en peligro. Cada año, y ya van 14, el Ayuntamiento de Barcelona le ha ido renovando el permiso para ocupar la vía pública. Pero este 2020 se lo ha denegado, al menos de momento.

“Se ve que molesto”, lamenta Lluís. Asegura que recibió recientemente una llamada del Consistorio en la que le recordaron, entre otras cosas, “que la plaza de Sant Jaume no es un lugar para manifestarse”. “He pedido una entrevista con el Ayuntamiento, tengo que defenderme. ¿Dónde está la libertad de expresión?”, se pregunta.

La plaza de Sant Jaume siempre ha sido el ágora de la ciudad donde los barceloneses han hecho sus reivindicaciones”

Este licenciado en Económicas arguye que nunca antes “había tenido ningún problema para obtener el permiso”, pero ahora, lamenta, “quieren la plaza de Sant Jaume vacía, cuando siempre ha sido el ágora de la ciudad donde los barceloneses han hecho sus reivindicaciones”. Es el distrito de Ciutat Vella quien, año tras año, le ha expedido el permiso.

Fuentes del Ayuntamiento explican a La Vanguardia “que según el criterio técnico de licencias en el espacio público, éstas no se otorgan para la plaza de Sant Jaume si no son de cariz institucional o para celebraciones internacionales”. Y añaden: “Este año hemos actualizado licencias y por esta razón técnica no se le ha concedido el permiso de ocupación de vía pública”.

Villacorta, en la plaza Sant Jaume este pasado sábado

Villacorta, en la plaza Sant Jaume este pasado sábado (LV / Àlex Garcia)

Fue en 2005 cuando Lluís inició su particular cruzada para defender los derechos de los animales. Un buen día se plantó frente la plaza de toros de La Monumental para pedir la abolición de las corridas de toros. Ese día, asegura, recibió la primera paliza. Más tarde vendrían dos más. La última requirió ingreso hospitalario.

Años más tarde decidió replicar la protesta “frente a los políticos”, por eso se instaló, después de recibir el permiso correspondiente, en la plaza de Sant Jaume. De eso ya hace casi tres lustros.

Pretenden tener una Barcelona impoluta”

“Con el primer Gobierno de Colau no tuve problemas, pero con el actual Consistorio… No sé qué quieren, pretenden tener una Barcelona impoluta, ¡pero si constantemente hay robos!”, esgrime.

Relata que con el anterior alcalde, Xavier Trias, el trato era distinto. “Colau ha pasado varias veces por mi lado, al principio andando y ahora en coche, y nunca me ha dicho nada. Sin embargo, Trias cruzaba toda la plaza para saludarme. Sabía mi nombre. El pasado mes de diciembre hubo una conferencia en el Palacio de la Generalitat, y se acercó expresamente para desearme feliz Navidad”.

Lluís, que vive con cinco gatas, defiende que muchas personas le agradecen lo que hace. “Hay turistas que me vieron hace unos años y que han venido a saludarme cuando han visitado de nuevo la ciudad. Hay gente que me trae cafés y que siempre tiene detalles conmigo”.

El código penal no defiende a los animales, y alguien tiene que decir basta”

La verdad es que no pasa desapercibido. No sólo llaman la atención las decenas de fotografías que le acompañan, donde se ve a distintos animales en situación de maltrato, sino también su indumentaria: se pinta cara y brazos de color rojo, representando estar ensangrentado.

A sus 56 años, ha dado dos vueltas al mundo. Fue en esos viajes, explica, donde tomó conciencia del desamparo que sufrían los animales. “El código penal, la ley, no los defiende, y alguien tiene que decir basta ya, son seres vivos como nosotros”. Con el tiempo se ha hecho vegano.

¿Cómo se puede tener un zoo en el siglo XXI?”

Primero combatió para erradicar las corridas de toros en Catalunya. Ahora lucha para abolir los correbous y los bous embolats (dice que el colectivo del que forma parte ha recogido más de 300.000 firmas), cerrar el zoo de Barcelona -“Es algo anacrónico. ¿Cómo se puede tener un zoo en el siglo XXI?”- y denunciar el cambio climático.

A pesar de estar convencido de lo que hace, explica que “es duro” estar dos tardes a la semana en la plaza. “Hay muchos momentos de indiferencia, la gente pasa y ni te mira. Y aunque estoy al lado de los mossos [conoce a muchos agentes tanto de la policía catalana como de la Urbana], hay personas que vienen a insultarme y amenazarme, gente que iba a La Monumental y que se acuerda de mí”.

Asegura que no se ve “toda la vida haciendo esto”, pero afirma que, a pesar de las intenciones del Ayuntamiento, seguirá acudiendo a la plaza de Sant Jaume a defender los derechos de los animales como ha hecho en los últimos 14 años.

 

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