Leyes electorales y expresión de las opiniones no riman

Desde hace unos meses el gobierno húngaro está bajo el fuego de las críticas de los dirigentes de las instituciones europeas y de los EE.UU. Le reprochan una deriva autoritaria, y está claro que el poder húngaro desarrolla un preocupante nacionalismo xenófobo como un factor de distracción de la crisis, y de unas leyes que amordazan un poco más cada día la prensa.

Últimamente las críticas se dirigen a una nueva ley electoral que permitiría al gobierno mantenerse aunque sólo obtuviese un 33% en las próximas elecciones legislativas.

Pero en Francia un presidente dirige el país habiendo obtenido el 31% de los votos en el 1er turno (Sarkozy en 2007) o  un 20% (Chirac en 1995 y en 2002), o incluso un 25% (Mitterand en 1981). En Francia un partido que consigue la mayoría de los escaños en la asamblea puede gobernar durante años con un 39% de los votos (UMP en 2007) o incluso un 33% (UMP en 2002), incluso un 23% (PS en 1997).

Los que denuncian la paja en el ojo del vecino fingen olvidar la viga que tienen en el suyo.

Traducción de F.P.

Lutte ouvrière

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