Líbranos Señor de Todo Mal, y de un Parlamento Anarquista

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Por Acratosaurio – A las barricadas

Siguiendo con mis comentarios en torno al artículo de «los que se van» (1), quería reflexionar sobre un par de cuestiones que plantea su autor en torno a la capacidad de los Estados para legislar sobre el cambio climático. Y en este sentido manifiesta el autor que la presencia libertaria en instituciones gubernamentales, podría aligerar el proceso.

A ver, es que esa es solo una teoría que habría que demostrar. Porque lo mismo se elige un parlamento anarquista y votan a favor del cambio climático, pensando que si sube el nivel del mar habrá más playas para todos. Es una posibilidad, ojo, que acabe gobernando gente más tonta de lo que les pertenece. Que haya anarquistas en un Parlamento… ¿da alguna garantía de algo? Manifiesto mi escepticismo. Entonces, la pregunta que me hago es…, ¿son los políticos quienes propician cambios en la política ecológica, o esos cambios dependen de múltiples factores?

Pienso que hacen falta informes científicos por un lado, y por otro lado un vasto movimiento social, el ecologista, concienciando a la opinión pública sobre los productos contaminantes, para que un Congreso más de derechas que Don Pelayo y el Cid, prohiba, por ejemplo, el tetraetilo de plomo en el combustible de los coches (2).

Yo lo que veo en este caso que menciono, y en muchos otros como el de el agujero de ozono, las centrales nucleares, la conservación de bosques y especies animales y vegetales…, que no es que políticos que llegan al Parlamento con programas conservacionistas legislen en favor de los consumidores debido a su gran conciencia ecológica. Lo hacen los parlamentos de diversos signos, de derechas o izquierdas, cuando no les queda más remedio, ya que un político solo responde a dos o tres estímulos esenciales que se mezclan en proporciones diversas según cada cual y que en un plano puro son la avaricia, el ansia de poder y el miedo.

Toda la legislación que se ha suscitado en torno al cambio climático, la energía nuclear, los residuos radiactivos… O por ejemplo, el cambio de mentalidad habido en torno a la homosexualidad, la transexualidad y los derechos de la mujer… O las campañas en defensa de focas y ballenas… ¿De veras alguien cree que se desencadenan desde el final de la Segunda Guerra Mundial por la presencia mayoritaria de políticos favorables al ecologismo o el feminismo en los gobiernos? ¿O no es más bien al contrario, que políticos de todos los colores, cuando la sensibilidad popular se hace receptiva al cambio, y cuando intereses muy variados lo exigen, legislan en favor del mismo?.

En resumen, que para revertir el cambio climático, suponiendo que ese sea el deseo, pienso que no es lo primordial tener a diputados libertarios legislando. La legislación llega en algún momento, si hay científicos mostrando datos y resultados, si los movimientos sociales son fuertes, si los militantes militan…, y también ayuda mucho alguna catástrofe acojonante como la de Fukushima o la de Chernobyl. Y si eso está presente, entonces es cuando los legisladores se ablandan un poquillo, y firman algún decreto para evitar que a los señores industriales se les vaya la mano.

En cuanto a un Parlamento dominado por anarquistas… Es mejor ni imaginarlo de momento. Teniendo en cuenta el percal…

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NOTAS

(1) Los que se nos van me complace señalar que se trata de un artículo ameno (al menos para mí) que me he leído hasta el final y que está bien escrito. Al menos el autor es capaz de explicar lo que piensa sin que me mate de aburrimiento, y eso es muy de agradecer. Porque hay artículos que aburren hasta a las ovejas.

(2) Por comentar algún caso concreto, por ejemplo, el de la gasolina con plomo. Desde los años treinta aproximadamente, la gasolina llevaba un aditivo neurotóxico, el tetraetilo de plomo que era empleado como antidetonante. Los trabajadores que lo manipulaban, sin medidas de protección adecuada, enfermaban, se volvían locos y morían. Muy preocupados los de las petroleras por estos efectos indeseables, contrataron al doctor  Robert A. Kehoe para que demostrara que el tetraetilo de plomo no afectaba a la salud de los consumidores. El tal Kehoe, un científico, se aplicó con esmero a la tarea sembrando dudas sobre la toxicidad del plomo empleado como aditivo en la gasolina durante décadas.

Será otro científico, el doctor Clair Cameron Patterson el que estudiando la edad de la Tierra, llega a la conclusión de que se estaban acumulando dosis enormes de plomo en todo el planeta, que afectaban seriamente a la salud de las personas. Patterson publicó sus estudios, se enfrentó a la industria, y venció sus amenazas e intentos de compra. Los trabajos de Patterson fueron corroborados, y los de Kehoe desacreditados. En la actualidad solo la aviación privada sigue vertiendo toneladas de plomo sobre la atmósfera, aunque no a los niveles de los buenos años de la gasolina plomada. Así que en 1970 se promulgó la Ley del Aire limpio en EEUU, bajo la presidencia de… Richard Nixon, uno de los tipos más tramposos y trapaceros del mundo mundial. Con activa presencia ya en esa época, de un movimiento social: el ecologista.

¿Qué pasó con el ecologismo cuando llegó al gobierno? En el caso alemán, que es donde ha sido más exitoso, que se derechizó y acabó votando hasta el bombardeo de Kosovo por la OTAN:ver Die Grünen en el gobierno alemán

 

http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/41466

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