Lima. La intolerancia de un alcalde oscuro, contra el amauta José Carlos Mariátegui

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El alcalde de Lima, con la remoción del monumento a José Carlos Mariátegui, ubicado en la cuadra 7 de la Avenida 28 de Julio, está llevando su gestión municipal a un enfrentamiento directo contra las organizaciones políticas-sociales que este 16 de abril se aprestan a homenajear al Amauta, en el 85 aniversario de su muerte.

Para el conocimiento de la bestia parda del municipio, el amauta José Carlos Mariátegui, es el más grande filósofo marxista de Latinoamérica, fundador del Partido Socialista Peruano, que tras su muerte pasaría a denominarse Partido Comunista Peruano.

Hoy tras 85 años de su desaparición física, el legado de su vida y obra siguen siendo una fuente de permanente reflexión para diseñar el futuro del Perú. Como bien dijera Pablo Neruda: Sin Mariátegui hubiera sido imposible conocer al Perú desde sus raíces.

La remoción del busto de Pedro Huilca
Si la CGTP, calló en todos los idiomas el retiro y traslado irregular del monumento dedicado al mártir sindical Pedro Huilca, cuya ubicación en un paseo público de la ciudad, fue concedida gracias a una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos; la población en general no puede quedarse cruzada de brazos, frente a esta insana acción oscurantista del alcalde.

Que distinto sería todo hoy, si esta Central de trabajadores, asumiendo el derecho que le corresponde frente a esta acción anti-sindical; le hubiese hecho un plantón en el frontis de la Municipalidad de Lima, con miles de obreros reclamando sus derechos y su convivencia pública reflejada en los bustos de reconocimiento a sus héroes, con el entorno de la ciudad.

El empoderamiento facistoide del alcalde pasa por la velocidad de la ejecución de las obras concertadas con las empresas privadas (un paso a desnivel con dos túneles en la intersección de las avenidas Wilson-Arequipa-Arenales y 28 de Julio), de espaldas a la ciudadanía.

Este accionar personalista de “comunicore” hoy terminó afectando el monumento del Amauta José Carlos Mariátegui, mañana será el de Haya de la Torre, fundador del APRA.

La pasividad de la dirección de la vieja izquierda vegetariana, que enarbolo las banderas del mariateguismo, hoy más preocupada en las elecciones del 2016 y su postulación al congreso y el silencio ciego, sordo y mudo de la prensa mediática; dejan abiertas las puertas al vandalismo municipal que como hordas fascistas irrumpen en la oscuridad de la noche, destilando su odio de clase sobre una ciudad que duerme pasivamente.

Castañeda cree que el mandato municipal le da derecho a estar por encima de cualquier ley, cuestionamiento o crítica. Cree que el «hacer las obras», «facilitar la inversión privada», «solucionar el tráfico», le da carta libre para atropellar derechos y memorias.

El capital privado que poco le importa el paisaje urbano, histórico y simbólico de la ciudad, ha encontrado en Castañeda su mejor aliado.

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